SAN JUAN (Enviado especial).- Quería hacer una experiencia en el extranjero y en 2020, sin pensarlo dos veces, dejó el rugby para volcarse a otra de sus pasiones, el surf. Viajó a Australia por unos meses, pero la pandemia obligó a que su estadía durara casi un año. Con un largo camino en el medio y la decisión de afirmarse en el rugby, hoy, a los 25 años, llevará la 9 de los Pumas por primera vez en su carrera, ante Inglaterra, este sábado, desde las 16, en el estadio San Juan del Bicentenario, en el segundo partido de la serie que comenzó el sábado pasado con triunfo de los británicos en La Plata.
“Quería hacer un viaje solo, lo tenía en la cabeza. Siempre me gustó Australia y decidí hacerlo después de la temporada 2019 de la URBA, que terminé muy cansado”, recuerda en un mano a mano con LA NACIÓN. “Trabajaba de lo que podía. Cero rugby. Era surf y laburo para vivir y viajar en Australia. Surfeaba todos los días y hasta dos veces al día; si no trabajaba me pasaba toda mañana en el mar y si trabajaba me hacía un tiempo antes y después del trabajo. Al remar en el surf trabajaba todo, más en Australia que hay buenas olas y está muy fuerte el mar. Es algo que me encanta y para mí era especial”, añora quien este sábado tiene la misión de llevar adelante el plan de juego de los Pumas.
Cuando regresó a la Argentina y se reanudó el rugby de la URBA post pandemia, deambuló entre la Preintermedia B y la Preintermedia C de CUBA, sin demasiada motivación. Pero hubo un quiebre que volvió a impulsar su sueño en el rugby: “En 2021 CUBA salió campeón y eso me dio una motivación tremenda. Lo viví de afuera, me dio nafta y ganas de jugar. En 2022 jugué de apertura en la primera y en 2023 pasé de medioscrum”, rememora el nueve, que rotó como apertura, fullback y wing. Su capacidad de adaptación, su inteligencia y desequilibrio lo hacían estar siempre adentro de la cancha. Pero sobre todo su atrevimiento y desfachatez para asumir riesgos.
Tal es su capacidad de adaptación que Santiago Gómez Cora lo convocó a los Pumas 7s a fines de 2022: pasó de un segundo equipo en un certamen en Costa Rica a viajar a Ciudad del Cabo, para debutar en el Circuito Mundial. Con ritmo como medioscrum durante 2023 y una mejora física notoria fue convocado en la mitad de la temporada del Súper Rugby Américas 2024 a Pampas, tras la lesión de Mateo Albanese. Dinámico, intuitivo y con una gran mentalidad competitiva no se volvió a mover de ese puesto. “Cumplir distintos roles me dio visión de los otros puestos, de cómo ve la cancha un apertura o un fullback. Pero no me ayudó en el sentido de no tener mucho rodaje en un puesto específico. Si no hubiera cambiado tanto de puesto, quizá me hubiera llegado una oportunidad antes”, reconoció.
Lucas Piña entrenó a Benítez Cruz en la menores de 19 y al año siguiente lo hizo debutar en la primera de CUBA. “Él jugaba con Rafa Iriarte, entonces lo poníamos de apertura. En la Primera pasó lo mismo: jugaba en todos lados porque es mucho más versátil y se adaptaba a cualquier puesto. Siempre tuvo una vocación ofensiva y también defensiva. Va a otra velocidad, otro ritmo. Pero el gran secreto de él es que tiene una cabeza que pocas veces vi”, describió quien hoy colabora con la selección de Uruguay, que enfrentará a los Pumas la semana que viene en Salta. “Volví a entrenarlo en 2023 y a principios de 2024 lo llame a Juan Leguizamón y le dije que lo tenga en cuenta. Me respondió que tenía el puesto ocupado y después por una lesión me llamó para convocarlo. En CUBA nos costó, pero él se lo merecía”, agregó Piña.
El extercera línea se refirió al momento en el que Contepomi le puso el ojo al eléctrico medioscrum, durante 2024. “Un CUBA-Newman hablé con Felipe después del partido y me dijo que lo había ido a ver jugar a Moncho, porque le hablaron muy bien de él. Hizo una transición muy rápida, pasó del club al rugby profesional de la noche a la mañana. Uno podía pensar que a nivel internacional su juego se iba a ver más comprometido, pero contra Inglaterra fue a otra velocidad”.
Este año salió de su zona de confort y, con la presencia de Ignacio Inchauspe, Mateo Albanese y Eliseo Morales en Pampas, aceptó sumarse al plantel de Tarucas, para la primera temporada en la historia de la franquicia. “Me costó la decisión de ir a vivir a Tucumán, pero sabía que si lo hacía iba a jugar muchos minutos y me iba a dar vidriera. Me iba a mostrar mucho de medioscrum. Me hizo muy bien, jugué casi todos los partidos de titular y me potencié como jugador: estaba en Tucumán, lejos de mis amigos y mi familia y me enfoqué sólo en el rugby. Tarucas me ayudó a crecer”, reconoció. Jugó los 12 partidos, 10 de ellos como titular. Apoyó cuatro tries, aportó tres asistencias y de los equipos argentinos fue el jugador que más tackles rompió, con 28. A pesar de no haber clasificado a las semifinales, fue elegido MVP del torneo.
“Vino con muchas ganas de competir y participar del equipo. Se ganó rápidamente la confianza de todos siendo el que menos conocía al resto. Remarco mucho su conducta, muy competitiva: hizo que todo el grupo mejore. Es uno de esos jugadores que elevó la vara”, lo elogió Álvaro Galindo, el head coach de Tarucas. El medioscrum fue el único jugador de Buenos Aires en tomar el desafío de representar a otra de las franquicias del Super Rugby Américas; viajó con su hermano en auto desde Buenos Aires para sumarse a la pretemporada en enero y se hospedó en un hotel.
“Sus compañeros le hicieron sentir que Tucumán era su segunda casa, lo llevaban a jugar al golf y a comer. Eso hizo que Moncho se sienta a gusto, que rinda mejor y tenga el rendimiento que tuvo para llegar a los Pumas. La propuesta de Tarucas era de un juego muy dinámico en el que él tenía mucha libertad. Estoy convencido de que no va a olvidar su experiencia en Tucumán”, añadió Galindo.
Benítez Cruz, un apellido con linaje importante en CUBA, valoró la pasión de la provincia que lo cobijó en el primer semestre del año. “La gente en Tucumán es muy fanática. Se volvían locos por Tarucas y a medida que pasaban las fechas se llenaba más el estadio e iba más gente. Nos reconocían en la calle. Nunca había vivido eso en el rugby”.
La escasez de variantes de medioscrums le abrió un lugar en los Pumas. Con el regreso de Lautaro Bazán Vélez al seven y con Tomás Cubelli transitando los últimos años de carrera, se le armó un hueco. Le ganó la pulseada a Agustín Moyano y fue el medioscrum suplente contra los British and Irish Lions e Inglaterra. “El rugby internacional tiene otra velocidad, otra intensidad. Se viven todas las jugadas como si fueran la última. Me sorprendió que, en cada ruck, en cada line es todo mucho más rápido con respecto a lo que venía haciendo en el Super Rugby Américas o en la URBA, que es un poco más relajado. El desgaste físico y mental también es bastante grande”.
Con el descanso de Gonzalo García y la lesión de Gonzalo Bertranou, lucirá la 9 en San Juan. Así como buscaba estabilidad en una tabla de surf, mezclado entre las olas, procurará darle estabilidad a un equipo argentino que va por la revancha ante Inglaterra.