La presidenta a cargo de Venezuela tras el arresto y traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos, Delcy Rodríguez, llamó a Washington a «trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido». Lo hizo tras las advertencias de Donald Trump para que coopere con la reconstrucción del país.
«Extendemos la invitación al gobierno de los EE.UU. a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera«, escribió en un mensaje publicado en su cuenta de X, al que acompañó con una fotografía del gabinete de gobierno venezolano.
Al dirigirse de manera directa a Trump, sostuvo: «Nuestros pueblos y nuestra región merecen la paz y el diálogo, no la guerra».
«Ese ha sido siempre el predicamento del Presidente Nicolás Maduro y es el de toda Venezuela en este momento. Esa es la Venezuela en la que creo, a la que he dedicado mi vida», afirmó y sostuvo que su país «tiene derecho a la paz, al desarrollo, a su soberanía y al futuro».
La publicación de la reemplazante de Maduro en el Palacio de Miraflores se dio luego de una jornada intensa en la que el mandatario estadounidense le advirtió en dos oportunidades que «si no hace lo correcto, pagará un precio muy alto, probablemente más alto que Maduro».
La primera fue durante una entrevista telefónica con The Atlantic desde su club de golf en West Palm Beach. En esa comunicación, el líder republicano señaló que Venezuela podría no ser el último país susceptible a la intervención estadounidense.
Luego, en una conferencia de prensa que ofreció a bordo del Air Force One que lo trasladaba desde Florida hasta Washington, Trump aseguró que Estados Unidos «está a cargo» de Venezuela, apenas horas después de que asumieran las nuevas autoridades en Caracas.
«Estamos tratando con la gente que acaba de juramentarse. No me pregunten quién está al mando porque les daré una respuesta muy controvertida», dijo Trump a los periodistas cuando le preguntaron si había hablado con Rodríguez. Después de que le preguntaran qué quería decir, el jefe de la Casa Blanca ratificó su idea: «Significa que nosotros estamos a cargo«.
El sábado, tras la detención de Maduro, Trump había asegurado que la por entonces vicepresidenta estaba dispuesta a «hacer lo necesario para hacer Venezuela grande otra vez».
No obstante, la dirigente venezolana rechazó esas declaraciones y aseguró que su objetivo es «defender los recursos naturales» de su país. En el mismo tono, había exigido que que liberen al líder chavista. «Nunca más seremos una colonia», enfatizó.
Un día después y tras el endurecimiento de las expresiones de Trump, el ímpetu de la nueva responsable del Ejecutivo venezolano cambió y en su «mensaje de Venezuela al mundo y a los Estados Unidos» puso el foco en la «vocación de paz y de convivencia pacífica».
«Nuestro país aspira a vivir sin amenazas externas, en un entorno de respeto y cooperación internacional. Creemos que la paz global se construye garantizando primero la paz de cada nación», escribió Rodríguez.
En ese mismo texto consideró «prioritario avanzar hacia un relacionamiento internacional equilibrado y respetuoso entre EE.UU. y Venezuela, y entre Venezuela y los países de la Región, basado en la igualdad soberana y la no injerencia»



