El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo con el gobierno de Delcy Rodríguez para que Venezuela le entregue «entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo». El volumen equivale a dos meses de producción de la petrolera estatal, PDVSA.
«Este petróleo se venderá a precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente de los Estados Unidos de América, para garantizar que se utilice en beneficio de los pueblos de Venezuela y los Estados Unidos», aclaró Trump en su red Truth Social.
«Le he pedido al secretario de Energía, Chris Wright, que ejecute este plan de inmediato. Se transportará en buques de almacenamiento y se llevará directamente a los muelles de descarga de los Estados Unidos», agregó.
Se trata de la primera victoria importante para Trump desde la caída de Nicolás Maduro y una señal de cooperación por parte del gobierno venezolano.
Antes de asumir la presidencia, Rodríguez era vicepresidenta y ministra de Hidrocarburos de Venezuela, una ventaja frente a la líder de la oposición, María Corina Machado, ya que el gobierno norteamericano la vio como un alternativa más viable para estabilizar la economía en medio de la crisis y facilitar los objetivos de Estados Unidos en el país.
El mensaje con el que Trump confirmó el primer envío de petróleo de Venezuela a Estados Unidos.Como exministra, Rodríguez ha sido un nexo con el sector privado, conoce de primera mano cómo funciona la deteriorada industria petrolera venezolana y ha sabido manejarla en medio de las sanciones económicas, la mala gestión del chavismo y las presiones de Estados Unidos, Rusia y China.
Aunque todavía no hay detalles del acuerdo, Reuters reveló más temprano que Caracas y Washington estaban discutiendo la exportación de crudo venezolano a refinerías de Estados Unidos.
Por el bloqueo de Estados Unidos, PDVSA tiene millones de barriles almacenados en tanques y en buques petroleros e incluso ha tenido que restringir la producción.
Además del gesto hacia la administración Trump en medio de la tensión, el acuerdo le permitirá la petrolera venezolana evitar recortes de producción más grandes. Aunque también implicaría desviar cargamentos que originalmente tenían como destino China, según analizaron dos de las fuentes.
Mientras tanto, Chevron está enviando 11 petroleros -la cifra más alta desde octubre, cuando fletaron 12- este mes a los puertos venezolanos de José y Bajo Grande. Esa petrolera es la única empresa occidental que puede producir y exportar petróleo en Venezuela gracias a una licencia del Departamento del Tesoro de EE.UU.
De los 11 buques, uno ya ha cargado y otros dos se encuentran actualmente atracados. Todo el petróleo tiene como destino refinerías estadounidenses.
El plan de Trump para el petróleo de Venezuela
Mientras Venezuela trata de estabilizar el escenario político y social tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, la administración Trump acelera su plan para revivir la industria petrolera del país.
El secretario de Energía, Chris Wright, se reunirá esta semana con los principales ejecutivos del sector energético estadounidense en Miami, durante la Conferencia de Energía, Tecnología Limpia y Servicios Públicos de Goldman Sachs. También participarán ejecutivos de Chevron -la única gran petrolera que sigue operando en Venezuela-, Exxon y ConocoPhillips, entre otras empresas.
La compañía PDVSA de Venezuela. Foto ReutersEl objetivo es convencer a las petroleras estadounidenses de contribuir en la reactivación de la producción de petróleo en Venezuela, que se asienta sobre las mayores reservas de crudo del mundo. Sin embargo, décadas de falta de inversión han repercutido sobre la infraestructura y limitado la capacidad de producción.
Expertos estiman que se necesitarían alrededor de US$ 10.000 millones al año durante 10 años para reconstruir el sector petrolero venezolano.
En conferencia, Trump dijo que se reuniría con petroleras, aunque no dio más detalles al respecto. «Hay mucho petróleo para extraer«, sostuvo el presidente norteamericano. El vocero de la Casa Blanca, Taylor Rogers, le dijo a CNBC: «Muchas de nuestras compañías están dispuestas y listas para hacer grandes inversiones en Venezuela para reconstruir su infraestructura petrolera, que fue destruida por el gobierno ilegítimo de Nicolás Maduro».
Un buque petrolero en el Lago de Maracaibo, en Venezuela. Foto EFE, archivoTrump -que está interesado en que una mayor producción de Venezuela haga bajar el precio del petróleo-, calculó que las empresas estadounidenses podrían estar operativas en 18 meses. «Habrá que invertir una enorme cantidad de dinero, y las compañías petroleras lo invertirán, y luego nosotros les reembolsaremos ese dinero o lo recuperarán a través de los ingresos», dijo en la entrevista con NBC.
La administración Trump ya ha mantenido conversaciones con varias compañías petroleras, según declaraciones de un funcionario estadounidense a Bloomberg.
A pesar de la presión de la Casa Blanca, las principales compañías del sector prefieren mantener la cautela. Aunque los productores de crudo tienen intereses a largo plazo en Venezuela, no están dispuestos a realizar inversiones basándose solamente en la salida de Maduro, según le dijo una fuente cercana a la misma agencia.
Las petroleras quieren asegurarse de que hay un gobierno estable, que se respeta el estado de derecho y que pueden confiar en que Washington apoyará su presencia en Venezuela incluso después de que Trump deje el cargo, agregó la fuente.
El petróleo de Venezuela: muy pesado y difícil de refinar
Aunque Venezuela cuenta con las mayores reservas de petróleo a nivel mundial (17,5%, equivalente a unos 303.000 millones de barriles), el crudo Merey 16 es considerado de «mala calidad», ya que tiene una serie de características que lo hacen difícil de procesar y transportar.
Por un lado, es muy pesado y requiere un procesamiento adicional para diluirlo o refinarlo en instalaciones especializadas; por el otro, su alto contenido de azufre corroe las tuberías metálicas y dificulta su manejo. Es por es eso que este tipo de petróleo necesita un procesamiento para tener una calidad transportable y refinable, un proceso que eleva los costos y requiere de una infraestructura en condiciones. Todo eso, sumado a las sanciones a Venezuela y a la falta de buques adecuados, generó problemas de producción y de almacenamiento.
Las mayores reservas se concentran en la Faja del Orinoco, donde existen grandes depósitos de crudo pesado y extrapesado que está enterrado a mayor profundidad, pero la producción del país está estancada. Aunque hasta los ’90 la infraestructura petrolera era muy avanzada, con el chavismo y la nacionalización quedó obsoleta y sin capacidad de refinado. De hecho, en 25 años, Venezuela pasó de producir más de 3 millones de barriles diarios a sólo 700.000.
Además, el país lleva años sometido a sanciones económicas de EE.UU. y de los países europeos, por lo que depende en gran medida de la llamada «flota fantasma» -ahora paralizada por el bloqueo estadounidense en el Mar Caribe- para exportar su petróleo, que se dirige en buena parte a China.
La apuesta de la administración Trump es que una reactivación de la industria petrolera venezolana pueda aumentar la oferta de crudo en el mundo y bajar los precios, algo que también repercutirá en la economía de los estadounidenses.



