En una jornada de temores sobre el inicio del ajusticiamiento de opositores al régimen, el presidente Donald Trump aseguró en la noche del miércoles que “la matanza en Irán está cesando” y que, al parecer, “ya no hay plan de ejecuciones” de detenidos. Sin embargo, consultado por periodistas en el Salón Oval, no descartó una opción militar y precisó: “Observaremos y veremos qué pasa después”.
Las declaraciones del líder de la Casa Blanca se conocieron al final de otro día de extrema tensión en Irán, horas después de que el presidente del Tribunal Supremo persa, Gholam-Hossein Mohseni-Ejei, informara que desde ahora habrá juicios rápidos y ejecuciones para los detenidos en las marchas que acechan al régimen. Ése era el caso del joven Erfan Soltani, de 26 años, cuyo ahorcamiento se esperaba para las próximas horas pese a que Trump amenazó con una acción militar si Teherán ajusticiaba a algún disidente.
En la noche del miércoles, la familia del joven detenido dijo que, presuntamente, el régimen había postergado el cumplimiento de la pena, algo que fue corroborado después por la Organización Hengaw para los Derechos Humanos, con sede en Noruega, que monitoreaba el caso.
Por su parte, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, afirmó en una entrevista con Fox News que no habrá ejecuciones de manifestantes «ni hoy (por el miércoles) ni mañana (jueves)».
Pero la posibilidad de un ataque de Estados Unidos se mantuvo latente y muestra de ello fue la decisión del régimen de cerrar transitoriamente el espacio aéreo por la noche. Durante unas cinco horas, sólo permitieron sobre el territorio aviones de vuelos internacionales con origen o destino Irán que gestionaron una autorización especial.
La imagen de la web Flightradar24 muestra cómo los aviones evitaron sobrevolar Irán durante el cierre del espacio aéreo. Otra señal de la situación extrema: la embajada de Reino Unido en Teherán anunció en la noche del miércoles la evacuación de su personal diplomático de Irán «debido a la situación de seguridad» que atraviesa el país.
Más temprano, ante un clima de creciente tensión con posibles derivaciones bélicas, la Casa Blanca ordenó la evacuación de su base en Qatar, la mayor en Oriente Medio, luego de que la teocracia iraní prometiera una “respuesta decisiva” si EE.UU. o Israel intervienen en los disturbios que acosan a los ayatolás.
También antes de que se conocieran las últimas declaraciones de Trump, dos funcionarios europeos citados por la agencia de noticias Reuters afirmaron que una intervención militar estadounidense parece probable y uno de ellos anticipó que podría ocurrir en las próximas 24 horas. Un funcionario israelí también afirmó que Trump parece haber tomado la decisión de intervenir, aunque el alcance y el momento aún no estaban claros.
El propio republicano incursionó públicamente en el tema en la noche del miércoles cuando, ante la prensa en el Salón Oval, afirmó que “nos han informado que las matanzas en Irán están cesando y no hay planes de ejecuciones”. Pero enseguida aclaró que se sentiría muy decepcionado si la información resultara ser falsa.
“Irán dijo lo mismo la última vez que los ataqué, cuando aún tenían capacidad nuclear, que ya no tienen. Más les vale comportarse”, amenazó.
En una entrevista con CBS, el republicano había prometido “medidas muy contundentes” si Teherán ejecuta la pena de muerte contra manifestantes.
Un bombardero B-1B Lancer y su tripulación, en la base estadounidense de Al Udeid, en Qatar. Un régimen sangriento
Las alertas sonaron entre los organismos de derechos humanos que siguen el tema en Irán cuando el presidente del Tribunal Supremo aseguró que habrá juicios rápidos y ejecuciones de los “alborotadores”, un término que Teherán ha usado para referirse a los manifestantes. “Quienes decapitaron a personas en las calles o quemaron vivas a otras deben ser juzgados y castigados lo antes posible”, dijo Mohseni-Ejei. “Si no lo hacemos rápido, no tendrá el mismo impacto”, consideró.
El manifestante cuya ejecución sería inminente fue identificado como Erfan Soltani, el primero en ser sometido a una pena capital durante la actual ola de disturbios antigubernamentales que comenzó el 28 de diciembre. Soltani fue arrestado el 8 de enero en su casa en una zona al oeste de Teherán y se le ha negado el acceso a un abogado u otros medios para montar una defensa.
Desde finales de diciembre, Irán se ha visto sacudido por las mayores protestas en años contra sus gobernantes autoritarios.
La rebelión se alimentó inicialmente de la indignación por la economía, golpeada por años de corrupción, mala gestión gubernamental y severas sanciones occidentales. Rápidamente evolucionó hacia un levantamiento antigubernamental más amplio contra el estamento clerical que ha gobernado desde la Revolución Islámica de 1979.
La sanguinaria represión iraní ha aumentado el temor a un nuevo ataque estadounidense contra Irán en una región que ya se encuentra en vilo tras múltiples guerras en los últimos dos años.
“El presidente de Estados Unidos, quien habla repetidamente sobre el fallido ataque a las instalaciones nucleares de Irán, haría mejor en mencionar también los misiles iraníes que destruyeron la base estadounidense de Al Udeid”, declaró el miércoles Ali Shamkhani, alto funcionario iraní y asesor del Líder Supremo, el ayatolá Alí Jamenei, en una publicación en X.
Donald Trump sigue la situación en Irán y amenaza al régimen con una intervención militar. Foto Reuters Masacre en las protestas
Más de 2.400 personas murieron hasta ahora por la represión del régimen teocrático, según Activistas de Derechos Humanos en Irán (HRANA), una organización de derechos humanos con sede en Washington. En cambio, Iran Human Rights, con sede en Noruega, informó que más de 3.400 personas han muerto y miles han resultado heridas. Incluso funcionarios del gobierno han reconocido la muerte de 3.000 manifestantes, incluyendo también a fuerzas de seguridad.
El flujo de información sobre las protestas se ha visto gravemente restringido por un apagón de Internet que ha durado casi una semana, lo que probablemente ha ocultado la verdadera magnitud y el impacto de los disturbios. Las protestas suelen intensificarse al final de la tarde y al anochecer, y este miércoles aún no estaba claro dónde se estaban produciendo las últimas manifestaciones ni cuál era su dimensión.
Muchos testigos han descripto a fuerzas gubernamentales disparando a matar contra manifestantes desarmados, e incluso hubo informes de habitantes de Teherán sobre francotiradores gubernamentales desde los techos de edificios en la capital.
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre por el colapso del rial, la moneda iraní, debido a que la economía del país enfrenta la presión de sanciones internacionales, impuestas, en parte, en rechazo a su programa nuclear. Irán enfrenta una tasa de inflación anual de alrededor del 40% y un deterioro creciente de su nivel de vida.
Ceremonia fúnebre en Teherán por los militares del régimen que murieron durante las protestas. Foto EFEInicialmente, las marchas se dispararon entre los comerciantes del bazar iraní, un sector históricamente ligado al clero local. Pero luego se sumaron los estudiantes y sectores de la clase media cansados de la opresión religiosa y la falta de libertades en una de los sociedades de Oriente Medio con mayor nivel de educación y mayoría de población juvenil, altamente desempleada.
La furia contra el régimen ha ido en aumento, en especial desde de la muerte en 2022 en custodia policial de Mahsa Amini, de 22 años, arrestada por tener mal puesto su velo islámico. Su asesinato desencadenó manifestaciones y puso en vilo al régimen.
Con información de agencias.



