Este sábado, el gobierno venezolano liberó a Yevhenii Petrovich Trush, un joven estudiante de química que escapó de la guerra en Ucrania buscando un futuro mejor en Venezuela, junto a su pareja.
Yevhenii tenía 19 años cuando cuando fue detenido el 20 de octubre de 2024 mientras intentaba obtener refugio en la oficina de migración del Puente Simón Bolívar (Táchira, Venezuela). Allí le sacaron su pasaporte, y fue enviado junto con agentes de la policía hasta la oficina de migración del Puente Internacional Atanasio Girardot (cerca de la frontera con Cúcuta, Colombia), bajo la excusa de hacerle una entrevista.
Durante la «entrevista», agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) le hicieron preguntas como su nombre y a qué se dedicaba. También le sacaron su celular y su powerbank, según reconstruye un documento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Luego, los agentes lo separaron de su novia y su suegra; se llevaron sus valijas, documentos y objetos personales; subieron a Yevhenii a un auto negro y se lo llevaron sin dar explicaciones ni información de adónde iba. No se supo más de él, hasta este sábado.
La suegra y la novia de Yevhenii lo buscaron en diferentes organismos policiales, incluso en la Fiscalía y Defensoría del Pueblo del estado Táchira, sin lograr ubicarlo. Cuatro días después, su suegra recibió un mensaje de voz de WhatsApp de una persona que se identificó como defensor público. Dijo que Yevhenii estaba detenido en la sede del DGCIM en Caracas y que sería trasladado a otro centro de detención. El 25 de octubre de 2024, la mujer fue a la sede del DGCIM, pero los funcionarios negaron tenerlo bajo custodia.
#17Ene Confirmada la excarcelación del joven ucraniano dentro del espectro #Autista YEVHENII TRUSH, que había permanecido arbitrariamente detenido desde el 20/10/2024. pic.twitter.com/c2BIeA50iL
— Gonzalo Himiob S. (@HimiobSantome) January 17, 2026
También lo buscaron en los centros habituales donde suelen enviar a los presos políticos: la sede de la DGCIM ubicada en Boleíta (Caracas); la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN); y Rodeo I, donde se presume que está el gendarme argentino Nahuel Gallo. En todos los sitios le negaron tener a Yevhenii. Los amparos legales tampoco dieron resultado.
Como a los otros extranjeros, a Yevhenii se le había negado asistencia consular, pero su situación era particularmente complicada debido no solo a que su país atraviesa una guerra, sino porque Ucrania tampoco tienen representación diplomática en Venezuela. La suegra de Yevhenii buscó ayuda en los consulados de Finlandia, Alemania y Portugal pero no obtuvo respuestas -en los últimos dos ni siquiera fue recibida. En marzo de 2025, su caso también fue reportado ante el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias de Naciones Unidas.
A pesar de todos sus esfuerzos, no pudieron obtener información del paradero de Yevhenii. «El Estado se ha negado a proporcionar información, a reconocer la privación de libertad y a recibir documentos como el habeas corpus y las denuncias por desaparición forzada«, dice el documento de la CIDH, a la que el gobierno venezolano tampoco brindó información.
La detención arbitraria de extranjeros -así como de opositores o críticos en general- se había transformado en una práctica habitual del régimen de Nicolás Maduro. Un informe de la organización de Foro Penal calculaba que al 5 de enero (dos días después de la captura del exlíder venezolano y su mujer, Cilia Flores) había 806 presos políticos en Venezuela, incluyendo a 86 extranjeros.
Además de la incertidumbre, la falta de información y de comunicación que enfrentan los presos políticos en Venezuela, Yevhenii padece asperger, uno de los trastornos del espectro autista, Trastorno de Atención e Hiperactividad (TDAH) y sufre enfermedades estomacales crónicas, lo que volvió su situación más frágil.
Es por eso que el 5 de abril de 2025, la CIDH otorgó una cautelar en favor de Yevhenii, tras considerar que se encontraba en «una situación de gravedad y urgencia de riesgo de daño irreparable a sus derechos».
Sin embargo, el joven ucraniano permaneció detenido hasta que el gobierno de Delcy Rodríguez comenzó un proceso de liberación de presos políticos a cuentagotas, en un «gesto unilateral de paz«, como lo definió Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta encargada.



