En su regreso al Gigante de Arroyito tras la eliminación en el torneo Clausura en el día del recordado “espaldazo”, Rosario Central tuvo una acción polémica en favor para abrir el marcador, pero eso no impidió una victoria de Belgrano por 2-1 en la fecha inaugural del Apertura. En un partido cerrado y de escasas llegadas claras a los arcos, el conjunto canalla se puso al frente con un penal convertido por Ángel Di María luego de una infracción dudosa contra él, sancionada por el árbitro Yael Falcón Pérez a instancias del VAR. La decisión generó un fuerte malestar en el banco de suplentes visitante, sobre el cierre del primer tiempo. Pero el cuadro cordobés terminó ganando gracias a dos goles en dos minutos sobre el final del encuentro.
La jugada discutida ocurrió a los 42 minutos. Hubo un centro pasado desde la izquierda de Jaminton Campaz, que iba pasado para Di María en el área. Juan Velázquez, tras el pique que lo sobrepasó, puso el pie derecho contra el mismo del campeón del mundo. No es claro si lo pisó, cosa que si ocurrió, pareció ser leve. Falcón Pérez cobró en primera instancia un tiro libre fuera del área, pero el VAR, a cargo de Jorge Ignacio Baliño, a quien asistió Javier Mihura, lo llamó tras la revisión para señalarle que la infracción había tenido lugar en el área. Y por ende, que se debía sancionar penal para el local.
“Luego de una revisión se observa que la falta del número 53 de Belgrano se comete dentro del área. Decisión final: tiro penal”, declaró ante la multitud canalla el referí. La reacción del capitán de Belgrano, Lucas Zelarayán, fue de sonrisa irónica y aplausos. E hizo estallar de enojo al banco de relevos del conjunto visitante, especialmente al entrenador, Ricardo Zielinski, que fue a reclamarle efusivamente al cuarto árbitro, Joaquín Gil.
El Ruso no podría reclamar mucho más, ya que en el inicio de la segunda parte el árbitro principal lo expulsaría luego de otro reclamo, por entender que no había habido una falta contra Campaz que Falcón Pérez sí había sancionado. La historia se repetía para el DT pirata con ese referí: en una semifinal que terminó en derrota por 2-1 frente a Argentinos Juniors, el juez cobró un penal en contra de Belgrano y según Zielinski sus dirigidos fueron perjudicados.
Este sábado, Di María se hizo cargo del remate y definió con precisión. Suma 8 goles desde su vuelta a Rosario en 17 partidos, con la particularidad de que cuatro fueron de penal y otros dos, de pelota parada (un tiro libre y un córner).
Rosario Central mantuvo la ventaja durante buena parte de la mitad final y hasta dispuso de una ocasión inmejorable para estirar la diferencia: un cabezazo del paraguayo Enzo Giménez que se estrelló en el travesaño, con el arquero Thiago Cardozo vencido. Parecía que el equipo dirigido por Jorge Almirón, director que debutó en el club auriazul en este encuentro, tenía el control y un buen inicio en el torneo, con la vuelta al triunfo. Pero en el cierre, cuando todo indicaba que conservaría los tres puntos, Belgrano dio el golpe.
Con intensidad renovada y mayor presencia en el campo ajeno, el cuadro cordobés protagonizó una ráfaga letal. A los 42 minutos del segundo tiempo, tras un tiro de esquina ejecutado por Zelarayán desde la derecha, Francisco González Metilli apareció en el área y definió ante la pasividad de la defensa local, con algo de ayuda en un desvío en el defensor uruguayo Facundo Mallo Blanco que hizo que el gol fuera en contra.
Dos minutos más tarde, tras el saque del medio, Lautaro Gutiérrez, un juvenil que había ingresado pocos minutos antes, recibió un pase de Lucas Passerini en un contragolpe de Belgrano y, tras quedarse con un rebote en el intento de gambetear, remató muy fuerte y alto a un ángulo y completó la remontada. “Ojos cerrrados y salió ahí. Salió muy lindo. Muy, muy contento”, declaró el delantero de 19 años, que marcó su primer gol en Belgrano, luego de varios encuentros de no ser convocado y de tener apenas 4 minutos de participación en el Clausura.
El impacto fue inmediato. El Gigante de Arroyito, que había explotado con el gol de Di María en la primera parte, quedó enmudecido, y Almirón, quieto en el banco, viendo cómo se le escapaba de las manos la victoria. Rosario Central intentó una reacción en el final, pero sin claridad ni conexiones. Apeló a envíos largos, sin destino. El equipo se mostró aturdido, sin respuestas ante el golpe inesperado, y se fue silbado, tras su cuarto partido seguido sin éxitos.
La derrota, por la forma en que se produjo y por tratarse del estreno oficial del ciclo de Almirón, representó un revés considerable para el conjunto rosarino. El director técnico deberá reconstruir la confianza de un plantel que aspiraba a comenzar con certezas el Apertura y la Copa Libertadores.
Compacto de Rosario Central 1 vs. Belgrano 2
Belgrano, en cambio, celebró la vuelta al triunfo y de forma efusiva. No era como para menos: el club pirata se impuso por apenas segunda vez en el Gigante de Arroyito, y 24 años después de la única anterior.



