La sangrienta represión de las protestas en Irán habría dejado al menos 6.159 personas muertas y se teme que la cifra pueda ser mucho mayor, dijeron activistas este martes mientras un portaviones estadounidense llegaba a Oriente Medio para encabezar cualquier respuesta militar de Estados Unidos a la crisis.
La llegada del portaviones USS Abraham Lincoln y los destructores de misiles guiados que lo acompañan proporcionan a Estados Unidos la capacidad de atacar a Irán, especialmente cuando los estados árabes del Golfo han señalado que quieren mantenerse al margen de cualquier ataque a pesar de albergar personal militar estadounidense. De todos modos, el presidente estadounidense Donald Trump asegura que Teherán aún busca negociar.
El Comando Central (Centcom), responsable de las operaciones militares estadounidenses en Medio Oriente y partes de Asia Central, anunció que una fuerza militar formada por el portaviones Abraham Lincoln había llegado a la región.
El Centcom no reveló su ubicación exacta, pero precisó que estaba desplegado en la zona «para promover la seguridad y la estabilidad regionales».
«Tenemos una gran armada al lado de Irán. Mayor que la de Venezuela», declaró Trump al portal de noticias Axios. Y agregó: «Quieren llegar a un acuerdo. Lo sé. Llamaron en numerosas ocasiones. Quieren hablar».
Los restos de un colectivo incendiado durante las protestas en Teherán, a comienzos de enero. Foto: EFE Dos grupos milicianos con respaldo de Irán en Oriente Medio indicaron su disposición a lanzar nuevos ataques, probablemente como un intento por apoyar a Irán, después de que Trump amenazó con emprender acciones militares en respuesta al asesinato de manifestantes pacíficos o ante la posibilidad de que Teherán lleve a cabo ejecuciones masivas tras la ola de protestas.
Irán ha lanzado repetidas amenazas con arrastrar a todo Oriente Medio a una guerra, aunque sus defensas antiaéreas y fuerzas militares aún no se han recuperado por completo de la guerra de junio contra Israel.
Pero la presión sobre su economía podría provocar nuevos disturbios a medida que los bienes cotidianos se vuelven inalcanzables para su población, especialmente si Trump decide atacar.
Ambrey, una firma de seguridad privada, emitió un aviso el martes diciendo que evaluó que Estados Unidos “ha posicionado suficiente capacidad militar para llevar a cabo operaciones cinéticas contra Irán mientras mantiene la capacidad de defenderse a sí mismo y a los aliados regionales de acciones recíprocas”.
“Apoyar o vengar a los manifestantes iraníes en ataques punitivos se evalúa como una justificación insuficiente para un conflicto militar sostenido”, escribió Ambrey. “Sin embargo, objetivos alternativos, como la degradación de las capacidades militares iraníes, pueden aumentar la probabilidad de una intervención limitada de Estados Unidos”, agregó.
Crece la cifra de muertos
El nuevo número de muertes en la represión de las protestas fue presentado el martes por la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, un organismo con sede en Estados Unidos que ha dado cifras precisas durante varias series de disturbios en Irán. El grupo verifica cada deceso con una red de activistas dentro del país.
Según las cifras del grupo, entre las 6.159 muertes hay al menos 5.804 manifestantes, 214 miembros de fuerzas afiliadas al gobierno, 92 chicos y 49 civiles que no participaban en las protestas. Además, hay más de 41.800 personas arrestadas, agregó.
The Associated Press no ha podido evaluar de forma independiente el número de muertos debido a que las autoridades han suspendido el servicio de telefonía e internet en el territorio.
La cifra del gobierno iraní es mucho menor, 3.117 fallecimientos, de los cuales asegura que 2.427 eran civiles y miembros de las fuerzas de seguridad y etiquetó al resto como “terroristas”. El gobierno teocrático ha subestimado o dejado de informar de decesos en disturbios anteriores.
La cifra de muertes supera a la de cualquier otra ronda de protestas o disturbios en el país en varias décadas, y hace recordar el caos que rodeó a la Revolución Islámica de 1979.
Las protestas en Irán comenzaron el 28 de diciembre como resultado de la devaluación de su moneda y el alto costo de vida, y rápidamente se extendieron por todo el país, con fuertes consignas de rechazo al régimen islámico.
Protestas contra el régimen teocrático de Irán, frente al consulado iraní en Milán, Italia. Foto: EFE Los manifestantes fueron recibidos con violenta represión de las fuerzas armadas, cuya magnitud apenas sale a relucir luego de más dos semanas sin servicio de internet, el apagón más completo en su historia.
El embajador de Irán ante la ONU dijo en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU el lunes por la noche que las repetidas amenazas de Trump de usar la fuerza militar contra el país “no son ambiguas ni malinterpretadas”. Amir Saeid Iravani también repitió las acusaciones de que el líder estadounidense incitó a la violencia por parte de “grupos terroristas armados” apoyados por Estados Unidos e Israel, pero no presentó pruebas para respaldar sus afirmaciones.
Los medios estatales iraníes han intentado acusar a fuerzas extranjeras de las protestas, ya que la teocracia sigue siendo en gran medida incapaz de abordar la economía debilitada del país, que sigue siendo presionada por sanciones internacionales, especialmente por su programa nuclear.
El martes, las casas de cambio en Teherán ofrecían la cotización más baja hasta ahora de riales por dólar. Los comerciantes se negaron a hablar públicamente sobre el asunto, y varios respondieron con enojo a la situación.
Irán ya ha limitado en gran medida sus tasas de cambio subsidiadas para reducir la corrupción. También ha ofrecido el equivalente a 7 dólares al mes a la mayoría de las personas en el país para cubrir los costos crecientes.
Amenazas de las milicias
Irán proyectó su poder en todo Oriente Medio a través del “Eje de la Resistencia”, una red de grupos armados asociados en Gaza, Líbano, Yemen, Siria e Irak, y otros lugares. También se consideraba un amortiguador defensivo, destinado a mantener el conflicto alejado de las fronteras iraníes.
Pero ha colapsado después de que Israel atacó a Hamas, Hezbollah en Líbano y otros durante la guerra de Gaza. Mientras tanto, los rebeldes en 2024 derrocaron a Bashar Assad de Siria después de años de guerra sangrienta en la que Irán apoyó su gobierno.
Seguidores de Hezbollah llevan banderas y pancartas con imágenes del ayatollah Ali Khamenei en una marcha en Beirut, Líbano. Foto: EFE Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, han reiterado que podrían reanudar el fuego si es necesario en el mar Rojo, y el lunes publicaron imágenes antiguas de un ataque anterior. Ahmad “Abu Hussein” al-Hamidawi, líder de la milicia Kataib Hezbollah de Irak, advirtió “a los enemigos que la guerra contra la República Islámica no será un picnic; más bien, probarán las formas más amargas de muerte, y nada quedará de ustedes en nuestra región”.
El grupo político y militar libanés Hezbollah, uno de los aliados más firmes de Irán, se negó a decir cómo planea reaccionar en caso de un posible ataque.
“Durante los últimos dos meses, varias partes me han hecho una pregunta clara y franca: Si Israel y Estados Unidos van a la guerra contra Irán, ¿intervendrá Hezbollah o no?”, dijo el líder de Hezbollah, Sheikh Naim Kassem, en un discurso en video.
Agregó que el grupo se está preparando para una “posible agresión y está decidido a defenderse” contra ella. Pero en cuanto a cómo actuaría, dijo, “estos detalles serán determinados por la batalla y los determinaremos según los intereses que estén presentes”.



