Desde París hasta Mar del Plata, Zoé Valdés, estuvo en la Argentina esta semana. La escritora cubana, célebre desde los años 90 por su libro «La nada cotidiana«, viajó a la Argentina para acompañar a Javier Milei en el Derecha Fest y ratificar una afinidad que va más allá de la amistad personal.
En una entrevista con Clarín, tras participar del Derecha Fest que subió al libertario al escenario, se mostró férreamente alineada con el Presidente y sus ideas de derecha, y anticomunistas. Lamentó que la crisis venezolana haya eclipsado la causa de la oposición cubana y reclamó un mayor compromiso internacional contra el régimen de la isla. “Drones, drones, drones”, llegó a sostener ante este diario en el sentido de que le gustaría ver una intervención directa de los Estados Unidos contra el gobierno cubano.
Valdés vino de visita a ver a Milei, junto a Ibrahim Bosch, presidente del opositor Partido Republicano de Cuba. Pero no pudieron sacarse una foto con el libertario que optó por apurar el paso para ir a cantar con su ex novia Fátima Florez en el teatro. Valdés, que en su momento fue candidata a senadora en España -tiene también nacionalidad hispana- por el partido de ultraderecha Vox -aliado a la Libertad Avanza- llegó al país también estrenando libro: «De las palabras y el Silencio. Un desafío literario contra el totalitarismo y la injusticia», donde vuelve a hablar de su natal Cuba, desde la perspectiva de una exiliada.
-¿Siente que la causa venezolana opacó el reclamo por la democracia en Cuba?
-Sí, por momentos, la causa venezolana ha tomado mayor impulso. Y en Cuba, la tiranía ha sido muy larga. Más de seis décadas, sesenta y siete años. Yo creo que Cuba es el pueblo, el país que más ha enfrentado al comunismo. Lo enfrentó con las guerrillas anticomunistas en el Escambray. Lo enfrentó mediante la Brigada 2506, que fracasaron porque Estados Unidos decidió abandonarlos. Y después, ha habido una larga lucha de grupos. El Movimiento Cristiano de Liberación, que es el más antiguo en este momento. Después, le sigue el Partido Republicano de Cuba, es el que más seguidores tiene dentro de la isla y fuera de la isla. Se ha opacado la causa, pero se ha opacado también porque, desde luego, Venezuela resulta más interesante económicamente en estos momentos que Cuba, que está destruida. Pero no hay que olvidar que en 1957 en la región que tenían, se coronaban como los primeros países, económicamente hablando, que era, en este orden, Argentina, Venezuela y Cuba.
-¿Desearía que Milei reclame más por las libertades en Cuba como lo hace con Venezuela?
-Creo que por eso estamos aquí. Nosotros queríamos encontrarlo. Él hizo un buen gesto cuando se opuso al fin del embargo y votó Argentina contra el fin del embargo (con el que Zoé Valdés está de acuerdo). Y sí, nos gustaría que estuviera mucho más de lo que ya está, porque ya está. Pero mucho más amparándonos desde su fuerza política y desde su fuerza vital. Es lo que yo creo que él también quisiera. Ahora las condiciones ya yo las conozco y la situación del personal con relación a su gobierno y a la Argentina y de manera internacional con relación a otros países, pues ya eso yo no lo domino. Pero claro que nos gustaría muchísimo. Nosotros tenemos una gran comunicación de deseos, de anhelos en contra del comunismo que nos da mucha esperanza oírlo. Cada vez que lo oímos nos da mucha esperanza.
-¿Y por qué le gusta Milei?
-A mí me gusta Milei desde mucho antes que vi las primeras intervenciones públicas de él. Yo pensé muchísimo en José Martí (escritor, poeta, héroe de la Independencia cubana pero reivindicado por los socialistas de la isla como por los anticastristas del exilio). Porque a José Martí lo trataban de loco. El decía que Cuba tenía dos grandes héroes para muchos cubanos, Máximo Gómez y Antonio Maseo, y que él era la bandera de Cuba, y que como bandera lo trataban como un loco. Milei es un personaje, además, muy bien preparado, que tiene dos vertientes en su personalidad que a mí me fascinan, que es la gran preparación que tiene, la gran capacidad que tiene para gobernar, y luego, como dicen los franceses, ese toque de locura que los jóvenes necesitan para volver a interesarse de nuevo en la política.
-¿Cómo observa que, si bien puede ser pragmático, por ejemplo en su relación con China, Milei simpatiza más con la derecha disruptiva y no con toda la derecha tradicional?
-Yo puedo hablar por el partido al que pertenezco en España, que es Vox. Y Vox fue el que lanzó en Europa antes de que Milei fuera presidente, cuando nadie simpatizaba y nadie quería a Milei. Ahora todo el mundo lo quiere. Ahora el partido popular, Cayetana se tira en el suelo para hacerse una foto con él. Pero en la época decían que era un loco y Vox fue quien lo lanzó en el Festival de Vox, ahí estaba yo en las múltiples ocasiones que apareció y hay una gran simpatía por él. Su gran profesor, su gran maestro, está en España (por Jesús Huerta de Soto). Y luego en Italia, Giorgia Meloni tiene adoración con él. Cuando digo adoración, la palabra no me gusta porque es bastante emocional para la política, pero cuando digo, es sobre todo una gran admiración y un gran entendimiento. Eso hacía falta mucho en la política a través de diversos tonos y vías de entendimiento y eso facilita mucho las cosas. Yo creo que lo de Milei es un fenómeno mundial. Donald Trump también es muy disruptivo.
En el Derecha Fest. La escritora cubana Zoé Valdés. Vive en París y vino a acompañarlo a Milei en el festival de la derecha de Mar del Plata-¿Entonces habla de Milei o de la causa que pregona Milei?
-La causa Milei, el estilo, el estilo es un fenómeno mundial. Pero también Milei tiene una gran reputación. No pasa desapercibido, está muy presente y eso es importante porque la Argentina estaba borrada con el kirchnerismo y todo el resto. No existía y ahora la Argentina existe y se está hablando de economía importante con relación a Argentina. Es un fenómeno mundial de que una cierta derecha, por ejemplo, los republicanos también, algunos con Donald Trump tienen algunos pruritos, ¿no? Pero es un fenómeno nuevo. Hay líderes nuevos de otra categoría, dentro de la derecha. La izquierda se quedó muy atrás, la izquierda está muy mantecosa. No existe para nada.
-Pero Milei y Trump no son muy parecidos en un amplia gama de temas. En Economía por ejemplo.
-No son realmente parecidos. Cada uno viene de su propia historia personal. Eso se ha olvidado, que los políticos son ellos con su historia personal y que ha tenido mucho que ver en estos dos hombres que están gobernando la Argentina y Estados Unidos. Yo creo que Donald Trump tenía una primera experiencia, Milei empieza como quien dice y no lo está haciendo nada mal. Yo creo que todo está apuntando hacia el futuro. Cuando dan una proyección de futuro y no están en el enquistamiento, como es el caso de la mayoría de los políticos de la izquierda hoy en día, que están totalmente enquistados, son aburridos, no tienen nada que ofrecer. Y lo único que ofrecen es sacrificio y muerte, como en España Pedro Sánchez.
-¿Cree que los cambios en Venezuela pueden arrastrar al régimen de Cuba?
-Lo único que puede pasar con Cuba es que Estados Unidos de una vez lo determine y se decida a hacer lo que nos debe desde hace mucho tiempo. Porque si Estados Unidos tiene la independencia, se le debe a las damas españolas cubanas que dieron todo su dinero para la independencia de Estados Unidos. Es histórico. Y luego nos lo debe porque en 1958, cuando ya había un presidente, Andrés Rivero Agüero, que había sido electo democráticamente, cuando ellos le hicieron un embargo de armamento, un real bloqueo de armamento, pues así fue como ellos introdujeron e instauraron la tiranía de (Fidel) Castro. Fue directamente de Estados Unidos que se encaprichó, se empecinó en que Castro sustituyera, cuando ya Batista se iba en ese país. A Castro lo puso la prensa, y luego el gobierno de Estados Unidos muy interesado en que Cuba no llegara a ser Las Vegas. Le tenían mucho miedo a que Cuba, que ya iba en camino de volverse un país a unos niveles extraordinarios, pues eso no lo querían. Yo creo que ahora con Marco Rubio, que está haciendo una labor extraordinaria, puede haber muchas sorpresas, y que Donald Trump ya lo dijo, que quiere estar en Cuba, en Caracas, en La Habana, y en Nicaragua también.
La escritora cubana Zoé Valdés junto Ibrahim Bosch, presidente del Partido Republicano cubano (opositor) Es amiga de Javier MileiFoto. Gentilez de Céline Nieszawer
-¿Está de acuerdo con una invasión a Cuba, entonces?
-A nosotros nos invadieron los soviéticos y nadie levantó la voz por esa invasión. Bueno sí, El Tata Yofre y Dios lo bendiga de nuestro lado. No se trata de una invasión. Trump no ha invadido Venezuela. Hizo una extracción quirúrgica (se refiere a la captura de Nicolás Maduro) y yo siempre he pedido antes de que Trump lo pensara drones, dones, drones (en Cuba). La gente se reía mucho porque creían que yo estaba loca, como Milei. Pero yo siempre he pedido una intervención militar quirúrgica, necesaria. Nos lo deben. El pueblo cubano no está armado. El pueblo cubano salió el 11 y 12 de julio de 2024 a defender sus libertades de manera pacífica y lo acabaron. Hay una gran cantidad de presos políticos del Partido Republicano en Cuba, entre ellos una poeta y escritora María Cristina Garrido, de la que nadie habla. Nadie. Una joven escritora a la que han condenado a siete años por salir
-Pero la extracción de Maduro requirió un método específico. Quizás hasta fue entregado. En Cuba hay una suerte de burguesía «revolucionaria», «comunista» si se quiere. Otro escenario.
-En Cuba no hay una burguesía elitista. Hay una mafia de latifundistas del padre, los hijos y hoy los nietos. Y toda esa gente son mafia de latifundistas que se han vendido como comunistas y asesinan como comunistas. Por eso digo drones, drones, drones, porque con tres drones en dos horas se acaba con ellos. Hay que decirlo claro, porque ellos no han tenido ni la más mínima delicadeza a la hora matar, ahorcar, fusilar mujeres, incluso niños. Hay que matarlos, y si hay que matarlos, hay que matarlos.
-¿Se refiere a Fidel Castro y a su padres que tenían una finca?
-Sí, acuérdate que el padre era un latifundista. Un gallego que cuando le quería robar la tierra a la gente que vivía alrededor de él, agarraba la escopeta y mataba a todo el mundo para agarrarse más tierra. Eso es lo que han hecho hasta que se ha cogido la isla completa, e hicieron de la isla completa una finca personal.
-¿Imagina un rol más importante para Marco Rubio en Cuba?
-Sí. Incluso hoy leí, Donald Trump, casi que lo ha nombrado gobernador de Venezuela. Incluso jocosamente. Ahora, eso a mí no me gusta nada, porque yo creo que Cuba debe volver al camino de la democracia, al camino de la gran república que fue y al camino de elecciones libres. Hay mucha gente organizada, aunque no se crea, aunque no se vea, porque desde luego también Estados Unidos tiene una culpa, que es que pone elegidos, siempre se pone gente de a dedo, y yo creo que eso, tal como hace la tiranía, tenemos que eliminarlo,. Tenemos que volver realmente a la democracia y a una reconstrucción de la Cuba eterna, que será la Cuba de, no solo la que fue, sino la Cuba que va a ser la del futuro.
-¿Cómo armonizaría el exilio cubano en una eventual caída del régimen?
-Hay un exilio completamente unido. Fíjate, casualmente, es el exilio que tiende a la derecha, porque tú sabes que dentro del exilio hay una cierta izquierda y otro centro-centrado, los ninis, que un día van allá y otro día según sople el viento. Pero hay una derecha muy organizada, una derecha pensante. Además gente muy trabajadora. En el exilio nosotros los cubanos no nos han regalado nada. Hemos tenido que trabajar mucho. En eso nos parecemos mucho a los iraníes, o sea, nosotros donde llegamos nadie nos da nada. Lo hemos tenido que trabajar. Y por eso Miami es la gran ciudad que es, porque los cubanos hicieron de ese potrero, que era Miami, una gran ciudad, un gran lujo. Y después llegó toda la gente que llegó, cuando ya los cubanos habían hecho todo, porque los cubanos fueron los que hicieron realmente los bancos. La gran riqueza de esa ciudad lo hicieron los cubanos. Por eso ya ves que el hijo de una camarera y de un bar tender, como es Marco Rubio, puede llegar a lo que ha llegado, ¿no?



