La falta de lluvias en buena parte de la región pampeana marca el ritmo de la campaña. Los pronósticos no indican precipitaciones en la próxima semana, lo que implica impacto en los rindes.
Los mercados comienzan a mirar a la Argentina, que a pesar de haber perdido peso relativo en la formación de los precios, conserva su influencia: es el tercer exportador de los dos grandes commodities agrícolas, el maíz y la soja. Veremos cómo impacta en Chicago, que tuvo un repunte esta semana como consecuencias de un anuncio crucial del presidente de los Estados Unidos, más allá del descalabro que podria provocar la Unión Europea si cierra las importaciones de aceite y biodiesel de soja.
En su visita a Iowa, Donald Trump comunicó su decisión de impulsar la comercialización de naftas con un 15% de etanol (E15) durante todo el año, incluido el verano. Hasta ahora regían restricciones regulatorias, basadas en el argumento de que en los meses y regiones más cálidas el mayor contenido de etanol podría producir smog.
En Estados Unidos, el etanol es una pieza estructural del negocio agrícola. Pero impacta en el mercado global. Cerca de un tercio de la cosecha de maíz se destina a biocombustibles y subproductos como la burlanda, que luego vuelve al sistema como insumo clave para la ganadería. Ese anclaje energético le dio al cereal un piso de demanda que amortigua excedentes, reduce volatilidad y sostiene precios en ciclos de sobreoferta. Sin etanol, los excedentes de maíz destruirían los precios.
Y arrastrarían a los de la soja, ya que hay vasos comunicantes entre ambos productos: los farmers, ante una baja del precio del cereal, se volcarían a sembrar más soja, aumentando la oferta futura. Por eso las cotizaciones van en paralelo, aunque la mayor molienda de maíz para etanol también impacta en el precio de la proteína de soja, ya que el co-producto de la fermentación, la burlanda, compite con la harina de soja.
La ampliación del E15 no es solo una discusión ambiental o tecnológica. Es, sobre todo, una decisión de política económica. Más etanol implica más consumo interno de maíz, menos presión exportadora en momentos de cosechas récord y mayor previsibilidad para el productor. Por eso el tema atraviesa gobiernos demócratas y republicanos: en el Midwest no se discute si el etanol sirve, sino cómo expandirlo y darle estabilidad regulatoria.
Ese debate empieza a resonar con fuerza en la Argentina. Hoy el corte obligatorio de naftas con bioetanol es del 12%, producido a partir de maíz y caña de azúcar. Sin embargo, productores y analistas vienen planteando que un salto al 15% permitiría replicar, en escala local, el mismo efecto virtuoso que en Estados Unidos: transformar excedentes exportables en demanda doméstica, agregar valor industrial, generar empleo y darle al maíz un sostén estructural de precios.
La Argentina es un gran productor mundial de maíz, pero sigue siendo tomadora de precios. Cada vez que el mercado internacional se satura, el impacto se siente de lleno en el ingreso del productor. Un mayor mandato de etanol no elimina esa dependencia, pero la atenúa. Y además aporta una ventaja adicional: fortalece la cadena ganadera vía la burlanda, reduce importaciones de energía y genera actividad industrial en el interior. Además de la contribución ambiental, ya que la huella de carbono del etanol de maíz en la Argentina es un 70% más baja que la de la nafta que sustituye.
Mientras en Estados Unidos se discute cómo blindar el E15 para todo el año, en la Argentina hay una tarea pendiente. El corte está trabado en el 12%, el más bajo en la región. Brasil, desde enero de este año, pasó del 27 al 30%, con creciente participación del maíz, que se revela más económico que el de caña de azúcar y está creciendo más rápido que su cosecha, que se expande con ritmo galopante. Menos mal…
La señal que llega desde Iowa es clara y vale también para este lado del mapa. Sobre todo, cuando la Argentina es deficitaria en naftas. La capacidad de refinación de petróleo es insuficiente y el aumento del corte implicaría un ahorro de más de mil millones de dólares anuales. Es aquí y es ahora.



