El Gobierno de Cuba les confirmó este lunes a las aerolíneas que operan en la isla que se suspenderá el suministro de combustible. Y ya le puso fecha a la sequía de JetFuel: será a partir de esta misma medianoche, en medio de la crisis energética que atraviesan por las presiones políticas y el bloqueo económico impulsados por Estados Unidos.
Además, desde La Habana indicaron que habrá «prolongados apagones» durante toda la jornada, con cortes que llegarán a dejar simultáneamente sin corriente a un 61,5 % de la isla en el momento de mayor demanda energética, según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE).
Cuba atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, pero el asedio petrolero agravado por el Gobierno de Donald Trump está llevando a cifras récord los apagones, paralizando por completo la economía y disparando el malestar social.
«La aviación civil cubana ha notificado a todas las compañías que ya no habría suministro de JetFuel, el combustible de aviación, a partir del martes 10 de febrero a las 00 (hora local)», indicó a la agencia AFP, bajo condición de anonimato, un ejecutivo de una aerolínea europea.
En principio, la medida tiene vigencia por un mes. Obligará a las aerolíneas que operan vuelos de largo recorrido a efectuar una «escala técnica» al regreso para asegurar su abastecimiento de JetFuel, refirió el ejecutivo. Sin embargo, los vuelos regionales deberían poder continuar sus conexiones con normalidad, precisó la fuente.
La compañía Air France, por ejemplo, ya adelantó que mantendrá su ruta, con una escala técnica prevista en otro país del Caribe.
Con este panorama, Rusia acusó este lunes a Estados Unidos de asfixiar a la isla. «La situación en Cuba es realmente crítica», declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, y ya avisó que trabajan en alternativas para evacuar a los turistas rusos que se queden varados por la cancelación de vuelos.
«Las medidas asfixiantes impuestas por Estados Unidos están causando muchas dificultades al país. Estamos estudiando posibles soluciones con nuestros amigos cubanos, al menos para proporcionar la asistencia que podamos», añadió.
En tanto, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció una «cruel agresión» que busca «doblegar la voluntad política de los cubanos».
«El escenario es duro y reclamará gran sacrificio. Nuestra disposición al diálogo es clara y conocida. Se ha reiterado directa y públicamente», agregó.
México envió este domingo dos buques cargados con 814 toneladas de ayuda humanitaria a Cuba y la presidenta Claudia Scheinbaum se encuentra negociando una eventual entrega de petróleo a la isla sin ser sancionados por Estados Unidos.
Tras haber cortado los envíos desde Venezuela, el presidente Donald Trump firmó la semana pasada un decreto que indica que Estados Unidos podría imponer aranceles a los países que vendan petróleo a La Habana.
El 31 de enero se registró el máximo histórico desde que Cuba empezó en 2022 a difundir regularmente estadísticas energéticas, con un apagón que llegó a dejar sin corriente de forma simultánea a un 63 % del país.
El Gobierno cubano anunció la semana pasada un durísimo paquete de medidas de emergencia para tratar de subsistir sin petróleo del exterior, cuando la isla apenas produce un tercio de sus necesidades energéticas.
En ese sentido, La Habana anunció la semana laboral de cuatro días y teletrabajo en las administraciones y empresas estatales, así como restricciones en la venta de combustible, para hacer frente a la crisis energética.
También habrá una reducción de los servicios de autobuses y trenes entre provincias, así como el cierre de determinados establecimientos turísticos.
Las jornadas de clases serán más cortas y las universidades funcionarán en modalidad semipresencial. Estas medidas deben permitir ahorrar combustible para favorecer «la producción de alimentos y la producción de electricidad» y posibilitar «la salvaguarda de las actividades fundamentales que generan divisas», declaró el vice primer ministro, Oscar Pérez-Oliva Fraga, en la televisión estatal.



