Fue empate, pero no con el 0-0 que permaneció hasta los 45 minutos del segundo tiempo. Los goles llegaron cuando poco quedaba por jugarse, con Lanús y Talleres haciéndose la idea de que la eficacia quedaría para otro momento. Pero en dos minutos ocurrió todo lo que había faltado: emociones, movimiento en el marcador. Y los que transformaron lo que parecía inamovible fueron jugadores que salieron desde los bancos de suplentes.
En Talleres, el brasileño Rick, que había ingresado a los 36 minutos del segundo período, envió el córner que Martín Río, en la cancha desde los 37′, cabeceó tras sacarse una marca encima. Se llegaba a los 46 minutos de la segunda etapa. Un gol de un ex-Banfield, que le mostró su dorsal a la cabecera de Lanús.
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Talleres, que venía de derrotas frente a Vélez y Platense, tenía la victoria en el bolsillo, mientras el árbitro Lamolina adicionaba cinco minutos. Lanús estaba cerca de perder un invicto de 12 encuentros en la Fortaleza. Pero también encontró la solución entre los relevos. Dylan Aquino, una joyita de las divisiones inferiores que busca afirmarse en primera, había sustituido a Carrera y definió en la entrada al área con un derechazo bajo y seco. Iban 48’. El pase se lo dio Lucas Besozzi, que en el cuarto de hora final reemplazó a un agotado Salvio.
Atrás había quedado otro tipo de partido, más chato y monótono. El control del juego le correspondió mayormente a Talleres en el primer tiempo, pero las situaciones de gol más claras fueron para Lanús, que en los últimos 15 minutos bien pudo establecer una diferencia en el marcador.



