El diario italiano Corriere della Sera lo bautiza como “otro paso atrás de los norteamericanos en la OTAN”, la alianza atlántica militar, un proceso que se acentúa cada vez más por la falta de una solución positiva en la guerra de Ucrania, con los rusos a la ofensiva.
El comando militar de la OTAN, en manos naturalmente del aliado más fuerte, Estados Unidos, lo ejercita el general Alexus Grynkewich, desde el cuartel general de Mons, en Bélgica.
La novedad es que la guía de los comandos de los tres polos operativos los norteamericanos pasan de mano. En Italia, el comando de Nápoles lo asumirá Italia, mientras que en Virginia irá a Gran Bretaña y en los Países Bajos será un general polaco el que flanqueará al general Ingo Gerhartz.
Los cambios no serán inmediatos, seguirá el sistema de renovar los comandos cada tres años. Hay que aclarar que en el Mediterráneo cuenta como la sexta flota norteamericana, con base en Nápoles.
El actual jefe del comando napolitano es el almirante norteamericano George Wikoff desde noviembre de 2025, así que su relevo normal llegará dentro de más de dos años.
El presidente del Comité Militar de la OTAN el almirante italiano Giuseppe Cavo Dragone, comentó en la plataforma X que los aliados europeos “están llamados cubrir un papel más fuerte en el liderazgo de la OTAN” y dijo que EE.UU. ha confirmado su empeño en la alianza atlántica.
Estados Unidos reclama a los aliados un empeño más compartido de los gastos, que en el caso italiano presionan fuertemente en el presupuesto nacional y originan fuertes debates en el mundo político, en especial por el costo del apoyo a Ucrania en su guerra con Rusia y la decisión de Donald Trump de que de los crecientes compromisos monetarios se ocupen los europeos.
El subsecretario de Guerra de Estados Unidos, Elbridge Colby, pidió este jueves que la OTAN esté fundamentada en la cooperación y no en una relación de dependencia, con Europa liderando la defensa convencional.
Creo que tenemos una base realmente sólida para trabajar juntos en colaboración, pero poniendo a la OTAN, una especie de OTAN 3.0, basada en la colaboración en lugar de la dependencia, y realmente volviendo a lo que la OTAN pretendía ser originalmente», indicó Colby a su llegada a una reunión de ministros de Defensa de la Alianza en Bruselas.
Colby, que sustituye en este encuentro al titular del Pentágono, Pete Hegseth, aseguró que «bajo el liderazgo» del presidente de EE.UU., Donald Trump, y del secretario general aliado, Mark Rutte, «se produjo en 2025 un replanteamiento y un compromiso real y genuino para lograr una Europa que lidere la defensa convencional de la OTAN».
«Creo que este año tenemos un buen mensaje que transmitir, y es que ahora es el momento de avanzar juntos, ser pragmáticos y centrarnos en el tipo de realismo flexible en el que se basan y que realmente exhiben la estrategia de seguridad nacional y la estrategia de defensa nacional» de Estados Unidos, dijo.
Por su parte, Rutte destacó que el empuje de EE. UU. ha motivado que Europa y Canadá «den un paso al frente en lo que respecta al gasto en defensa y a la producción industrial de defensa».
Aseguró asimismo que los aliados reconocen «sin lugar a dudas el hecho de que Estados Unidos, absolutamente comprometido con la OTAN, también tiene que ocuparse de la situación en el Pacífico y, con el tiempo, orientarse más hacia el Indo-Pacífico».
Por esa razón, consideró «realmente crucial que Europa y Canadá den un paso al frente».



