En medio de un cierre parcial del estrecho de Ormuz, por donde pasan la mayoría de los petroleros del mundo, en manos de los Guardianes de la Revolución y la amenaza de Donald Trump de destruir a Irán si no había progresos, se iniciaron y finalizaron las conversaciones en Ginebra el martes entre Estados Unidos y la República Islámica.
Con una sorpresa: el canciller iraní Abbas Araghchi anunció tras cuatro horas de iniciadas las negociaciones y en una conferencia de prensa que había “habido progresos” y se habían encontrado “ciertos puntos de entendimiento en los principios guías”.
También el canciller iraní se entrevistó con Rafael Grossi, el argentino a cargo de la Agencia Internacional de Energía Atómica con sede en Viena, por primera vez desde el ataque israelí a Irán el año pasado.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán afirma haber alcanzado un entendimiento sobre los «principios rectores» con EE. UU. tras las conversaciones de este martes en Suiza.
Irán y Estados Unidos alcanzaron un entendimiento sobre los «principios rectores», en una segunda ronda de conversaciones sobre el programa nuclear iraní celebrada en Ginebra. «Pero aún queda trabajo por hacer”, afirmó el ministro de Asuntos Exteriores iraní.
“El progreso no significa que se alcance un acuerdo pronto. Pero el camino ya ha comenzado”, declaró Araghchia los medios iraníes, tras la conclusión de las conversaciones. Calificó las conversaciones de «constructivas». Pero indicó que no se ha fijado una fecha para una tercera ronda de negociaciones.
El canciller iraní Abbas Araghchi, este martes en Ginebra. Foto: EFECierre del Estrecho de Ormuz
Los medios estatales iraníes informaron previamente que Irán cerraría temporalmente parte del Estrecho de Ormuz, una ruta vital para el suministro mundial de petróleo. Justo cuando mantenía conversaciones con Estados Unidos, que ha enviado una fuerza de combate a la región del Golfo, para presionar a Teherán a que haga concesiones.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que un «cambio de régimen» en Teherán podría ser lo mejor que podría suceder. El líder supremo de Irán, el ayatollah Alí Jamenei, afirmó este martes que cualquier intento de Estados Unidos por derrocar a su gobierno fracasaría.
Junto con Araghchi, el enviado estadounidense Steve Witkoff y el asesor Jared Kushner participaron en las conversaciones de Ginebra.
Las negociaciones, mediadas por el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, duraron varias horas, antes de concluir a primera hora de la tarde. Se mantuvieron mientras Irán realizaba el ejercicio con fuego real y anunciaba el cierre parcial del estrecho durante varias horas. Imágenes publicadas por medios iraníes mostraron el disparo de misiles y una explosión en el agua.
Amenaza al comercio petrolero
Irán ha amenazado con cerrar el Estrecho de Ormuz si Estados Unidos lanza ataques, lo que podría desestabilizar el mercado petrolero mundial.
Anteriormente, un funcionario iraní afirmó que el éxito de las conversaciones dependería de que Estados Unidos evitara demandas «poco realistas», sugiriendo que Irán se mantenía firme en su derecho a enriquecer uranio y en su negativa a abordar su programa de misiles balísticos en las negociaciones.
El presidente Trump ha expresado su apoyo a un cambio de régimen. Insiste en que las conversaciones pueden lograr acabar con cualquier posibilidad de que Irán desarrolle un arma nuclear, algo que Teherán siempre ha dicho que no es su objetivo.
Las opciones de Washington
Si bien mantiene públicamente todas las opciones abiertas, amenazando y alentando alternativamente a Teherán, en Washington crece la sensación de que la administración Trump se toma en serio el lanzamiento de un ataque masivo contra el régimen.
Las tropas estadounidenses se retiraron de dos bases en el este de Siria la semana pasada. Lo que indica que Estados Unidos podría estar preparándose para represalias por los misiles balísticos de Irán.
El canciller de Omán, Sayyid Badr bin Hamad Al Busaidi, con el enviado estadounidense Steve Witkoff y el yerno y asesor de Donald Trump, Jared Kushner, en Ginebra, este martes. Foto: REUTERS Trump está sopesando no solo el impacto en los mercados petroleros mundiales de un ataque contra Irán.También la probabilidad de ataques contra bases estadounidenses en toda la región, incluyendo países del Golfo Pérsico , que han presionado a Washington para llegar a un acuerdo con Teherán.
Un segundo portaaviones estadounidense, el USS Gerald R. Ford, se dirigió a la región para unirse al USS Abraham Lincoln, lo que sugiere que Washington se estaba preparando para un conflicto prolongado.
Abbas Araghchi, ministro de Asuntos Exteriores iraní, aterrizó en Ginebra el domingo para prepararse para las conversaciones, mediadas por funcionarios omaníes, con los negociadores estadounidenses Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner.
«Estoy en Ginebra con ideas reales para lograr un acuerdo justo y equitativo. Lo que no está sobre la mesa: sumisión ante las amenazas», publicó Araghchi en X.
El lunes, el presidente Trump declaró que participaría «indirectamente» en las conversaciones de Ginebra y que creía que Teherán quería llegar a un acuerdo.
Cruce de amenazas
“No creo que quieran las consecuencias de no llegar a un acuerdo”, declaró Trump a los periodistas.“Podríamos haber llegado a un acuerdo en lugar de enviar los B-2 para destruir su potencial nuclear. Y tuvimos que enviar los B-2”, dijo.
Justo después de que comenzaran las conversaciones, el líder supremo iraní, Ali Jamenei, insistió en que Washington no podía forzar la salida de su gobierno.
“El presidente de Estados Unidos dice que su ejército es el más fuerte del mundo. Pero a veces el ejército más fuerte del mundo puede recibir un golpe tan fuerte que no puede… Un buque de guerra es un artefacto peligroso. Pero aún más peligroso es un arma que puede hundirlo en las profundidades del mar«, advirtió el ayatollah y líder supremo de la revolución islámica, ante una multitud que lo vitoreaba.



