Con un juego de mayor a menor y en el momento en que peor la pasaba, Argentinos asestó el golpe. En el estadio Monumental, de Guayaquil, con una perfecta definición de Diego Porcel superó 1 a 0 a Barcelona en el juego de ida, por la Segunda Fase de los playoffs clasificatorios para la zona de grupos de la Copa Libertadores. Un triunfo que alimenta esperanzas, tras un comienzo de año en el que recibió un sonoro cachetazo con la eliminación de la Copa Argentina, ante Midland. La seguridad del arquero chileno Brayan Cortés, el despliegue de Federico Fattori, la conducción mientras tuvo aire de Alan Lescano y la irrupción del artillero Porcel, los argumentos para el festejo.
Las fuertes lluvias que castigaron a Guayaquil durante más de seis horas repercutieron en el campo de juego: un terreno blando, al extremo que las autoridades de la Conmebol determinaron que solamente los arqueros ensayaran la entrada en calor en la cancha. No llamó la atención que algunos futbolistas se cambiaran el calzado en búsqueda de mayor agarre, apostando a tapones más altos. En ese escenario, Argentinos pisó firme para adueñarse del control de la pelota, un anticipo que dio el director técnico Nicolás Diez en la entrevista previa para la TV: “Tenencia del balón, ser protagonista e impedir las transiciones rápidas del rival. Tenemos a favor el recorrido en el campeonato local”, afirmó el entrenador.
Esa teoría se plasmó en la cancha. El pulso lo manejó Lescano y Hernán López Muñoz, con Emiliano Viveros asociándose por la banda izquierda; Nicolás Oroz y Fattori eran los volantes más retrasados en el esquema 4-1-4-1. Faltaba ser punzante, un mayor acompañamiento para Tomás Molina, que quedaba aislado porque sus compañeros manejaban la pelota hasta tres cuarto de cancha. Cuando aceleraron, José Contreras –que tuvo un inicio dubitativo- estuvo ágil para cortar un par de ataques.
Barcelona fue paciente para esperar en el comienzo, porque cuando intentó ser más intenso se cargó de faltas y tarjetas amarillas. Las amonestaciones a los argentinos Luca Sosa y Milton Céliz, un referente en Riestra, una señal de que los guayaquileños no descubrían la pelota y apelaban al contacto para impedir el avance de Argentinos. Lescano era el más castigado. El entrenador venezolano César Farías les dio la titularidad a otros tres criollos en Barcelona: Tomás Martínez, Héctor Villalva –estuvo a poco de anticipar al guardavalla chileno Cortés que salió del área ante el quedo de Francisco Álvarez- y Darío Benedetto, que es uno de los 18 nombres que sumó Barcelona para 2026. Pipa, de flojísimos recientes pasos por Newell’s, Olimpia y Querétaro, no anota en la Copa Libertadores desde 2022, con la camiseta de Boca.
La llave comenzó con una polémica, aunque fuera del campo de juego, tras la contratación de Matías Lugo por parte de Barcelona. El futbolista argentino firmó contrato por una temporada, luego de su paso por O’Higgins (Chile), aunque el pase pertenece a Argentinos. El club ecuatoriano anunció la incorporación el 2 de febrero, pero no estará disponible para la serie y apuntó a los dirigentes de la Paternal por la imposibilidad de incluir al volante. Por medio de un comunicado notificó que el Certificado de Transferencia Internacional (CTI) no fue otorgado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Al arribar a Guayaquil, Cristian Malaspina –presidente de Argentinos- fijó la posición de la institución y la enredada situación. “Mandamos el contrato firmado a Barcelona el 2 de febrero. El jueves nos avisaron que habían hecho por TMS [sistema electrónico para monitorear las transferencias internacionales que diseñó la FIFA] la transferencia, pero les avisamos que lo habían hecho a un club incorrecto, que estaba mal el usuario. El viernes volvieron a cargar el trámite, pero Barcelona tenía una inhibición, que figuraba en el TMS, con lo cual no lo pudo inscribir. El sábado lo volvieron a inscribir, respondimos en el mismo día, pero AFA tenía feriado y lo mandó recién el lunes”, presentó Malaspina, los pasos engorrosos que surgieron para habilitar al futbolista.
Más tarde, quien es secretario general de la AFA y miembro de la Comisión de Asesoría Comercial y Marketing de la FIFA, arremetió contra Barcelona: “Si nuestra intención era que no juegue hubiéramos puesto una cláusula como se suele hacer en estos casos. Y repito, porque es un dato importantísimo, mandamos el contrato firmado el 2 de febrero. Tuvieron 10 días para hacerlo y no lo hicieron. Ellos esperaron hasta el final. Me molesta que ensucien el nombre de la institución. Somos un club centenario, que hace bien las cosas. No es la primera vez que jugamos una Copa Libertadores. Nos han suspendido la cena de camaradería. Cada uno sabe lo que hace y por qué lo hace. Nosotros tenemos la conciencia limpia”.
Todo lo bueno y lo malo para Argentinos ocurrió en el segundo tiempo. La lesión muscular de Molina promovió el ingreso de Leandro Fernández, y la tarjeta roja para Álvarez -por una falta sobre Sergio Núñez, que reemplazó a Benedetto, en una acción manifiesta de gol- aumentó la problemática para el Bicho, que cedió el protagonismo y el control. El zaguero Javier Báez hizo revolcar al arquero Cortés con un remate de media distancia y más tarde zafó de una segunda amonestación. Barcelona, con la diferencia numérica arriesgó, tuvo una mayor presencia en el campo rival y en los pies de Martínez la oportunidad de mayor peligro para abrir el marcador: falló y no tuvo desquite, porque Farías lo sustituyó con Yandry Gómez.
Lo mejor del triunfo de Argentinos en Guayaquil
Los dos directores técnicos exploraron entre los suplentes para modificar el escenario. Barcelona, con el deseo de descubrir el gol, arrinconó a Argentinos, que se oxigenaba con las modificaciones para resistir. Enzo Pérez saltó al campo y con 110 partidos quedó a tres del arquero paraguayo Ever Almeida, que con 113 encuentros es el futbolista con más juegos en la historia de la Copa Libertadores. En el desorden de los ecuatorianos, combinaron Lautaro Giaccone y Porcel, que estrelló la pelota en el travesaño; el atacante, de 21 años y que renovó contrato hasta 2029, tuvo revancha enseguida y fue contundente: sacó un latigazo de derecha, cruzado, la pelota golpeó la base del palo y desató el festejo. En el peor pasaje, la mayor alegría.
Eliminado de la Copa Argentina en definición por penales ante Midland, avanzar en la Copa Libertadores para llegar a la etapa de grupos es prácticamente una obligación para Argentinos, que el miércoles, en la Paternal, tendrá la oportunidad de sellar el pasaje a la siguiente fase.



