Cuando al menos 15 vehículos policiales llegaron este viernes al Royal Lodge de Windsor para continuar el allanamiento a la ex casa de Andrés Mountbatten-Windsor por segundo día, se revelaron algunos de los detalles de la secreta operación para detenerlo, el jueves, por la policía del valle del Thames.
El Royal Lodge, un manoir donde la reina Isabel pasó su infancia, tiene 30 habitaciones. Aún se encuentran allí muchos de los objetos personales de Andrés, que salió intempestivamente del lugar por pedido del rey por la noche, a principios de febrero.
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Arrestaron al príncipe Andrew por el caso Epstein.
Esos documentos, computadoras y teléfonos son los que está buscando la policía. El palacio va a aportar la documentación de su período de enviado comercial del gobierno británico, que es la época en que se conectó con el pedófilo Jeffrey Epstein. El allanamiento en Sandringham, donde Andrés reside y fue detenido, terminó en la noche del jueves.
Una operación secreta
El allanamiento policial se llevó a cabo tras días de cuidadosa planificación y sin el conocimiento de la realeza.
Alrededor de 20 agentes de la policía de Thames Valley participaron en el allanamiento de la residencia actual y anterior de Andrew Mountbatten. Una operación que ha sorprendido al mundo.

Pero a puertas cerradas, altos mandos de la policía de Thames Valley habrían estado planeando metódicamente el operativo durante días.
Tras evaluar la denuncia por mala conducta en un cargo público contra el exduque y considerar las pruebas disponibles, el agente de policía a cargo de la investigación habría solicitado una orden de allanamiento.
Debió persuadir a un magistrado o juez de distrito de la necesidad de allanar la antigua casa de Andrew en Windsor y la suya actual en Sandringham, un estate de 7000 hectáreas, con pueblos incluidos, que es propiedad personal del rey y donde vive actualmente Andrés.
Una vez obtenida la autorización legal, planificaron el allanamiento y el arresto, garantizando la confidencialidad de los detalles.
Ni el palacio de Buckingham ni el rey fueron informados previamente del inminente arresto. El Ministerio del Interior fue alertado antes que la policía llegara, muy temprano a la mañana. Así se enteró el primer ministro Sir Keir Starmer, exprocurador de la corona.
Un convoy discreto hasta Sandringham
Unos 20 agentes de la policía de Thames Valley, con el apoyo de sus colegas de la policía de Norfolk, participaron en el allanamiento. Recorrieron 209 kilómetros desde la comisaría de policía de Kidlington, en Oxfordshire, hasta el pueblo de Wolverton, en el palacio Sandringham, en Norfolk.
Policías vigilan el ingreso a la propiedad en Sandringham. Foto: APEl viaje probablemente duró unas tres horas y el convoy de patrulleros sin identificación llegó a Wood Farm poco después de las 8 de la mañana. Andrés tiene custodia policial regularmente.
Un exagente explicó que es poco probable que los detectives seleccionados para la operación confidencial recibieran los detalles con antelación.
«Simplemente se les habría indicado al equipo que se presentaran en la comisaría de madrugada. Es posible que incluso se les haya pedido que entregaran sus teléfonos móviles antes de recibir la información final, explicando adónde iban y qué hacían«, dijo la exagente.
A diferencia del allanamiento realizado en la propiedad de Lord Mandelson tras las revelaciones sobre su relación con Jeffrey Epstein, Mountbatten-Windsor fue arrestado en el lugar de los hechos y llevado directamente a interrogatorio a una comisaría en Norfolk, a 11 kilómetros de su hogar. En su casa dejó sus 15 perros, incluidos los corgis de la reina Isabel.
Como un sospechoso ordinario
El agente que lo arrestó le leyó la advertencia habitual que se da a todos los sospechosos detenidos: «No tiene que decir nada. Pero podría perjudicar su defensa si no menciona, al ser interrogado, algo en lo que luego se basará en el tribunal».
El exduque fue ubicado en la parte trasera de un patrullero y conducido a la comisaría de Aylsham, en Norfolk. Allí fue interrogado durante 12 horas y liberado por la noche “bajo investigación”.
Una vez en la comisaría, un sargento lo registró en la sala de detención, confirmando la legalidad de los motivos del arresto antes de autorizar su detención.
Como cualquier otra persona detenida, fue registrado en busca de algún objeto que pudiera usarse para dañarse a sí mismo o a otra persona. Se le habría exigido que entregara su teléfono, joyas, reloj, cinturón o corbata.
Probablemente también se le habría sometido a una evaluación de riesgos para determinar si presentaba alguna condición médica o consumo de alcohol o drogas, a fin de garantizar que recibiera la atención adecuada bajo custodia.
En ese momento, los agentes le explicaron sus derechos, incluyendo el derecho a asesoramiento jurídico gratuito e independiente, el derecho a notificar su arresto y los códigos de conducta bajo los cuales se encontraba detenido.
Huellas dactilares y foto
A continuación, se suelen tomar las huellas dactilares a los detenidos antes de ser conducidos a una celda en espera de un interrogatorio.
Una celda típica es «austera», según exagentes de policía, con un inodoro posiblemente embutido en el interior y un colchón elevado entre 15 y 30 cm del suelo.
En ese momento, es posible que le hayan ofrecido una taza de té o comida de microondas, si lo deseaba.
A Mountbatten-Windsor se le habría concedido un tiempo para hablar con su abogado antes del interrogatorio policial. El gran interrogante es quién pagará a Gary Bloxsome, el penalista y compañero de golf del expríncipe.
Cuando salió de la comisaría, exhausto y con sus ojos colorados, no llevaba tobillera. Tampoco estuvo esposado durante el interrogatorio. Pero lo cierto es que un modelo royal ha muerto: llegó la transparencia. No hay más silencio y el mantra de “Never explain, never complain” (nunca des explicaciones, nunca te quejes) de los Windsor es una cuestión del pasado.



