Tras un comienzo de temporada marcado por la irregularidad en el Torneo Apertura —marcha noveno, fuera de los puestos de clasificación luego de seis fechas— y un empate frente a Racing que encendió más señales de alerta, el Xeneize afronta el compromiso copero con sus propias urgencias. Boca sabe que no hay margen para otro tropiezo: necesita ganar para avanzar de ronda y, al mismo tiempo, descomprimir un clima interno que empezó a cargarse de cuestionamientos. En ese contexto, el ciclo de Claudio Úbeda tambalea entre dudas futbolísticas y resultados que no terminan de consolidar una identidad, por lo que el duelo asoma como una prueba determinante para sostener el proyecto y recuperar algo de oxígeno.



