Pakistán le declaró la guerra a Afganistán este jueves después de que se desataran bombardeos y combates nocturnos a lo largo de la frontera. Se trata del incidente más grave entre ambos países desde el regreso de los talibanes al poder.
«Nuestra paciencia se ha terminado. A partir de ahora, entramos en guerra con ustedes», sentenció el ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Asif, dirigiéndose a Afganistán en un mensaje en la red social X.
El portavoz del primer ministro de Pakistán para medios extranjeros, Mosharraf Zaidi, informó que los contrataques pakistaníes alcanzaron «objetivos militares» en la capital afgana Kabul, Paktia y Kandahar, bajo la Operación Ghazab Lil Haq.
Del lado afgano, el principal portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, confirmó los ataques sobre la capital y declaró que no han registrado víctimas: «El cobarde ejército pakistaní ha llevado a cabo bombardeos en algunas áreas de Kabul, Kandahar y Paktia», escribió en X.
Mujahid agregó que Afganistán llevó a cabo «importantes operaciones de retaliación contra posiciones militares paquistaníes en Kandahar y Helmand«.
Las fuerzas del Gobierno talibán y de Pakistán mantienen desde este jueves intensos combates nocturnos en varios puntos de la frontera tras el lanzamiento de una operación coordinada por Kabul a lo largo de la denominada Línea Durand, que se produce cinco días después de una serie de incursiones aéreas de Pakistán.
Según informó Zaidi, los ataques paquistaníes han provocado la muerte de 133 talibanes y han dejado más de 200 heridos.
El Gobierno paquistaní también informó de 27 puestos afganos destruidos y 9 capturados.
Horas antes, el Gobierno talibán había dado por terminada su ofensiva contra Pakistán y aseguró haber matado a 55 soldados paquistaníes, además de haber capturado dos bases y 19 puestos a lo largo de la Línea Durand.
Este enfrentamiento es el resultado de los bombardeos ejecutados por Pakistán la semana pasada, que causaron al menos 17 muertes.
Kabul denunció que las víctimas eran civiles, mientras que Islamabad defendió que se trataba de una operación contra un centenar de insurgentes del grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), que utiliza suelo afgano como base.
Pakistán vive un pico de violencia interna, con ataques armados en las zonas fronterizas con Afganistán que han ido en ascenso desde que los talibanes tomaron Kabul en agosto de 2021.
Islamabad acusa sistemáticamente al régimen afgano de dar refugio a grupos terroristas en su territorio, una acusación que los talibanes rechazan habitualmente mientras denuncian violaciones a su soberanía.



