El clásico entre Benfica y Porto dejó una escena que rápidamente recorrió el fútbol europeo: el joven polaco Oskar Pietuszewski, de apenas 17 años, protagonizó una jugada brillante en la que dejó en el piso a Nicolás Otamendi para luego marcar un golazo.
El partido, disputado en el Estádio da Luz por la liga portuguesa, terminó 2-2, pero el momento más comentado se produjo con el segundo tanto del Porto. El encuentro estaba 1-0 cuando llegó el contraataque que cambiaría el clima del clásico. Pietuszewski, a quien muchos lo apodaron “el nuevo Lewandowski”, condujo en un contraataque la pelota desde la mitad de la cancha y enfrentó a Otamendi en el borde del área.
El joven extremo amagó con un movimiento corto con el que dejó en ridículo al zaguero argentino, quien quedó sentado en el suelo, para anotar el segundo de su equipo con un zurdazo potente. inalcanzable para el arquero Anatoliy Trubin.
El delantero polaco, que recién suma ocho partidos con el primer equipo del Porto, marcó así su segundo gol y confirmó el enorme impacto que generó desde su llegada en enero pasado.
El partido no terminó allí para Otamendi. El capitán de Benfica, dirigido por José Mourinho, fue reemplazado a los 30 minutos del segundo tiempo por António Silva cuando su equipo perdía 2-1.
Ya en el banco de suplentes, protestó una decisión del árbitro João Pinheiro y vio la tarjeta roja.
La tensión fue todavía mayor porque el DT José Mourinho también fue expulsado segundos antes por protestar. En su salida del campo, el técnico portugués realizó un gesto provocador hacia Lucho González, todavía integrante del staff del Porto, que a mediados de temporada se sumará al cuerpo técnico de River, liderado por Eduardo Coudet.
A pesar de la desventaja de dos goles, Benfica logró reaccionar en la segunda mitad. Primero llegó el descuento, a través del noruego Andreas Schjelderup tras un rebote en el palo y, ya sobre el final, el luxemburgués Leandro Barreiro marcó el 2-2 definitivo.
Porto había abierto el marcador más temprano, a los 10 minutos de iniciado el clásico, con un tanto del danés Victor Froholdt.
El partido estuvo suspendido algunos minutos en el comienzo del segundo tiempo porque los hinchas de Benfica encendieron tanta pirotecnia que los bomberos tuvieron que apagar el fuego.
Después del partido, Mourinho criticó el origen del segundo gol, aunque evitó responsabilizar directamente a Otamendi. “El segundo gol que nos meten es absolutamente ridículo. El extremo izquierdo del Porto se encuentra en un mano a mano contra nuestro central izquierdo. ¿Dónde estaban el extremo derecho, el central derecho y el doble pivote?”, cuestionó.
Con el empate, Porto se mantiene líder con 66 puntos, mientras que Benfica continúa tercero con 59, detrás del Sporting de Lisboa.
Más allá del resultado, el clásico dejó una imagen que resume la noche: la joven promesa expuso al experimentado capitán del seleccionado argentino, en una jugada que ya quedó como uno de los momentos más comentados del fútbol portugués en la corriente temporada.



