Luego de la final ganada por la Argentina ante Francia en Qatar 2022, cada visita de Emiliano Martínez con Aston Villa a tierras galas tuvo como consecuencia un recibimiento especial. No fue la excepción este jueves, en el partido que el conjunto inglés le ganó a Lille por 1-0, por los octavos de final de la Europa League. En el equipo dirigido por Unai Emery también fue titular Emiliano Buendía, que aportó su granito de arena para el éxito. Pero el foco estuvo puesto en el arquero, ya que para la mayoría del público francés es considerado como el “enemigo público número uno″. Y eso se notó desde el principio, incluso en la entrada en calor, donde recibió silbidos, abucheos y hasta mostaron una bandera con los colores de Francia y la leyenda “Martínez, not welcome”.
Dibu Martínez, que antes de salir al campo sabía del clima que le esperaba, estuvo charlando bastante con el árbitro español José Sánchez. Seguramente el juez lo estaba alertando sobre posibles reacciones del arquero argentino hacia el público, algo que no se produjo en lo más mínimo durante todo el encuentro. Apenas fue amonestado Dibu por demorar un saque de arco, recién sobre el final, pero nunca entró en el juego local ni respondió a los silbidos o reprobaciones. Y encima se destacó con muy buenas atajadas.
El partido tuvo la particularidad que, a los diez minutos, tuvo una breve interrumpción para que los argelinos Alissa Mendi y Nabil Bentaleb rompieran el ayuno tomando agua e ingiriendo algunos frutos secos.
En la primera pelota que tocó Dibu Martínez ya lo recriminaron fuerte. Y como Aston Villa suele jugar mucho hacia atrás desde las posesiones de apoyo o circulación del balón, los silbidos y abucheos se repitieron varias veces, aunque el local no tuvo chances de gol en la primera media hora de juego. Donde sí sufrió el arquero argentino fue a los 42 minutos de esa primera etapa, con un cabezazo de Giroud a la altura del primer palo que cruzó todo el arco y se fue desviado. Y al minuto siguiente debió aparecer a puros reflejos para desviar un remate de zurda desde afuera del área de Romain Perraud que llevaba destino de gol.
El marcador se destrabó a los 17 minutos de la segunda etapa, con un golazo de emboquillada (y de cabeza) de Berke Ozer. Sin tocar el piso, todo nació de un pelotazo largo frontal de Ezri Konsa para Emiliano Buendía, que peinó la pelota en forma de asistencia para la aparición de Ollie Watkins, que impactó la pelota también de cabeza y con tal eficacia técnica que el balón ingresó de emboquillada, venciendo la resistencia del arquero Ozer.
Dibu Martínez tuvo otra buena participación a los 30 minutos del segundo tiempo, cuando desvió de gran manera y hacia el costado un remate desde afuera del área de Matias Fernández-Pardo que iba direccionado a su palo izquierdo. Antes había dejado salir una pelota para “ganar segundos” con el saque de arco pero su rostro, con respecto a los silbidos de los simpatizantes locales, seguía inmutable.
Emiliano tuvo una gran atajada ante Félix Correia a cinco minutos del epílogo: El delantero de Lille ingresó por la derecha, se filtró entre las marcas y tras un par de amagues quedó con remate cruzado. Todos vieron el empate menos el arquero argentino: en la acción cobraron posición adelantada, pero la repetición de la TV mostró que estaba habilitado, por lo que el VAR hubiera validado la acción si finalizaba en el 1-1.
Lo amonestaron sobre el final por demorar un saque de arco. Y en los cinco minutos adicionados por el árbitro español el conjunto inglés casi no sufrió. Terminó consiguiendo un triunfo importante de cara a la revancha que se jugará en Inglaterra.
Uno de los capítulos de la “pica” entre Dibu Martínez y los franceses se generó el 9 de abril de 2025, cuando el arquero llegó a suelo de París para jugar ante PSG, por los cuartos de final de la Champions League.
En aquel momento Dibu bajó del avión con una gorra de Argentina que tenía los cuatro títulos ganados por La Scaloneta: la Copa del Mundo, las dos Copas América y la Finalissima. Como era de esperarse, esto se hizo notas y las repercusiones no tardaron en llegar. “Emiliano Martínez, el arquero que amamos odiar” fue el título del artículo publicado por la revista francesa So Foot, donde dedicó todo un artículo a hacer en referencia a la rivalidad que existe entre el arquero argentino y los fanáticos del mencionado país europeo.
“Antes del Mundial de 2022 era un desconocido. Luego disgustó a Francia, avergonzó al resto del mundo con sus celebraciones y provocó un baby boom en Argentina. En el espacio de una competición, se convirtió en un bastardo para algunos, un héroe para otros. ¿Prueba de genialidad? Después de Les Bleus y LOSC (Lille Olympique Sporting Club), es el turno del PSG de enfrentarse a Dibu”, se describió en aquel momento en el artículo escrito por los periodistas Pierre Boisson y Georges Quirino-Chaves.
No fue la primera vez en que el ‘Dibu’ pisó suelo francés después de haber cosido la tercera estrella mundial sobre el escudo argentino. Lo había hecho en 2023 y 2024 para recibir en el Teatro del Chatelet de la capital el trofeo Yashin como mejor arquero del mundo. Y en 2025 supo lidiar de nuevo con los abucheos del público de Lille en un partido de la Conference League en el que volvió a ser determinante.
“Es así, él tiene una reputación, sabe arreglárselas. Estoy contento de tenerlo conmigo”, declaró más de una vez Lucas Digne, lateral izquierdo francés del equipo de Birmingham que este jueves también salió a jugar desde el arranque.
El 26 de febrero pasado, Anthony Lopes había protagonizado un gesto que trascendió el resultado. El arquero de Nantes se dejó caer al césped durante el partido frente a Le Havre, por la Ligue 1, y simuló una molestia muscular para que cinco compañeros musulmanes pudieran romper el ayuno del Ramadán. La situación ocurrió en un contexto reglamentario en el que en Francia no contempla pausas oficiales por motivos religiosos, como ocurrió este jueves con Lille vs. Aston Villa.
El episodio se registró a los 74 minutos del encuentro, correspondiente a la fecha 23 que terminó con victoria de Nantes por 2-0, justo cuando el sol acababa de ponerse. Con la pelota fuera de juego, Lopes cayó con una aparente dolencia en el muslo izquierdo y solicitó asistencia médica. El árbitro detuvo el trámite y el personal ingresó en el campo para atenderlo. Ese margen abrió una ventana breve, pero decisiva.
Cinco futbolistas del plantel, entre ellos el libanés Ali Youssif, el egipcio Mostafa Mohamed y el francés nacionalizado marroquí, Youssef El Arabi, se dirigieron rápidamente a la línea de banda. Allí consumieron dátiles —fruto de la palmera, de pulpa dulce y alto aporte energético— y bebieron agua, tal como marca la tradición para interrumpir el ayuno diario durante el mes sagrado islámico. La secuencia quedó registrada en videos que circularon en redes sociales y generaron una inmediata repercusión.



