El Salón Oval de la Casa Blanca volvió a ser escenario de un incómodo momento entre Donald Trump y un mandatario extranjero de visita en Estados Unidos. Este martes, justo en el Día de San Patricio, el invitado fue el primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, que se mostró diplomático pero no pudo evitar contradecir al presidente estadounidense en una serie de contestaciones.
Tanto Trump como Martin lucieron corbatas de color verde, en coincidencia con la celebración de San Patricio. También hubo un obsequio especial: una planta de «shamrock», una especie de trébol verde de tres hojas característica de Irlanda.
Esa fue la parte diplomática. Fuera de agenda, sin embargo, ocurrieron algunos cruces e interrupciones sobre asuntos claves de la actualidad, en especial la guerra, Europa y la inmigración.
El momento más incómodo se vivió cuando Trump redobló sus críticas al primer ministro de Gran Bretaña, Keir Starmer, por su falta de apoyo a la guerra de Estados Unidos, Israel e Irán.
El presidente estadounidense giró en su silla y señaló un busto de Winston Churchill, el primer ministro que lideró a Gran Bretaña durante casi toda la Segunda Guerra Mundial. Este martes volvió a decir que estaba «decepcionado» por esa postura.
Donald Trump volvió a cargar contra el primr ministro de Gran Bretaña. Foto AP«¿Sabés quién es ese? Churchill. Ese es el difunto y gran Winston Churchill», comenzó Trump una respuesta a un periodista.
«Y Barack Hussein Obama no quería su busto en esta oficina. ¿Sabías eso? Y Barack Hussein Obama envió ese busto de regreso a Inglaterra. Él no lo quería. Ellos no lo querían. Y cuando yo llegué, me preguntaron si lo quería. Dije: «Absolutamente, lo quiero». Y lo puse justo ahí. Winston Churchill. Y sabes, desafortunadamente, Keir no es Winston Churchill», fue el dardo que le lanzó al premier inglés.
A su lado, Martin se veía un poco tenso. Cuando el republicano terminó su respuesta, levantó un brazo y quiso tomar la voz. Fueron segundos en los que el murmullo tapó su intento de habler y Trump, fastidiado, le chocó el brazo y lo invitó a hablar, mientras los cronistas seguían lanzando sus preguntas.
Donald Trump protagonizó momentos incómodos con el primer ministro de Irlanda, Micheal Martin. Foto Reuters«¡Esperen! ¡Esperen!», los retó Trump. Entonces el primer ministro irlandés (Taoiseach, según el término local) sí pudo hablar.
«Déjeme señalar un par de puntos. Primero que nada, creo que, a pesar de lo que ha sucedido, la relación transatlántica entre Europa y los EE. UU. es muy, muy importante en varios frentes. Creo que hemos tenido problemas durante el último año hasta que los resolvimos, y creo que muchos de estos líderes se relacionaron con usted, particularmente en temas de comercio inicialmente. Recuerde todo el alboroto del año pasado, pero logramos un punto de encuentro entre Europa y los EE. UU., y creo que podemos lograrlo de nuevo», dijo Martin.
En ese instante hizo la defensa de su par británico. «Acabo de reunirme con Keir Starmer la semana pasada, la relación británico-irlandesa es muy importante. Churchill fue un gran líder de guerra, aunque en Irlanda hubo una perspectiva diferente durante nuestra propia guerra de independencia; él generó sus propias dificultades a nosotros, pero dicho esto, fue un gran héroe de guerra», arremetió, con tímidas objeciones a los elogios para Churchill.
Donald Trump protagonizó momentos incómodos con el primer ministro de Irlanda, Micheal Martin. Foto Reuters«Keir ha hecho mucho para restablecer la relación irlandesa-británica, solo quiero dejar eso en claro. Pero sí creo que es una persona que suena muy sincera con la que creo que usted tiene la capacidad de llevarse bien; ya se ha llevado bien con él antes y también se ha llevado bien con otros líderes europeo», añadió.
En otro tramo, Martin evitó la confrontación con Trump al señalar que coincide con él en que la República Islámica busca un arma nuclear y que es un «patrocinador del terrorismo», pero expresó su deseo por una solución pacífica.
«La postura de Irlanda siempre ha sido: ‘¿Podemos lograr la paz?’. Nosotros tuvimos nuestro propio conflicto, que duró 30 años, y aprendimos mucho de ello», agregó.
Una planta de tréboles de tres hojas, el obsequio del primer ministro de Irlanda a Trump. Foto EFEPero el presidente de Estados Unidos no quedó satisfecho. Tomó aire, pidió silencio con un gesto y replicó: «Estoy de acuerdo con todo lo que usted dice, pero nosotros hemos ayudado con Ucrania, y (los europeos) no ayudan con Irán, y todos reconocen que Irán no puede tener un arma nuclear», lamentó.
Trump desgranó entonces una larga lista de agravios tanto contra los dirigentes de Irán -«las peores personas desde Hitler»- como contra Europa.
Martin objetó, siempre con mucha calma, que Europa sigue siendo «un lugar muy bueno para vivir». Y siguió: «Ocurre que a veces se describe a Europa, de forma falsa, como si estuviera siendo invadida».
Hubo otro momento de inquietud. Fue cuando le preguntaron a Trump por las declaraciones de la presidenta irlandesa, Catherine Connolly, quien afirmó que la guerra contra Irán viola el derecho internacional.
«Miren, él (sic) tiene suerte de que yo exista. Eso es todo lo que puedo decir», respondió el republicano. Martin, a su lado, se mantenía con la cara seria.
Trump no se había dado cuenta de la presidencia, que es un cargo honorífico en Irlanda (representa al Estado a nivel nacional e internacional), lo ocupa una mujer.



