El Papa dijo que “el mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos”, al hablar en Bamenda, la ciudad del noroeste de Camerún centro de la guerra civil entre las fuerzas gubernamentales y los separatistas anglófonos. León XIV cargó contra quienes usan las religiones y a Dios para sus intereses militares, económicos y políticos, en un discurso pronunciado en la catedral de la ciudad.
En la región hay una guerra civil que dura ya diez años que ha dejado 6.500 muertos y más de medio millón de desplazados. Los separatistas proclamaron una tregua de tres días para facilitar la presencia del pontífice.
Según las Naciones Unidas, 1,8 millones de los cuatro millones de habitantes de las regiones anglófonas necesitan ayuda humanitaria, mientras que 250.000 niños se ven afectados por la guerra civil.
El pontífice elogió que musulmanes y cristianos hayan creado en Banema un movimiento por la paz y exclamó: “¡En cuantos lugares de la Tierra desearía que sucediera lo mismo!”
“¡Bienaventurados los que trabajan por la paz!”, exclamó el Papa, que expresó su gratitud por las personas, en particular las mujeres laicas y religiosas, «que atienden a las personas por la violencia en la región”.
“Los señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir”, agregó.
El Papa cargó también “contra quienes saquen los recursos de la tierra” y “que suelen invertir gran parte en armas, en un espiral de desestabilización y muerte sin fin”.
Criticó también que “el mundo está siendo destruído por pocos tiranos y se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarias”.
El 26% de la población se encuentra en la pobreza, según el Banco Mundial, a pesar de que Camerún es rico en recursos como petróleo, gas y minerales.
El obispo de Bamenda, monseñor Andrés Fuanya Nicea, habló y dijo al Papa: “Santo Padre, hoy sus pies pisan el suelo de Bamenda, ensangrentado por la sangre de nuestros hijos”.
“Hemos sido testigos de muchos sufrimientos en los últimos años. Gran parte de nuestra gente ha sufrido mucho a causa de una situación que no ha provocado, y miles de personas se han visto desplazadas internamente o han huido como refugiados”, afirmó.
El obispo agregó que “numerosos sacerdotes, religiosos e incluso obispos de esta provincia, han sido perseguidos, golpeados, violados o incluso asesinados en este conflicto. Sin embargo la Iglesia sigue llevando el mensaje evangélico”.
El Papa Robert Prevost también escuchó a un jefe de la tribu local, Fru Assah Angwafor IV, quién lamentó que “los jefes tradicionales se han convertido en blancos fáciles. Algunos han perdido la vida, algunos palacios han sido incendiados y muchos viven lejos de sus zonas.
El representante de los prebisterianos, Samel Forba, afirmó al Papa que “la crisis anglófona es una de las crisis olvidada del planeta Tierra”. Explicó que el Vaticano se h mostrado dispuesto “a facilitar el diálogo entre las facciones en guerra”.
La religiosa Carine Tangin Mangjun dijo al Papa: «Usted un gran aliento para nosotras mientras llevamos a cabo nuestro apostolado en circunstancias muy difíciles”.
El Papa se despidió de la catedral de San José exclamando: “¡Trabajemos juntos por la paz!” y continuó su visita en Bamenda.




