River y Boca ofrecieron un superclásico luchado, jugado al límite y al mismo tiempo deslucido en lo relacionado con el juego. El mal estado del campo contribuyó a ese escenario más combativo que futbolístico, y las polémicas también dijeron presente.
La jugada de la que se hablará toda la semana se dio en una de las últimas acciones del encuentro. Cuando se jugaba el tercer minuto de los cinco adicionados, un centro directo de Acuña al área desde la mitad de la cancha terminó con un empujón de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta.
Todo River, y todo el estadio, reclamó el penal que le hubiera dado al local la chance de poder empatar 1 a 1 sobre la hora. Sin embargo, Herrera desestimó todos los pedidos, e incluso amonestó a Gonzalo Montiel. ¿Estuvo bien Herrera?
Según pudo apreciarse en las repeticiones que ofreció la transmisión televisiva, Blanco desestabiliza al defensor millonario dentro del área. Lejos de ser interpretado como una lucha cuerpo a cuerpo por la posición (el brazo del lateral izquierdo se apoya en la espalda de su rival), el hecho de que haya habido un contacto claro adentro del área ¿tendría que haber derivado en un llamado del VAR, a cargo de Héctor Paletta?.
¿Debió ser penal para River? “Es 50 y 50… Es un empujón innecesario para el momento del partido. Si el árbitro cobraba penal, hubiera sido para el VAR difícil de intervenir. Ahora… también hay una clara exageración del jugador de River. También Herrera tomó en cuenta la toma de distancia por parte de Lautaro Blanco. Herrera debió haber visto que la fuerza aplicada por Blanco no se condice 100% con la caida de Martínez Quarta. Pero tampoco es una carga legal ni un terrible empujón utilizando los brazos con fuerza”, le explicó a LA NACION un ex árbitro. Y agrega: “Es un gris: no se puede decir que haya sido un error o un error grosero. Le dieron importancia a la visión en campo del árbitro, por encima de la fuerza que se pueda ver en la imagen o en la cámara lenta de la imagen sobre la supuesta infracción”.
Como era de esperarse, cuando apenas un minuto después el juez pitó el final del encuentro, todos los futbolistas de River fueron a rodear a Herrera y a pedirle explicaciones, mientras los de Boca celebraban la victoria, la segunda consecutiva ante su clásico rival luego del 2 a 0 de noviembre pasado.
Entonces, todo el Monumental coreó: “Chiqui Tapia botón, Chiqui Tapia botón, sos un hijo de puta, la puta madre que te parió”. “Me extraña de vos, que vas al Mundial”, le dijo Martínez Quarta al árbitro Herrera.
Después del partido, Martínez Quarta extendió su reclamo respecto de la jugada más polémica del partido: “Sí, es penal, claramente, es lo que ven todos. [Lautaro Blanco] no tiene intención de jugar la pelota, siento el topetazo, no tiene intención de jugar. Por lo menos, el árbitro tuvo que haber revisado la jugada; no sé si lo que se habló la semana pasada [en la conferencia de prensa de los jugadores] habrá condicionado algo, pero bueno, el error es humano. Ahora hay que ser autocrítico, mirar para adelante que tenemos cosas importantes”.
En la primera etapa hubo al menos dos situaciones de juego que pudieron terminar con una expulsión por lado. La más reclamada fue la que ocurrió a los 47 minutos, en la jugada que terminó con el penal que Paredes cambió por gol para establecer el 1 a 0 Xeneize.
Ante una pelota que le quedó demasiado alta para definir cómodo, Miguel Merentiel ensayó una especie de patada voladora con la que conectó el balón. Su remate iba al arco defendido por el chico Beltrán. El central Rivero entró en acción queriendo bloquear la definición con su pie izquierdo.
Sin embargo, lo que se interpuso entre el balón y el arco fue el brazo derecho extendido de Lautaro Rivero. El juez Darío Herrera, a metros de la acción, debió recurrir al VAR para confirmar el penal favorable a Boca. Pero más allá de esa sanción, ¿el juez debió amonestar a Rivero?, que había visto la tarjeta amarilla apenas cuatro minutos antes (a los 42) por un planchazo sobre Bareiro. No. Herrera estuvo bien en no mostrarle una nueva tarjeta amarilla.
Existe un artículo específico (el número 12º) en el Reglamento por situaciones como esa. Pero hubo una modificación, por lo que estuvo bien Herrera en no amonestar a Rivero (y por consiguiente expulsarlo). “Con la regla vieja de interpretación de las manos, se amonestaba por romper un ataque prometedor, que se refiere esto a ser un tiro franco al arco. Ahora eso cambió. Para amonestar la mano debe ser deliberada, voluntaria, querer tocar la pelota con la mano, haciendo un movimiento para interceptar el paso del balón”, le explican a LA NACION. Y agregan: “Ese brazo de Rivero extendido en posición no justificable ya estaba posicionado de esa forma. No hizo un movimiento adicional para el bloqueo”.
Fue una acción similar al penal que también sancionó por VAR Leandro Rey Hilfer en el clásico que Independiente le ganó a Racing: la jugada por mano de Valdez, aunque luego Maravilla Martínez erró el remate, tras intentar picar el balón.
Del otro lado, todo River reclamó la segunda amarilla y la correspondiente expulsión de Adan Bareiro, por su reacción sobre Colidio luego de que el delantero millonario le cometiera una infracción sobre el sector izquierdo del mediocampo. Sin embargo, Herrera desestimó ese reclamo y el paraguayo siguió jugando el superclásico.




