El presidente Donald Trump recibió este martes al rey Carlos III en una ceremonia con toda la pompa en la Casa Blanca y luego el monarca británico pronunció un histórico discurso ante el Congreso estadounidense, en el que resaltó que la sociedad entre el Reino Unido y Estados Unidos es “irrompible” y “más importante que nunca”, en el momento más tenso de las relaciones anglo-estadounidenses en generaciones.
Junto a su esposa Camilla, Carlos celebró así su primera visita de Estado (la máxima categoría dentro del protocolo oficial estadounidense) al país desde que su madre, la reina Isabel II, falleció en 2022, y pudo ver con sus propios ojos la fascinación que tiene Trump por la familia real británica en una fastuosa ceremonia en la Casa Blanca repleta de militares, una banda militar vestida con atuendos de la época revolucionaria que tocaba marchas con flautas y tambores y aviones que surcaban el cielo.
La visita real contribuyó a relajar la fuerte tensión bilateral generada tras los ataques de Trump al primer ministro británico Keir Starmer por su reticencia a unirse a Washington en el ataque a Irán y a contribuir a la reapertura del Estrecho de Ormuz. Días atrás, trascendió incluso un mensaje del Pentágono que recomendaba acciones de represalia contra Gran Bretaña por la falta de apoyo, que incluía restar respaldo diplomático a “posesiones imperiales” británicas como las islas Malvinas. Gran Bretaña salió enseguida a criticar esta posibilidad.
Pero a pesar de ese clima, Trump recibió con calidez a Carlos y Camilla, con un discurso efusivo y marcando la estrecha relación.
«En los siglos desde que obtuvimos nuestra independencia, los estadounidenses no hemos tenido amigos más cercanos que los británicos», dijo Trump. «Esperemos que siempre siga siendo así», agregó.
«Compartimos la misma raíz, hablamos el mismo idioma, compartimos los mismos valores y juntos nuestros guerreros han defendido la misma civilización extraordinaria bajo dos estandartes gemelos de rojo, blanco y azul».
Trump incluso tomó un tono inusualmente personal cuando recordó la fascinación de su madre, Mary Anne MacLeod Trump, una inmigrante nacida en Escocia, por la familia real británica. Dijo que ella admiraba a Isabel y tenía un «enamoramiento» por Carlos de pequeño.
Luego de su visita a la Casa Blanca, Carlos y Camilla se trasladaron al Congreso, donde fueron recibidos con una ovación, y el rey pronunció ante representantes y senadores el primer discurso de un monarca británico desde Isabel II en 1991.
«Como el propio presidente Trump observó durante su visita de Estado a Gran Bretaña el pasado otoño: el vínculo de parentesco e identidad entre Estados Unidos y el Reino Unido es invaluable y eterno. Es irreemplazable e irrompible», declaró.
Recordó el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, que se conmemora este año, y afirmó que la asociación entre ambos países «nació del desacuerdo, pero no es menos fuerte por ello». Y subrayó los valores democráticos compartidos entre ambas naciones y apuntó: «cuando hemos encontrado esa manera de estar de acuerdo, se han producido grandes cambios no solo en beneficio de nuestros pueblos, sino de todos los pueblos».
Además citó al propio Starmer: «Como dijo mi primer ministro el mes pasado: ‘la nuestra es una alianza indispensable’.»
Y en forma hábil, sin mencionar a Trump ni a la OTAN (la alianza atlántica que el republicano repudia y amenaza con abandonar) dijo: «Rezo con todo mi corazón para que nuestra alianza continúe defendiendo nuestros valores compartidos, junto con nuestros socios en Europa, la Commonwealth y en todo el mundo, y que ignoremos los llamados que nos invitan a volvernos cada vez más aislacionistas», añadió.
El rey también pidió a los parlamentarios demostrar una «determinación inquebrantable» en la defensa de Ucrania. Su llamado se produce cuando los europeos se quejan de un desentendimiento de Washington en su apoyo a Kiev frente a Rusia, tanto en el campo de batalla como en las negociaciones diplomáticas.
Según fuentes del Palacio de Buckingham, el texto del discurso fue elaborado por el Gobierno de Keir Starmer, si bien el lenguaje y el tono reflejan en gran medida la voz personal del monarca.
Al finalizar su visita en Washington, los monarcas seguirán unos días más en Estados Unidos, en Virginia y Nueva York.
En tanto, Trump pareció feliz de haber recibido al rey en su casa. La cuenta oficial de presidencia compartió este martes una fotografía del presidente junto a Carlos III en los jardines de la Casa Banca, acompañada de la leyenda «dos reyes», lo que generó críticas en redes sociales, sobre todo del movimiento opositor “No Kings” que suele organizar marchas en todo el país para denunciar actitudes autoritarias del republicano.




