Empantanado en la guerra contra Irán y sin visos de que puede finalizar en el corto plazo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aumenta la presión sobre Cuba y tensa la relación con el régimen de La Habana que, si bien se muestra proclive a un diálogo con la súper potencia, insiste en que defenderá su soberanía y que no está dispuesto a negociar posibles reformas políticas o económicas en la isla.
Trump, ordenó el viernes imponer nuevas sanciones para asfixiar al gobierno de Cuba, que el 1° de mayo convocó a una manifestación para “defender la patria” y denunciar las amenazas de agresión militar de Washington.
El magnate republicano considera que la isla comunista, ubicada a 150 km de la costa de Florida, sigue representando una “amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos.
En una subida de tono, Trump dijo a última hora del viernes, desde ese estado del sur, que su país “tomaría el control” de Cuba “casi de inmediato”, según Fox News.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, rechazó las nuevas sanciones y calificó el bloqueo como “genocida” en un mensaje en la red social X. “Hoy, el gobierno de #EEUU ha anunciado nuevas medidas coercitivas que refuerzan el brutal #BloqueoGenocida, como evidencia de su pobreza moral…”, escribió el mandatario caribeño.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viaja en un vehículo camino al Aeropuerto Internacional de Miami en Florida. Foto Reuters“Nadie honesto puede aceptar la excusa de que #Cuba sea una amenaza para ese país”, agregó, al señalar a Washington de tener una “conducta intimidatoria y arrogante”.
Las sanciones, detalladas en un decreto presidencial y destinadas a aumentar la presión sobre La Habana en medio de su crisis económica, se dirigen específicamente a los bancos extranjeros que colaboran con el gobierno cubano e imponen restricciones migratorias.
Además del embargo vigente desde 1962, Washington, que no oculta su deseo de un cambio de régimen en La Habana, impuso en enero un bloqueo petrolero a Cuba, al permitir la entrada al país únicamente a un buque cargado con crudo ruso.
Cuba y Estados Unidos enfrentan su peor momento en décadas, luego de que Trump impusiera un cerco energético a la isla presionando un cambio en su modelo político y explícitamente informando que busca asfixiar a la economía de la isla y eventualmente tomarla incluso mediante la fuerza.
Esta orden ejecutiva fue firmada el viernes por Trump y bloquearía activos de personas que operen en la isla en sectores claves como energía, minería, defensa o seguridad, así como en el sector tecnológico. La amenaza corre también para los bancos de terceros países que podrían perder sus cuentas en Estados Unidos.
El expresidente de Cuba Raúl Castro (c), junto al presidente Miguel Diaz-Canel (2-i), asisten a la conmemoración del Día Internacional del Trabajo este viernes, en La Habana (Cuba). Foto EFEEl cerco energético a Cuba desde enero pasado semiparalizó a la isla dejándola sumergida en largos apagones, limitaciones de transporte, con las industrias a media marcha, vuelos cancelados o rutas recortadas, jornadas laborales reducidas y desabastecimiento de muchos productos básicos y medicinas. La nación caribeña apenas produce el 40% de sus requerimientos de crudo.
El anuncio de nuevas sanciones se produjo el Día de los Trabajadores, jornada que Cuba celebró con un desfile frente a la embajada estadounidense en La Habana, al que asistieron el líder revolucionario Raúl Castro, de 94 años, y el presidente Díaz-Canel.
El canciller Bruno Rodríguez denunció las nuevas sanciones y dijo que constituyen “un castigo colectivo al pueblo cubano”.
“El gobierno de Estados Unidos se alarma y responde con nuevas medidas coercitivas unilaterales ilegales y abusivas contra Cuba”, escribió Rodríguez en un mensaje en X en el que aludió a la manifestación por el 1 de Mayo.
A pesar de la tensa situación, ambos países mantienen conversaciones. El 10 de abril se celebraron reuniones diplomáticas de alto nivel en La Habana. En esa ocasión, un funcionario estadounidense se reunió con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro.
Bajo el lema “defendemos la patria”, el gobierno convocó a empleados de empresas estatales, funcionarios públicos y miembros del Partido Comunista de Cuba (PCC, único) a congregarse al amanecer en una plaza del Malecón, frente a la embajada estadounidense, en lo que se denominó “plataforma antimperialista”.
Las autoridades afirmaron que participaron varios cientos de miles de personas.
Ya sumida en una profunda crisis debido a los efectos combinados del endurecimiento de las sanciones estadounidenses durante el primer mandato de Donald Trump (2017-2021), las debilidades estructurales de su economía y una reforma monetaria fallida, la isla de 9,6 millones de habitantes ha visto su actividad prácticamente paralizada desde enero.
El turismo, una importante fuente de divisas del país, se ha desplomado a la mitad desde principios de año. Además la producción de níquel y cobalto se ha detenido por completo, mientras que el sector tabacalero, otra industria exportadora, sufre escasez de combustible.
Fuente: AP, AFP, EFE y Clarín




