Es la tormenta perfecta: entre el sistema de playoffs, que castiga a los catorce peores equipos de la Liga Profesional, la eliminación prematura de la Copa Argentina y un mes sin fútbol por el Mundial, cuatro conjuntos de la primera división no tendrán partidos oficiales por más de ochenta días. Se trata de Central Córdoba (Santiago del Estero), Newell’s Old Boys, Gimnasia (Mendoza) y Estudiantes (Río Cuarto).
Si se tienen en cuenta los tres torneos con el actual diseño -Apertura 25, Clausura 25 y Apertura 26- hay un total de ocho escudos que nunca se metieron entre los mejores ocho de sus zonas y quedaron afuera de la etapa eliminatoria. Dos de ellos, Godoy Cruz (Mendoza) y San Martín (San Juan) cayeron a la Primera Nacional en diciembre pasado. Los otros seis son Sarmiento (Junín), Aldosivi (Mar del Plata), Banfield, Atlético Tucumán, Defensa y Justicia y Newell’s.
El récord de inactividad le corresponde, justamente, a la Lepra. Los rosarinos sumarán un total de 211 días sin fútbol entre los dos recesos de 2025 y el actual 2026 que, como fue vencido por Acasusso en la Copa Argentina, durará hasta el fin de semana del 26 de julio, cuando está programada la primera fecha del Clausura. Ese lapso equivale al 38,5% del tiempo. Es decir que el plantel rojinegro se habrá pasado más de la tercera parte del tiempo sin jugar.
Después del pésimo arranque en el Apertura todavía en juego -estuvo penúltimo en la tabla anual y 25º entre 30 en la de los promedios-, la llegada de Frank Darío Kudelka a la dirección técnica de Newell’s trajo algo de paz. Y de puntos. Para el DT, el final del Apertura y los ¡83 días! sin competencia -récord en el último año y medio- eran “la otra orilla” a la que su equipo debía llegar para conseguir tranquilidad. Lejos de un problema, el receso forzoso es casi balsámico para el entrenador.
“Llegamos a la orilla nadando bastante bien. Yo en ese momento no sabía cómo nadar», dijo el DT leproso en la última conferencia de prensa, tras el empate 1-1 con Vélez en Liniers. Y pregonó un cambio de mentalidad: “No tenemos que hablar de salir del fondo de la tabla. Si vos tirás para arriba, te vas a alejar de abajo. Y yo quiero estar en los playoffs”. Para eso tendrá un mercado de pases que será vital: ¿cuáles son sus recetas? “Aprender de errores, aprender que los tiempos valen oro, aprender de que en este momento no puede haber dudas en todo tipo de objetivos que nos planteemos en relación al armado del futuro plantel, o las incorporaciones. Ser muy justos con las pretensiones que tenemos, ser idóneos y capaces, el margen de error tiene que ser chiquito, y tiene que ser directo, que no haya ningún interlocutor que nos haga perder las posibilidades. Creo ser claro”, graficó. Intermediarios, abstenerse.
“Las áreas técnicas de Newell’s van a trabajar durante mayo en un diagnóstico del plantel profesional, ya que los jugadores vuelven a los entrenamientos de pretemporada el 29 de este mes”, cuenta a LA NACION Ezequiel Clerici, coordinador del área de comunicación del club. Y agrega: “El objetivo es aprovechar el tiempo para planificar el próximo torneo, incluido el mercado de pases. Transformar la falta de competencia en una ventaja temporal que nos ayude a tomar mejores decisiones».
El último partido de Newell’s: 1-1 con Vélez
Y sobre el impacto económico, Clerici apunta: “Un parate tan prolongado repercute de forma negativa, como le pasa a cualquier club de primera división que tiene como principal activo el fútbol profesional y los resultados no son los proyectados en la previa al inicio del torneo. No obstante, Newell’s se preparó de antemano para atenuar cualquier impacto negativo con una serie de acciones que apuntan a aumentar la masa societaria y la renovación de abonos. Algunas ya están en marcha y otras se implementarán durante el parate futbolístico”.
¿Y el mercado de pases? “No va a haber una revolución. Más bien que se va a buscar consolidar la base de trabajo actual sin desatender las necesidades de Kudelka, y mejorarla en todo lo que se pueda, dentro de nuestras posibilidades financieras. Newell’s cuenta con un cuerpo técnico que comparte el objetivo institucional de potenciar a los jugadores de inferiores que puedan surgir, junto a los que ya forman parte del primer equipo”
Abocados a este objetivo, en el club se suceden las reuniones para empezara a delinear el futuro plantel. Saben que, por más que el cinturón apremie y la situación económica no sea la mejor, el hincha y el socio apoyarán.
En Gimnasia de Mendoza terminaron el semestre con una mueca de conformidad. Si bien el equipo no había carburado con Ariel Broggi -el entrenador que lo ascendió a la Liga Profesional-, la llegada de Darío Franco a fines de marzo encarriló el barco. Y el Lobo mendocino llegó a 19 puntos, 14 más que el otro de ascendido (Estudiantes de Río Cuarto) y quedó apenas a dos puntos de Unión -octavo en la Zona A y clasificado a los playoffs-.
“Sabíamos que era una gran posibilidad que no entráramos. Se nos escapó por muy poco”, se lamentan en el Lobo ante la consulta de LA NACION. Y agregan, de cara a lo que viene: “Licenciamos un mes a los jugadores con un esquema de entrenamientos, para que no dejen de hacer actividad física”. Sobre la larguísima inactividad del plantel -más de 80 días-, las fuentes del club agregan: “Lo teníamos previsto. El año del Mundial es así”, cuentan, en relación a esas cuatro semanas en las que todo se paraliza por la Copa del Mundo.
Sobre la continuidad (o no), del entrenador Darío Franco, en Mendoza se muestran “conformes” con la cantidad de puntos que consiguió desde su arribo a la tierra del buen vino. Y avizoran un mercado de pases con búsquedas puntuales: “Van a ser incorporaciones quirúrgicas. Estamos más que conformes con el plantel”.
Y acerca de este formato de torneos, con playoffs hasta el octavo puesto de la fase de grupos, las fuentes de Gimnasia añaden: “No estamos en contra. El torneo impide algo que pasaba en los torneos largos, de 30 equipos y todos contra todos: los rezagados bajaban los brazos. A los nuevos en la categoría o los equipos más chicos nos dejaba sin ánimo de competencia. El formato actual, en cambio, nos favorece y está muy bien”.
¿Y la economía? “Nuestros contratos son anuales, y algunos sponsors, semestrales. No importa que juegues o no. No somos sólo un club de fútbol y quienes hacen otras actividades van a la cancha. Y aparte tenemos el socio de fútbol. Ninguno de los dos decae aunque no haya partidos: el porcentaje de quienes dejan de pagar es muy mínimo. La gente nos sigue desde las malas”.
El Apertura fue un golpe de realidad para Central Córdoba de Santiago del Estero. Si hace un año el Ferroviario daba la campanada en Río de Janeiro tras ganarle por 2-1 a Flamengo por la Copa Libertadores en el mismísimo Maracaná, ahora está afuera de los playoffs. Su entrenador, Lucas Pusineri -¿seguirá en el Clausura?- propone un sinceramiento. Para el DT, el plantel debería enfocarse en el objetivo de mantener la categoría.
“Tenemos el presupuesto más bajo de los últimos seis años. Entonces, hay que decirlo. No vayamos a un lugar donde no podamos volver. Sepan que nosotros tenemos que tratar de mantener la categoría. Ese es el objetivo número uno”, recordó el entrenador tras perder con Boca por 2-1 en la última jornada del Apertura. “En el fútbol argentino hay que tratar de sobrevivir. Hay que decir la verdad. Y muchas veces no gusta, ¿no? [La nuestra] es tratar de mantener al equipo en primera división“, insistió Pusineri.
Desde el club informan que “el equipo ya entró en vacaciones” y que “arrancará la pretemporada el 1° de junio”. También recordaron que “están al día con todas las obligaciones impositivas”. A nivel institucional, el club eligió a una comisión directiva interina encabezada por Hernán Zanni, quien asumió la presidencia en reemplazo del renunciado José Félix Alfano. El flamante máximo dirigente del club estará al frente hasta diciembre y será el encargado de supervisar el armado del plantel.
Con la provincia de Santiago del Estero como principal auspiciante, el club tendrá que armar una ingeniería financiera para contratar refuerzos. Que sus hinchas no esperen grandes erogaciones. Sí se trata de un plantel joven que precisa experiencia y partidos. Muchos partidos. De todas maneras, uno de los referentes del plantel ferroviario, Alejandro Maciel, piensa en grande. Y sueña con volver a la Libertadores: “Sabemos que tenemos que mejorar. Ahora toca descansar y seguramente la directiva y el cuerpo técnico harán su análisis. El torneo que viene será diferente y tenemos que pelear algo”, dijo el defensor tras la derrota con Boca.
Citado por el diario El Liberal, insistió: ”El club tiene que clasificar a una copa el torneo que viene. Ya no tenemos Copa Argentina y solamente nos queda el torneo local, así que tenemos que pelear para algo. Tenemos que venir con otra energía, hacer autocrítica entre nosotros y meterle. Somos conscientes de que no hicimos un buen torneo».
Nada podría haberle salido peor al equipo de la ciudad de Pablo Aimar. El León del Imperio sumó apenas cinco puntos en el Apertura -cuatro con Iván Delfino, el DT que lo ascendió y uno con Gerado Acuña– y se transformó en el segundo peor equipo ¡del siglo! en torneos cortos. Sólo lo supera Huracán de Tres Arroyos, que cosechó las mismas unidades (cinco) pero sin victorias en el Clausura 2005. Aquel equipo del Globo en el que despuntó Rodrigo Palacio perdió 14 veces, una más que Estudiantes en este primer semestre de 2026.
Por lo pronto, el equipo cordobés anunció que Acuña -el entrenador- vuelve a su puesto al frente de la Reserva, que disputa el torneo Proyección. El nombre apuntado para hacerse cargo del plantel es Marcelo Vázquez, que hace cinco partidos dirige a San Telmo, en la Primera Nacional.
Los hinchas son claros: “Con tanto esfuerzo que nos llevó llegar a Primera División, tratemos de no tirarlo todo a la basura, hagamos el intento!!!, por favor, que el Club haga el intento de traer los refuerzos necesarios acorde a esta categoría y el técnico fundamental que tenga experiencia en Primera”, se lee en el perfil de Instagram del club, que el próximo 29 de mayo elegirá al sucesor de Alicio Dagatti en la presidencia.
Estudiantes tiene una última oportunidad para intentar mantener la categoría. Saben sus dirigentes que no pueden equivocarse ni en la elección del entrenador ni en la búsqueda de los refuerzos. Su gente disfruta de ese “paraíso” llamado Liga Profesional. Pero el descenso acecha: está último tanto en la tabla anual como en la de los promedios. Más allá de los nombres y los presupuestos, Estudiantes de Río Cuarto necesita puntos.
Eliminado o en carrera, ningún club de la clase media o baja del fútbol argentino irá en contra de este formato de torneo. El ejemplo Platense es la muestra más cabal de que levantarán la mano cada vez que toque votar a favor de los playoffs a partido único, que desde esta temporada tendrán alargue y penales en caso de igualdad en tiempo reglamentario. Cinco victorias -sobre 16 partidos jugados en el Apertura- alcanzan para clasificarse a octavos de final. Y se puede coronar sin ganar ninguna instancia eliminatoria, sorteando a todos los rivales por penales.
A los dirigentes que componen la Liga Profesional sólo les importa ser campeones. O tener un acceso más directo a la gloria. No piensan ni en el descenso -si fuera por ellos, de hecho, no los habría- ni en la imposibilidad que tienen los hinchas de ver campeón a su equipo en su estadio: la final se juega en terreno neutral. Salvo River y Estudiantes, que le pusieron voz a su oposición, los otros 28 equipos apoyan el actual diseño de los torneos. Criticados por el simpatizante que paga cuota y abono, Apertura y Clausura volvieron para quedarse. En 2026 la AFA mantuvo el formato de sus torneos por primera vez desde 2014. Toda una paradoja.




