La publicación en Alemania del manual eclesiástico “Bendición para las parejas que se aman”, preparado para reglamentar las celebraciones dirigidas a las parejas gay, motivó el envío de una carta del cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, titular del dicasterio de la Doctrina de la Fe, al obispo de Tréveris, Stephan Ackermann, criticando duramente el manual.
El mensaje vaticano reabre una profunda fractura eclesial emergida en los últimos años entre Roma y la Iglesia alemana, planteada por la interpretación al contestado documento “Fiducia Supplicans”, aprobado por el Papa Francisco el 18 de diciembre de 2023.
El texto abrió la posibilidad de bendecir parejas en situación irregular y del mismo sexo, sin convalidar oficialmente su estatus ni modificar las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio.
La carta del cardenal Fernández está fechada el 24 de octubre pero se ha hecho pública ahora, cuando León XIV hizo comprender que quiere mantener los límites a la interpretación de Fiducia Supplicans, evitando toda forma de ritualización que pueda aparecer como un reconocimiento implícito al matrimonio entre personas del mismo sexo.
El problema central de la disputa se refiere a la posibilidad de bendecir velozmente a las personas y por cierto no en un contexto litúrgico.
La carta del cardenal Fernández reclama explícitamente el parágrafo 11 de Fiducia Supplicans: “La Iglesia no tiene el poder de conferir su bendición litúrgica cuando esta pueda ofrecer una especie de legitimación moral a una unión que presuma de ser un matrimonio o una praxis sexual extramatrimonial”.
Agrega que el manual alemán, hablando abiertamente de la bendición de “una unión”, prevé formularios estables, aclamaciones y hasta una reglamentación oficial confiada a los párrocos, lo que de hecho construye una suerte de “paraliturgia” prohibida por el documento vaticano.
Este es el punto más delicado. El Vaticano teme que la distinción teológica entre bendición de las personas y legitimación de la unión sea de hecho cancelada en el plano pastoral y simbólico. Para el “ministerio” de la Doctrina de la Fe del cardenal argentino Víctor Fernández, la propuesta alemana arriesga transformar lo que Francisco había imaginado como un gesto espontáneo de acompañamiento espiritual en algo asimilable a un rito matrimonial.
Es obvio destacar que el mensaje del cardenal Fernández a los alemanes acentúa la tensión después de que varios obispos de la Iglesia alemana defendieran abiertamente el manual.
El obispo de Limburgo, Georg Bätzing, ex presidente de la Conferencia Episcopal germana, es uno de los más importantes del “Camino sinodal” y ha sostenido que estas bendiciones “se mueven dentro de límites responsables” y “no ponen en cuestión la unidad de la Iglesia”.
La réplica romana del cardenal Fernández, el “ministro” para la Doctrina de la Fe del Vaticano, ha precisado que el documento “Fiducia Supplicans no admite ningún rito litúrgico ni alguna forma de bendición similar a los sacramentos”.
Durante el vuelo de regreso a Roma de León XIV desde África el 23 de abril pasado, el Papa abordó directamente la cuestión. Aclaró que la Iglesia católica “no está de acuerdo con la bendición formalizada de las parejas homosexuales y de las parejas en situación irregular”, ratificando que “todas las personas reciben la bendición”. La distinción busca mantener juntas la acogida pastoral y los límites doctrinales.
El caso ha producido resultados en diversas Iglesias locales. En África, el Vaticano aceptó que muchas conferencias episcopales hayan decidido no aplicar el documento Fiducia Supplicans, considerándolo incompatible con las culturas locales.
En Alemania, Roma rechaza la posibilidad opuesta: adaptar el documento en un sentido más abierto.
Esta asimetría aumenta el malcontento en el mundo católico alemán. El diario Süddeutsche Zeitung señaló que se trataba de una “Iglesia universal a dos velocidades”, preguntándose por qué el Vaticano mostraba flexibilidad para algunas realidades y rigidez hacia otras.



