Boca dejó escapar una oportunidad enorme en la Bombonera y quedó seriamente complicado en la Copa Libertadores. El equipo de Claudio Ubeda empató 1-1 con Cruzeiro por la quinta fecha del Grupo D en una noche cargada de tensión, polémicas y bronca contra el arbitraje y el VAR.
El Xeneize había arrancado el partido con una intensidad que no mostraba desde hacía tiempo. Antes del minuto, Miguel Merentiel ya había exigido a Otávio. A partir de ahí, Boca dominó gran parte del primer tiempo. Con Leandro Paredes como eje futbolístico y Tomás Aranda muy participativo entre líneas, el conjunto argentino arrinconó a Cruzeiro y generó varias situaciones claras.
El arquero brasileño de 20 años empezó temprano a transformarse en figura. Primero tapó dos veces ante Merentiel, luego respondió frente a Milton Giménez y más tarde sostuvo el empate parcial con otra gran intervención ante Aranda.
La ventaja llegó a los 15 minutos. Paredes ejecutó un tiro libre potente al arco y Merentiel apareció en el segundo palo para empujar la pelota en la línea, y marcar el 1-0. El VAR revisó durante algunos segundos la posición del delantero uruguayo y finalmente convalidó el gol en medio del festejo de toda la Bombonera.
Cruzeiro apenas inquietó en la primera mitad, aunque tuvo una situación clara a los 30 minutos con una corrida de Kaio Jorge que resolvió muy bien Leandro Brey en el mano a mano.
Boca parecía tener el partido controlado, pero el desarrollo cambió en el segundo tiempo. Cruzeiro empezó a encontrar espacios y llegó al empate a los nueve minutos del complemento. Después de una larga secuencia de pases en la puerta del área, Kaiki envió un centro atrás que cruzó toda el área y encontró a Fágner, que sacó un remate potente al primer palo. Brey alcanzó a tocar la pelota, pero no pudo evitar el 1-1.
El equipo brasileño creció desde el empate y Boca empezó a llenarse de nervios. Sin embargo, a los 20 minutos del segundo tiempo, Cruzeiro se quedó con diez jugadores por la expulsión de Gerson, que vio la tarjeta roja tras una dura plancha sobre Paredes luego de la intervención del VAR.
Con un hombre más, Boca volvió a adelantarse y generó varias situaciones para ganarlo. Exequiel Zeballos tuvo un mano a mano apenas entró y otra chance de cabeza. Aranda volvió a exigir a Otávio con un remate bombeado y Merentiel desperdició otra ocasión clara después de un pase largo de Paredes.
El desahogo llegó a los 43 minutos del segundo tiempo. Después de un centro de Lautaro Blanco y un mal despeje de la defensa brasileña, Merentiel definió colocado para el 2-1 y desató la locura en la Bombonera. Pero la alegría duró poco. Jesús Valenzuela, el árbitro venezolano del partido, fue llamado desde el VAR, a cargo de Ángel Arteaga Cabriales, revisó una mano previa de Milton Delgado y anuló el gol.
La noche terminó envuelta en bronca. En la última jugada del partido, todo Boca reclamó una mano dentro del área de Cruzeiro, aunque Valenzuela ni siquiera fue a revisarla y terminó el partido, desatando la explosión del plantel xeneize contra el árbitro venezolano.
El empate de Boca ante Cruzeiro en la Bombonera
“Es raro cómo deciden”, aseguró Leandro Paredes sobre las jugadas revisadas por el VAR. “En la jugada del gol de ellos me dicen que es mano, pero no intencional. La de Delgado tampoco es intencional y la cobran. Y la última para mí también es mano”, explicó el capitán de Boca.
El mediocampista además reconoció la caída futbolística del equipo en el complemento. “El primer tiempo fue muy bueno. En el segundo entramos distinto y en este tipo de partidos lo pagás caro. Lo bueno es que todavía dependemos de nosotros”, sostuvo.
Miguel Merentiel también dejó en claro el fastidio por el resultado. “Hay calentura porque lo dejamos todo. El equipo genera ocasiones y no se nos está dando. El arquero de ellos atajó muy bien”, afirmó el delantero uruguayo, autor de los dos goles de Boca, aunque uno fue invalidado.
Malcom Braida, uno de los puntos altos del equipo como lateral derecho, apuntó directamente contra los criterios arbitrales. “Te queda mucha incertidumbre. Creo que no es la misma vara. La de Delgado va a una disputa y recoge la mano para no lastimar al rival. En la última ni se tomó el tiempo para revisar”, protestó.
Boca llegará a la última fecha obligado a ganarle a Universidad Católica en la Bombonera el próximo jueves 28 de mayo, para sostener sus chances de clasificación. El margen de error ya prácticamente desapareció.



