Vladimir Putin y Xi Jinping se aprestaban a concluir este martes sus conversaciones en Beijing, en una visita oficial del presidente ruso apenas un puñado de días después de la visita de Donald Trump a China.
La visita del ruso se selló con una extensa declaración conjunta, de carácter internacional, sobre el fortalecimiento de las relaciones tras las conversaciones entre los dos presidentes, pero no contiene indicios de avances importantes y, más bien, reitera posiciones ya conocidas.
Entre otros puntos, la declaración manifiesta que tanto Rusia como China apoyan una solución negociada para la guerra en Ucrania y hablaron de «paz duradera».
«Las partes respaldan todos los esfuerzos para establecer una paz duradera y sostenible, y abogan por continuar la búsqueda de una solución mediante el diálogo y las negociaciones«, reza la declaración conjunta.
Además, el documento indica que «las partes están convencidas de la necesidad de eliminar por completo las raíces» de la guerra, en clara alusión al acercamiento de la OTAN a las fronteras rusas.
También abogaron por una pronta reanudación de las negociaciones en torno a Irán para evitar una ampliación del conflicto en Oriente Medio, al tiempo que condenaron los ataques de Estados Unidos e Israel.
«Rusia y China subrayan la necesidad de un pronto retorno al diálogo y las negociaciones de todas las partes implicadas en el conflicto para evitar una ampliación de la zona de conflicto», señala la declaración.
Añade que Beijing y Moscú «comparten la opinión de que los ataques militares de EE.UU. e Israel contra Irán violan el derecho internacional y las normas fundamentales de las relaciones internacionales, y minan gravemente la estabilidad en Oriente Medio».
Denunciaron también «el asesinato de dirigentes de países soberanos, la desestabilización de la situación política interna, la instigación de un cambio de poder y el descarado secuestro de líderes nacionales para su enjuiciamiento».
Xi y Putin condenaron en su momento tanto el asesinato en un bombardeo del líder supremo de Irán, Ali Khameneí, como el apresamiento del líder venezolano, Nicolás Maduro, a manos de EE.UU.
China y Rusia también han aprovechado su declaración conjunta para denunciar el proyecto estadounidense Cúpula Dorada y la posibilidad de lanzar armas al espacio.
La Cúpula Dorada, inspirada en la famosa Cúpula de Hierro israelí e inicialmente denominada Cúpula de Hierro de América, es un sistema de defensa antimisiles multicapa diseñado para detectar y destruir misiles balísticos, hipersónicos y de crucero enemigos.
A diferencia de la Cúpula de Hierro israelí, la Cúpula Dorada abarcaría toda la Tierra mediante una constelación de miles de satélites en órbita.
Según la declaración conjunta, esta tecnología «supone una clara amenaza para la estabilidad estratégica».
«Esto aumenta significativamente el riesgo de conflictos en el espacio, contribuye a la militarización del espacio ultraterrestre y a su transformación en un escenario de confrontación armada, contraviene los principios del uso pacífico del espacio ultraterrestre… y agrava una situación ya de por sí difícil», concluye la declaración.



