Los europeos aumentan su presencia militar en el este del continente, cerca de las fronteras de Rusia, justo cuando analizan la respuesta a la caída del dron ruso en Rumanía, país miembro tanto de la Unión Europea como de la OTAN.
Este jueves y viernes se sucedieron varios anuncios que fuentes de la OTAN explican que estaban preparados antes de que cayera el dron, que muestra precisamente la necesidad de que la Alianza Atlántica esté preparada para cualquier eventualidad.
El anuncio más concreto se produjo el jueves. El Gobierno sueco, pese a las amenazas de Moscú, anunció la cesión en pocos meses de 36 aviones de combate Gripen a Ucrania. 16 de los aparatos, del modelo JAS 39CD son una donación. Kiev pagará 2.500 millones de euros -un precio por debajo de lo que Suecia podría haber negociado con otros gobiernos- por otros 20 aparatos, estos más modernos, del modelo JAS EF.
Ucrania saca la plata del préstamo de 90.000 millones de euros otorgado por la Unión Europea, dos tercios del cual deben ir para armas, según el acuerdo, y gastarse principalmente en armamento europeo, no estadounidense. El ministro de Defensa sueco, Pal Jonson, dijo que “el Gripe C/D responde las necesidades urgentes y el E/F (más moderno) construye el futuro”.
Los pilotos ucranianos ya están entrenando en Suecia y los aviones deben ser entregados como muy tarde a finales de año.
Al principio de la guerra los gobiernos europeos se negaban a ceder aviones de combate a Ucrania porque consideraban que de hacerlo estarían provocando una reacción más violenta de Rusia. Tenían miedo.
Más de cuatro años después de empezar la guerra hay pocas armas que se nieguen a entregar. Ucrania quería el Gripen como fuera. Es un avión ligero y pequeño para lo habitual en los aviones de combate y diseñado para la defensa del territorio más que para grandes misiones fuera.
El ministro Jonson dijo el jueves que el avión se creó “para un país que podría tener que combatir en inferioridad numérica, bajo presión y desde bases dispersas”. La Suecia de la Guerra Fría, entonces fuera de la OTAN y de la Unión Europea. Un escenario parecido al que enfrenta hoy Ucrania.
Este viernes también se supo que el gobierno holandés decide dejar en Polonia (estaba prevista su retirada) dos baterías de misiles Patriot que llegaron al país en diciembre de 2025 como parte del esfuerzo de la OTAN para reforzar el flanco oriental.
Los Patriot derriban misiles balísticos y pueden derribar aviones. Los Patriot son cuidados como oro en paño porque además de su efectividad, es un sistema de armas escaso, que Estados Unidos vende a cuentagotas y que los países europeos dudan en ceder. 300 militares holandeses se encargan de su mantenimiento y operativa.
El tercer movimiento genera menos actividad inmediata pero prepara a los países europeos de la OTAN para un despliegue no visto desde la Guerra Fría. Los gobiernos alemán y holandés anunciaron este jueves que activan el Primer Cuerpo de Ejército conjunto germano-holandés, un cuartel general de alta disponibilidad de la OTAN, pero sin participación estadounidense y, por lo tanto, también disponible ante una eventual misión de la Unión Europea.
Ese Cuerpo de Ejército, destinado a la protección de Estonia y Letonia ante las recurrentes amenazas rusas, puede poner en marcha en muy pocos días 60.000 soldados y material aéreo, naval y terrestre. La ministra de Defensa holandesa, Dilan Yeşilgöz-Zegerius, dijo que el despliegue “aporta una contribución concreta al fortalecimiento del flanco oriental de la Alianza de la OTAN y a la disuasión frente a Rusia”.
Fuentes de la Alianza Atlántica contaron este viernes que esos movimientos son “para mostrar a Moscú que estamos preparados ante cualquier eventualidad, que se le responderá implacablemente si ataque a cualquier país miembro de la OTAN o de la Unión Europea y que se hará igualmente con o sin Estados Unidos”.




