Kansas City es conocida como la Capital del Fútbol de los Estados Unidos por su fuerte cultura futbolera y los más de 700 millones de dólares invertidos en instalaciones deportivas. Sin embargo, la ciudad empezó a respirar clima mundialista a partir de la llegada de la selección argentina y, sobre todo, desde el desembarco de Lionel Messi, el capitán que disputará su sexta Copa del Mundo y máxima referencia del soccer americano. La presencia de los campeones del mundo transformó el ritmo de una ciudad que cada vez vive más pendiente de la pelota. El futbolista de Inter Miami concentra la mayor atención, aunque también Emiliano Martínez, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Julián Álvarez y Lautaro Martínez, figuras de los clubes más poderosos del planeta y parte de un grupo que casi no sufrió cambios desde Qatar 2022, algo inédito en la historia de los Mundiales: nunca una selección que defendía el título había repetido tantos nombres en busca del bicampeonato.
Son 17 los apellidos que repite Lionel Scaloni en esta Copa del Mundo, sobre una lista de 26 que solo podrá modificarse hasta 48 horas antes del debut frente a Argelia, el 16 de junio, justamente en Kansas City. Eso representa cerca del 65% del plantel consagrado en Qatar. Incluso, si lo desea, el entrenador podría presentar en el estreno una formación integrada casi por completo por futbolistas que levantaron la Copa del Mundo, muy similar a la que venció a Francia en la final de Lusail.
La única ausencia inevitable es la de Ángel Di María, ya retirado de la selección, aunque su lugar podría ser ocupado por otro campeón como Thiago Almada o Leandro Paredes, o también por Nicolás González y Giovani Lo Celso, dos futbolistas muy identificados con el ciclo que se perdieron el Mundial anterior por lesión.
Más allá de algunos casos puntuales, como el de Lo Celso, con poca continuidad en Betis, o Gonzalo Montiel, que llega recuperándose de un desgarro, en el entorno de la selección existe una sensación positiva respecto de la lista elegida y del estado general del grupo instalado en Kansas City.
Aunque varios futbolistas arrastran molestias físicas, el cuerpo técnico decidió llevarlos y exigirlos durante los entrenamientos previos, con la expectativa de que todos estén disponibles para el debut. Emiliano Martínez, Cristian Romero, Leandro Paredes, Nahuel Molina, Montiel y Nicolás Paz trabajan bajo seguimiento especial. La idea es evaluarlos en los entrenamientos previos a los amistosos frente a Honduras e Islandia para determinar con precisión en qué condiciones llegan. Aun así, con un equipo que se conoce prácticamente de memoria y sin perder de vista el peso específico de varias de sus figuras, Argentina da la sensación de estar preparada para atravesar la etapa de grupos sin sobresaltos importantes.
Las últimas selecciones que apostaron por sostener una base amplia para defender el título no tuvieron finales felices. Francia, que repitió 14 de los 22 campeones en Corea-Japón 2002, y España, que llevó 16 de los 23 futbolistas que habían ganado en Sudáfrica 2010, quedaron eliminadas en primera ronda. En el caso español, incluso, el porcentaje de continuidad fue superior al de esta Argentina: 69%. Sin embargo, los contextos son distintos. El equipo de Scaloni llega con un núcleo consolidado, con futbolistas que atraviesan edades ideales -entre los 23 y los 30 años- y, en su mayoría, compiten en los principales clubes de Europa. El único punto que genera cierta cautela pasa por las lesiones, aunque sin alterar del todo la base sólida que sostiene al equipo desde Qatar.
Las veces que Argentina intentó repetir el título arrojaron resultados diversos. En 1982, César Luis Menotti sostuvo el 50% de la base campeona de 1978 y le sumó a Diego Maradona, una combinación que generaba enorme expectativa. El plantel conservaba referentes como Ubaldo Fillol, Daniel Passarella, Daniel Bertoni, Osvaldo Ardiles y Mario Kempes, aunque el equipo nunca terminó de ensamblarse. Muchos jugadores ya transitaban el tramo final de sus carreras, en una época en la que los futbolistas se retiraban más jóvenes, y la selección quedó eliminada en la segunda ronda.
Ocho años más tarde, Carlos Bilardo viajó a Italia con apenas siete campeones de México 86, encabezados por Maradona, Oscar Ruggeri y Jorge Burruchaga. Aun con un rendimiento irregular y lejos de su mejor versión, aquella selección alcanzó la final y cayó ajustadamente ante Alemania. La historia demuestra que no existe una fórmula infalible: ni sostener demasiados nombres ni renovar por completo garantizan el éxito. Pero llegar con futbolistas vigentes, en plenitud física y competitiva, suele ser el escenario más favorable.
El antecedente que alimenta la ilusión argentina es el de Brasil, que entre 1958 y 1962 mantuvo a 14 campeones sobre una lista de 22 y consiguió nuevamente campeonato. Pasaron ya 64 años desde entonces y ninguna selección volvió a repetir el título.
La continuidad de tantos nombres también mantiene vivas muchas de las cábalas y rutinas del grupo. Por eso, varios detalles vuelven a aparecer en esta concentración: los sectores del hotel ploteados con imágenes de la selección, las frases motivacionales, los colores celeste y blanco en cada rincón y el número de habitación de Lionel Messi. En Qatar, el 10, que duerme solo desde el retiro de Sergio Agüero, ocupaba el cuarto 201 y muchos hinchas interpretaron aquella cifra como una señal porque la suma de sus números daba 3, la estrella que perseguía la selección. Ahora, en Estados Unidos, Messi descansa en la habitación 202, otro detalle que los hinchas transformaron enseguida en un nuevo guiño del destino y que volvió a instalar una frase convertida en símbolo durante Qatar: “Elijo creer”.
El hotel Origin de Kansas City será la casa de la delegación durante al menos un mes, un período en el que el plantel volverá a convivir con la ilusión de hacer historia otra vez y perseguir un objetivo que parece lejano para cualquiera, aunque no para una selección que, a pesar de los golpes, ya aprendió cómo alcanzar la gloria.




