Para Lionel Scaloni, al menos diez selecciones parten como candidatas a quedarse con la Copa del Mundo. Además de Argentina, el entrenador considera a España, Francia, Portugal, Inglaterra, Brasil, Colombia, Uruguay, Marruecos y Croacia como equipos capaces de pelear por el título. De ese grupo, españoles y uruguayos podrían cruzarse con la Albiceleste recién en un hipotético duelo de 16avos de final, aunque el cuerpo técnico evita mirar demasiado lejos. La idea es avanzar paso a paso: primero el debut, después la fase de grupos y, recién entonces, pensar en lo que pueda aparecer más adelante. Hoy, la mayor preocupación pasa por otro lado. Más que los rivales, lo que inquieta son las lesiones. Varios futbolistas llegaron con molestias a la preparación previa a los amistosos frente a Honduras e Islandia y también al inicio del Mundial. Entre ellos, nombres pesados como Lionel Messi y Emiliano Martínez. Sin embargo, después de la práctica de este lunes en el Compass Minerals National Performance Center, el balance fue positivo: tanto Cristian Romero como Julián Álvarez trabajaron junto con el resto del plantel y quedaron disponibles para lo que viene.
La jornada fue larga e intensa en el predio de Sporting Kansas City. Desde la salida del hotel Origine hasta el regreso para la cena pasaron más de cuatro horas y media, a pesar de que el complejo está a apenas 20 minutos en micro. Hubo trabajos físicos, gimnasio, ejercicios con pelota y distintos movimientos tácticos. En paralelo, varios jugadores continuaron con tareas diferenciadas. Allí estuvieron el capitán, Dibu, Nahuel Molina, Gonzalo Montiel, Leandro Paredes y Nicolás Paz, todos todavía con alguna molestia física. Aun así, dos piezas fundamentales sí pudieron completar la actividad con normalidad y empiezan a perfilarse para el estreno mundialista del 16 de junio frente a Argelia, en el Arrowhead Stadium de Kansas.
El caso que más atención generaba era el del defensor cordobés. Referente absoluto de la última línea argentina, Romero había sufrido el 12 de abril un esguince en el ligamento colateral medial de la rodilla derecha durante un partido entre Tottenham y Sunderland por la Premier League. En aquel momento se hablaba de entre seis y ocho semanas de recuperación. Finalmente, a la séptima, el zaguero reapareció, volvió a trabajar con pelota y comenzó a dejar atrás la etapa más dura de la rehabilitación, un proceso realizado en conjunto entre el cuerpo médico de su club y el de la selección. Ahora, el desafío será recuperar ritmo futbolístico después de más de dos meses sin competencia. Por eso gana fuerza la posibilidad de que dispute al menos uno de los amistosos previstos en esta gira: el sábado contra Honduras, en Texas, o el martes siguiente frente a Islandia, en Alabama.
Lo de Julián, en cambio, estaba dentro de los plazos previstos. El delantero no había podido terminar la temporada en España por un esguince en el tobillo izquierdo sufrido durante la semifinal de ida de la Champions League ante Arsenal, en Madrid, aunque incluso llegó a reaparecer para la revancha. Era una lesión grado 1, por lo que nunca provocó demasiada preocupación. De hecho, muchos de los cuidados también tuvieron que ver con el momento en el que se produjo la dolencia: Diego Simeone decidió preservarlo porque Atlético de Madrid ya tenía encaminada la clasificación a la próxima Champions, porque el Mundial estaba muy cerca y porque el atacante continúa siendo seguido de cerca por gigantes europeos como Barcelona y PSG, por cifras cercanas a los 100 millones de euros.
Por eso, verlo otra vez con botines y participando de todos los ejercicios junto a sus compañeros llevó tranquilidad puertas adentro. El delantero tiene prácticamente asegurado un lugar en el equipo base de Scaloni, aunque todavía resta definir cómo se armará el ataque. Una posibilidad es que juegue más recostado hacia la izquierda, con Lautaro Martínez como centrodelantero clásico. La otra es que juegue por el medio si Messi parte desde un costado y el extremo izquierdo termina siendo Thiago Almada o Nicolás González.
Mientras tanto, el gran objetivo del cuerpo técnico pasa por recuperar a todos los tocados antes del debut. El más delicado sigue siendo el arquero. Martínez todavía no logró dejar atrás la fractura en el dedo anular de la mano derecha, mantiene inmovilizada la zona y todavía no puede trabajar con normalidad bajo los tres palos. Aun así, en la selección son optimistas y creen que llegará con lo justo al estreno frente a Argelia. En ese escenario, todo indica que Gerónimo Rulli y Juan Musso se repartirán los amistosos para que Scaloni termine de definir quién será la principal alternativa si el marplatense no alcanza su mejor condición física.
En paralelo, Molina evoluciona de un desgarro en el muslo derecho y podría reintegrarse al grupo durante la semana, mientras que Montiel, que arrastra una lesión muscular grado 2 en el cuádriceps izquierdo, ya lleva más de dos semanas de recuperación y será evaluado para ver si puede sumar minutos en alguno de los amistosos. Por precaución, el entrenador decidió viajar a Estados Unidos con Agustín Giay y Nicolás Capaldo como alternativas, aunque la idea sigue siendo mantener la lista original salvo que aparezca algún imprevisto mayor.
La selección volverá a entrenarse este martes en Kansas City desde las 20 de la Argentina, repetirá miércoles y jueves y el sábado partirá rumbo a Texas para enfrentar a Honduras. Ahí empezarán a aparecer señales más concretas de cara al debut y también del verdadero rival que hoy desvela a Scaloni: las lesiones, la falta de ritmo y el estado físico de varias piezas importantes.




