El ex mandatario de Bolivia Evo Morales desafió este miércoles al presidente Rodrigo Paz a ir a su bastión sindical y político en el centro del país donde, dijo, le enseñará «cómo se gobierna», en medio de las protestas que sus seguidores y otros sindicatos realizan desde hace seis semanas para exigir la renuncia del jefe de Estado.
Morales (2006-2019) hizo estas declaraciones en un acto en el municipio de Chimoré, en el Trópico de Cochabamba, su bastión en la región central de Cochabamba, una de las principales zonas cocaleras del país.
«El presidente dijo en una conferencia ‘si es machito que venga Evo a La Paz’. Si me da garantías, voy allá y si no, si es machito que venga (Paz) a Lauca Ñ para hablar de temas sociales. No solamente vamos a hablar de reivindicaciones, vamos a enseñar cómo se gobierna», sostuvo el todavía líder de los sindicatos cocaleros ante centenares de sus seguidores.
El ex presidente, del Movimiento al Socialismo (MAS), caminó unos 8 kilómetros desde la localidad de Lauca Ñ hasta Chimoré para ese acto, donde varios dirigentes de sectores que le son leales hablaron de dar una «batalla» hasta lograr la renuncia de Paz, que llegó a la presidencia de la mano de una coalición de centroderecha.
Morales permanece en el Trópico de Cochabamba desde octubre de 2024, resguardado por sus seguidores para evitar ser capturado dentro de un proceso penal por trata agravada de personas en el que se le acusa por su supuesta relación con una menor de edad con la que presuntamente tuvo una hija cuando fue presidente en 2016.
El ex presidente tildó a Paz de «marioneta» del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por el respaldo expresado por la Administración estadounidense al gobierno de Bolivia ante las protestas que ya llevan más de un mes. Y, dirigiéndose al mandatario boliviano, advirtió: «Vamos a ver quién tiene los días contados».
En la mañana, Paz ratificó que no dejará «pasar al narcoterrorismo» y que «sus días están contados» porque, a su juicio, detrás de las protestas en el país está el narcotráfico vinculado a organizaciones internacionales.
El ministro de Gobierno (Interior), Marco Antonio Oviedo, dijo a los medios que el «intento de golpe de Estado» que, a su juicio, se busca dar mediante las protestas está «financiado y operado por el narcoterrorismo» con «origen donde está Evo Morales oculto».
Las protestas y bloqueos de carreteras comenzaron a principios de mayo impulsados por sindicatos campesinos del altiplano y la Central Obrera Boliviana (COB), a los que se sumaron sectores afines a Morales, para exigir la renuncia de Paz, dejando desabastecidas a varias ciudades.
Los conflictos han dejado hasta el momento al menos 16 fallecidos, incluidas 13 personas que no pudieron recibir atención médica oportuna por los cortes de rutas, y pérdidas económicas por más de 2.340 millones de dólares.
Paz firmó el lunes la ley de Regulación de Estados de Excepción para permitir la actuación de las Fuerzas Armadas en el control de las protestas, pero para aplicar esa medida, reclamada por sectores perjudicados por los bloqueos, hace falta un decreto que aún no ha sido emitido y que deberá ser validado por el Legislativo.




