La selección jugará este viernes el primer partido eliminatorio del Mundial ante Cabo Verde y en el calor de Miami, que puede no ser un detalle más. Los dirigidos por Bubista llegan invictos, pero tienen puntos débiles (sobre todo uno en particular) que la Argentina puede aprovechar desde las búsquedas y ejecuciones. Cuenta con una jerarquía mayor, aunque el conjunto africano les saca un plus a los tres rivales nacionales del grupo J: es un equipo optimista para atacar, para finalizar jugadas, para sorprender. Podrá perder, pero no será porque deje de animarse.
Cabo Verde plantea un esquema 4-1-4-1 en el cual Vozinha no sólo es figura porque ataja bien, sino porque juega mucho con los pies. El equipo intenta salir desde el fondo incluso cuando el rival lo presiona alto y el arquero suele ser apoyo para los laterales o volantes que buscan un pase atrás desde sectores más avanzados. Y Vozinha se anima a filtrar pases a zonas interiores para sostener la salida desde abajo.
Defensivamente varía según el rival. Contra España y Uruguay, la mayor parte del tiempo lo jugó esperando en un bloque bajo, como se pueden ver en las imágenes, cerca de su área, pero contra Arabia Saudita arriesgó más y se adelantó, además de hacer el juego más físico. En las igualdades ante los conjuntos de De la Fuente y Bielsa, sólo cometió 5 infracciones, apenas una en el debut y cuatro ante los charrúas. Vale como mención que ante España mostró un orden muy positivo entre líneas, con simetría y respaldos, pero también ayudó el ritmo cansino de una selección europea que careció de futbolistas que tengan cambio de ritmo: se endulzó tanto con la posesión, los pases y la búsqueda del espacio que se olvidó de lo más importante: la gambeta como elemento previo a un viaje al gol.
La principal fortaleza ofensiva de Cabo Verde tiene que ver con las velocidades: los laterales se proyectan y los volantes externos, Rayan Mendes (el capitán) y Willy Semedo, tienen un buen uno contra uno que se apoya en los amagos y cambios de ritmos. Garry Rodrígues es otro de los que ingresa bien por la izquierda con rebeldía. Tiran la pelota para adelante y empiezan a correr, pero no se limitan a eso: logran sorprender a los rivales en cuanto a las decisiones que van a tomar. Hasta logran ser varios los que respaldan esa iniciativa. Los ofensivos están alertas para elegir cuándo presionar, como en el 2-2 ante Uruguay, que si bien hay dos fallas de Olivera y Muslera, vale como ejemplo de que cada pelota que roban (sea donde sea, desde la mitad de la cancha, en campo rival o en un bloque bajo) intentan ir “directo al gol” y finalizar para que no haya pérdidas que los agarren mal parados de contragolpe.
Los contraataques pueden ser de cuatro o cinco futbolistas. Desde la contraofensiva, quienes se queden como “últimos” en los córners de la Argentina, que podrían ser Molina y Tagliafico, deben estar atentos porque Vozinha puede tomar la pelota y enseguida buscar largo para las corridas del delantero que quede cerca del círculo central. Kevin Pina, que le hizo el gol de tiro libre a Uruguay (con la ventaja de la barrera que se abrió) suele animarse a los remates desde afuera del área también en jugadas en movimiento.
En el rubro ofensivo, también hay que apuntar los “laterales-centros” al área del marcador izquierdo Joao Paulo. Como centrodelanteros estuvieron iniciando Dailon Livramento y Benchimol, pero las mejores respuestas ofensivas (tanto para la elaboración y los pivoteos como para recibir nuevamente dentro del área) fueron de Nuno Da Costa. Recordando lo del “optimismo” para atacar, Livramento intentó hacerle un gol a Muslera desde la mitad de la cancha. Puede ser un equipo peligroso sin necesidad de generar muchas situaciones de gol.
Los goles “por arriba” de Uruguay a Cabo Verde

Defensivamente se muestran disciplinados y se esmeran en duplicar marcas (sobre todo si se los intenta atacar por afuera, con desbordes) pero la gambeta sigue siendo una herramienta clave para “romper” esas simetrías. De todas maneras, el punto más flojo es cuando se los ataca por la “vía aérea”, pero con la premisa de finalizar en una “segunda jugada”. ¿Qué significa esto? Que los lastiman los centros o envíos ‘pinchados’ y cruzados que caigan al segundo palo: allí debería llegar un futbolista (puede ser lateral o volante opuesto o interior) que sorprenda habilitado y en velocidad, que avance sin la pelota para recibirla y no piense en hacer el gol él, sino en meterla hacia el medio para el ingreso de otro compañero. Lanzadores para esa jugada le sobran a la Argentina.
Por esta vía no sólo le convirtió dos goles Uruguay (así fueron los tantos de Araújo y Canobbio), sino que las chances más claras para España y Arabia Saudita también se fabricaron así: la roja tuvo un remate en el travesaño de Ferrán que se gestó con un pase pinchado de Rodri para el ataque al espacio de Cucurella, que la cruzó al medio; una situación idéntica previa, nacida desde Pedri, había tenido continuidad en Cucurella y otra vez Pedri tomando el rebote. Frente a Arabia, sobre el final del primer tiempo, un centro pinchado a ese sector del segundo palo fue cabeceado de manera directa por Sultan Madash aunque el balón fue controlado por Vozinha. La zona defendida por los centrales Pico Lopes y Diney Borges dan ventajas atacándolas así, porque las coberturas de los laterales no suelen ser prolijas.
Argentina también deberá esforzarse en los remates de media distancia, otra variante ante equipos cerrados. Entre España (27), Uruguay (17) y Arabia Saudita (7), sumó 51 remates en contra en tres partidos. Aquí, de nuevo: la selección de Scaloni tiene alternativas de sobra para ese rubro, pero tampoco deberá confiarse.
En los córners marca en zona, ideal para que los envíos puedan hacerse abiertos y que ingrese un cabeceador atacando el espacio desde afuera del área. Uruguay les anotó un gol tras un tiro libre, pero el mismo fue invalidado en la segunda acción por posición adelantada.
Scaloni dijo lo siguiente sobre el próximo rival: “Cabo Verde no me sorprendió. Es un buen equipo, les ha puesto las cosas difíciles a los tres rivales con los que ha jugado. Contra España lo vi en directo; con Uruguay vi el primer tiempo, es un rival duro, que tapa bien los pasillos interiores. Es inútil que yo me ponga a decir que no es un rival duro porque es mentira. Ya le puso las cosas difíciles a España, que es una de las favoritas: por más que haya merecido ganar, no ha podido. Sobre todo por las cosas que hemos visto en este Mundial, hay que tener cuidado. Cabo Verde juega bien, tiene calidad, quizás para muchos no es así, pero yo te pudo asegurar que es un buen equipo”.
Está claro que Argentina encontrará un escalón de dificultad superior a lo enfrentado hasta ahora en el Mundial y también tiene en el ‘debe’ una construcción mejor para sus ataques, pero –si el plantel de Scaloni está bien- debería vencer. El certamen más “largo” reduce las chances para que los tapados lleguen a instancias finales, aunque sorpresas igual se están viendo.


