Este sábado, los equipos de rescate lograron sacar con vida a un ciudadano chino que pasó 11 días atrapado en un túnel de una hidroeléctrica que fue arrasada por las riadas en Nepal. «En cuanto veía la luz, gritaba. Gritaba lo más fuerte que podía, con todas mis fuerzas, pero probablemente no me oyeron», relató Lu Haitao desde la cama del hospital donde se recupera.
Las declaraciones de Haitao fueron compartidas por la embajada de China en Nepal a través de Facebook. Allí contó que los equipos de emergencia habían pasado cerca de su posición días antes «pero probablemente no me oyeron. Tuve mala suerte», señaló.
El trabajador detalló que intentaba hacerse oír cada vez que veía un resplandor en la oscuridad de la galería, pero el paso de los días y el agotamiento minaron su resistencia. «Cuando vinieron a rescatarme, incluso cuando los tenía justo delante, no me lo podía creer. Ya ni siquiera gritaba. Sentía que no quedaba esperanza, estaba resignado«, añadió.
El rescate de Haitao se produjo ayer en el túnel de la hidroeléctrica Upper Trishuli-1, en el distrito de Rasuwa, gracias a un operativo conjunto del Ejército de Nepal y un equipo surcoreano de especialistas en desastres.
Las autoridades chinas en Nepal celebraron el rescate como un «milagro» que fortalece la confianza para continuar con las difíciles labores de asistencia a sus ciudadanos en el país.
A este caso se sumó el de Chandrika Shrestha, una mujer de 64 años, localizada con vida en una casa del mercado de Betrawati (Nuwakot) después de que los equipos de emergencia recibieran información de que se escuchaba una voz procedente del interior.
La mujer fue evacuada a Katmandú, sin que se haya precisado todavía cómo logró sobrevivir tantos días atrapada y sin acceso aparente a alimentos.
Este hallazgo se suma al de otros dos trabajadores rescatados el viernes tras diez días atrapados en otra central cercana, lo que mantiene activas las labores de los miles de efectivos militares y policiales desplegados sobre el terreno.
Las devastadoras inundaciones que golpearon Nepal el pasado 26 de agosto han dejado hasta el momento más de 1.300 fallecidos, mientras las autoridades continúan la búsqueda de unas 5.000 personas desaparecidas, gran parte de ellas en los túneles y campamentos de los proyectos hidroeléctricos de la región.


