Potente como un tren a todo vapor a veces, extrañamente vulnerable en otras ocasiones, Aryna Sabalenka ha gobernado el ranking femenino durante los últimos dos años. Dejará la cima de la clasificación semanal de la WTA el lunes próximo en manos de la kazaja Elena Rybakina. Pero todavía busca aferrarse a algo que siente suyo: el US Open. Campeona de Flushing Meadows en 2024 y 2025, la bielorrusa va por el tricampeonato en el cemento de Nueva York. Se aseguró esa posibilidad en la noche del jueves, al derrotar a la local Jessica Pegula por 7-5 y 6-2, en la primera semifinal de la noche en el imponente estadio Arthur Ashe.
Por primera vez en más de medio siglo las cuatro primeras favoritas y cuatro primeras del ranking coinciden en las semifinales del abierto estadounidense, como lo hicieron en 1975 Chris Evert, Virginia Wade, Martina Navratilova y Evonne Goolagong, con victoria final para Evert; la primera vez en 17 años en todos los Grand Slams, desde Wimbledon 2009. Lógica pura con las cuatro mejores en las rondas decisivas.
Sabalenka impuso su estilo agresivo sobre la consistencia de Pegula. Es posible que a veces se la vea dubitativa, frustrada, cuando sus tiros no encuentran la respuesta deseada; un duelo de personalidades con una Pegula casi imperturbable, que sólo se permitió soltar su raqueta al piso tras una volea crucial que dejó en la red. Pero allí está de nuevo Sabalenka, a las puertas de otra consagración, en su cuarta final seguida en Flushing Meadows. Es curioso que una de las top con menos derrotas -apenas 8- y con 46 triunfos en lo que va del año se quede sin el número 1, como también es concreto que en los últimos tiempos sufrió algunos tropiezos tempranos -segunda ronda en Roma, octavos en Canadá y Cincinnati- que le dieron espacio a la arremetida de Rybakina, que hará efectivo el sobrepaso la semana próxima.
Pegula conseguía incomodar a Sabalenka cuando lograba moverla y quitarle la iniciativa, pero a la nacida en Nueva York le faltó más resolución para desequilibrar la contienda hacia su lado. La bielorrusa necesitó apelar a la paciencia para mantenerse a tiro en la cuenta y esperar su oportunidad. Lo hizo en el duodécimo game: antes de ir al tie-break, presionó con la devolución y Pegula se desmoronó. La actual líder del ranking capturó el primer set, y sumó la confianza necesaria para ir por más. Avanzó con más determinación, tomó distancia con los puntos cortos y pronto se adelantó 4-1 en el segundo parcial, y sentenció poco después, tras una hora y 20 minutos de acción, con un derechazo a la esquina que dejó sin chances a su rival.
En todo caso, por tercer año seguido Sabalenka le mostró la puerta de salida a Pegula en Nueva York, además de mejorar a 10-4 el historial frente a la jugadora estadounidense. La número 3 es una tenista consistente, pero los Grand Slams empiezan a asomar para ella como una materia difícil de rendir, con varios cuartos de final, algunas semifinales y una sola final, la que perdió justamente con Aryna hace un par de temporadas en este mismo escenario.
“Me voy conforme con la devolución, tal vez debería subir más a la red. Estoy lista para luchar por cada punto”, destacó Sabalenka, que parece sentirse a sus anchas bajo las luces de Nueva York. “Tengo claro que ustedes querían que ganara ella, y es obvio, pero les agradezco por guardarme respeto. Ese respeto no tiene precio”, se dirigió al público estadounidense, que desde luego quería al menos una representante local en la definición, a la espera del siguiente duelo, entre Coco Gauff, la campeona de 2023, Rybakina, la heredera del número 1.
De este modo, Sabalenka se convirtió en la primera jugadora en llegar a ocho finales consecutivas en Grand Slams sobre canchas rápidas, lo que incluye los abiertos de Australia y Estados Unidos, una marca con la que superó a nombres como Steffi Graf, Martina Hingis y Novak Djokovic. Hasta aquí, ganó cuatro de las siete finales, en Melbourne 2023 y 2024, y los últimos dos años en la Gran Manzana.
Mientras tanto, intentará capturar su tercer US Open en fila, un logro alcanzado por última vez por Serena Williams entre 2012 y 2014. Para volver a la cima ya habrá tiempo; en dos días, la espera un nuevo reto con la historia.


