Los rumores llevan días circulando.
Que una joven trabajadora de laboratorio murió de presunta peste en Siberia.
Que las autoridades temían que se propagara una epidemia y habían puesto en cuarentena a cientos de personas.
Si bien la información concreta es escasa, abundan los informes contradictorios.
El organismo ruso de protección al consumidor, que supervisa el control de enfermedades, se ha limitado a decir que «una empleada de un instituto contra la peste en la región de Irkutsk» fue «diagnosticada con neumonía» de origen desconocido.
Ante el llamamiento del Kremlin el lunes a la población para que ignore las especulaciones, esto es lo que hay que saber.
La línea oficial
El organismo ruso de protección al consumidor no reveló el nombre de la empleada.
En un comunicado difundido por medios estatales y publicado por partes, la agencia afirmó que «no se identificaron microorganismos vinculados a su actividad profesional en las muestras de la paciente» y que «no se detectaron alteraciones en la salud relacionadas con patologías infecciosas» entre sus contactos.
Un auto pasa junto a un letrero con el nombre de la ciudad de Shelekhov, en la región de Irkutsk, Rusia, el 6 de octubre de 2026, en esta imagen fija tomada de un video. El letrero dice: «Shelekhov. Ciudad de los metalúrgicos». REUTERS/StringerSegún la agencia, una comisión también inspeccionó el instituto contra la peste en Irkutsk para comprobar el cumplimiento de los «requisitos de seguridad biológica» y «no se identificaron situaciones de emergencia que involucraran microorganismos patógenos».
El instituto de Irkutsk investiga diversas enfermedades infecciosas, incluida la peste, causada por una bacteria.
Si bien se registran unos pocos cientos de casos al año en todo el mundo, principalmente en África, la peste se puede tratar fácilmente con antibióticos si se detecta a tiempo.
En su comunicado, el organismo de defensa del consumidor añadió que la «situación sanitaria y epidemiológica» en la región de Irkutsk era «estable».
El comunicado se emitió el domingo, dos días después de que surgieran los primeros informes sobre algo más preocupante que estaba ocurriendo en la región de Irkutsk, que está a unos 2.600 kilómetros al este de Moscú.
Declaraciones contradictorias
Los primeros indicios de un posible problema surgieron el viernes, cuando el gobernador de la región de Irkutsk declaró que había mantenido una «reunión extraordinaria» con el jefe de sanidad pública de Rusia sobre «un caso sospechoso de una infección particularmente peligrosa en un residente».
“Todos los contactos identificados” del residente “han sido puestos bajo observación médica”, escribió el gobernador, Igor I. Kobzev, en un comunicado en las redes sociales.
Ese día, el alcalde de Shelekhov, una localidad cercana a Irkutsk, la capital regional, declaró haber recibido numerosas consultas de los residentes y confirmó que el departamento de hospitalización del hospital local estaba cerrado por cuarentena.
El alcalde, Maksim N. Modin, añadió que el laboratorio del hospital había suspendido sus operaciones e instó a los residentes a no difundir rumores.
El gobernador de la región vecina de Buriatia, Aleksei Tsydenov, fue el primero en mencionar oficialmente la posibilidad de la peste.
El viernes declaró que «la mujer que murió de peste en la región de Irkutsk» no había visitado Buriatia.
Posteriormente, su mensaje en una aplicación de mensajería estatal se actualizó para indicar «posiblemente murió de peste».
Al día siguiente, las autoridades de Baikalsk, una ciudad a unos 80 kilómetros de Irkutsk, citaron «información extraoficial» sobre «un caso de peste» en un comunicado en el que desaconsejaban viajar a Shelekhov. Dicho comunicado, publicado en Telegram, fue posteriormente eliminado.
Lo mismo ocurrió con al menos tres publicaciones de Ren-TV, una cadena de noticias federal, incluida una que mencionaba el nombre de la trabajadora de laboratorio fallecida e informaba que había investigado la peste.
Modin, el alcalde de Shelekhov, declaró el lunes que el organismo de protección al consumidor tenía la situación «bajo estricto control» y añadió que «se está llevando a cabo un conjunto de medidas antiepidémicas».
Teorías y especulaciones
Los medios de comunicación locales han pintado un panorama más sombrío.
Lyudi Baikala, un medio regional, informó que, además del hospital Shelekhov, otras clínicas y una sala de maternidad habían sido cerradas en Irkutsk.
Pavel Stepanov, periodista local, escribió en su canal de Telegram que un joven ayudante de laboratorio había roto un vial de prueba y había fallecido.
En una publicación posterior, el lunes, Stepanov defendió su reportaje y cuestionó por qué algunas agencias gubernamentales y medios de comunicación afines al Kremlin habían eliminado declaraciones e historias sobre Irkutsk.
Según afirmó, las autoridades «deberían investigar si todo esto no es un sabotaje de nuestros enemigos, que actúan con métodos cada vez más sofisticados».
¿Hay algún motivo para tener miedo?
Funcionarios de Estados Unidos y de la Unión Europea han declarado que están al tanto de los informes sobre Irkutsk y que los están siguiendo de cerca.
Una posible fuga en un laboratorio y una enfermedad temida provocaron comparaciones con la COVID-19, pero los expertos afirmaron que, incluso si se confirmara la peste, el riesgo sería limitado.
Cada año se producen casos de peste en humanos, y su tratamiento es relativamente sencillo.
El profesor Ian Jones, experto en virus de la Universidad de Reading, Inglaterra, afirmó en un comunicado enviado por correo electrónico que el caso de Irkutsk «parece un raro accidente de laboratorio y es poco probable que tenga mayores repercusiones».
c.2026 The New York Times Company


