Tres influyentes senadores demócratas reclamaron al gobierno de Donald Trump que se comprometa a reconocer el resultado de los comicios en Brasil y acusaron a la administración republicana de seguir un “patrón profundamente preocupante de interferencia” electoral en América Latina. En ese contexto, mencionaron expresamente a la Argentina como uno de los antecedentes de injerencia, por la intervención financiera de Washington antes de las elecciones legislativas de 2025.
La carta fue enviada días antes de las elecciones brasileñas del domingo al secretario de Estado, Marco Rubio, por Jeanne Shaheen, la demócrata de mayor rango en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, junto con los senadores Tim Kaine y Peter Welch.
El eje central de la misiva a la que accedió Clarín es Brasil: los legisladores denuncian que el gobierno de Trump utilizó presión “diplomática, económica y política” sobre el país y advierten sobre una posible intervención de Washington en las elecciones de octubre. El candidato opositor Flavio Bolsonaro se impuso por dos puntos en la primera vuelta al oficialista Lula Da Silva y habrá segunda vuelta a fin de mes.
En la carta, los senadores recordaron los aranceles y las sanciones que Washington impuso durante el proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro, condenado por intentar permanecer en el poder mediante un golpe de estado, y cuestionaron también una reciente investigación comercial bajo la Sección 301. Mencionan además la reunión del candidato presidencial Flávio Bolsonaro con Trump en el Salón Oval.
Pero luego amplían el foco hacia la región. “Estas acciones reflejan un patrón más amplio y profundamente preocupante de interferencia de la administración Trump en recientes procesos electorales en América Latina”, escribieron. Y citaron concretamente lo ocurrido “durante las elecciones legislativas de Argentina y las elecciones presidenciales de Honduras y Colombia”.
“Este patrón corre el riesgo no solo de socavar la integridad de los procesos electorales en cada país, sino también de erosionar progresivamente la confianza de los electorados en los procesos e instituciones democráticas de toda la región”, afirmaron los senadores.
En el caso argentino, los legisladores se refirieron a la millonaria ayuda financiera que el Tesoro puso a disposición del gobierno de Javier Milei en 2025, cuando los mercados atravesaban fuertes turbulencias semanas antes de las legislativas.
El Tesoro estableció entonces, a través de su Exchange Stabilization Fund (ESF), una línea de swap por US$20.000 millones con el Banco Central. Además, intervino directamente en el mercado cambiario comprando pesos, una operación excepcional para Estados Unidos.
Ya entonces Shaheen había cuestionado duramente la operación. En una carta enviada en octubre de 2025 a Rubio y al secretario del Tesoro, Scott Bessent, la senadora calificó el respaldo a Argentina como de una escala “sin precedentes” y cuestionó especialmente su oportunidad, por haberse producido antes de las elecciones legislativas. Señaló además que se trataba de la primera intervención estadounidense en el mercado cambiario en más de una década y del mayor uso de ese mecanismo para auxiliar a un país extranjero desde México en los años 90.
Al contrario, Bessent reivindica todo el tiempo la ayuda a la Argentina. El secretario del Tesoro volvió a referirse a esta intervención este fin de semana en una extensa entrevista con Mike Allen para The Axios Show y le atribuyó consecuencias que van mucho más allá de la estabilización económica argentina.
“Yo diría que la estabilización de Argentina ha provocado un cambio radical en América Latina, algo generacional o quizá sin precedentes en la historia”, afirmó Bessent. Según el secretario, Estados Unidos nunca había tenido tantos países latinoamericanos alineados con Washington.
Cuando la conversación giró hacia la posibilidad de que el Tesoro realizara intervenciones semejantes en el futuro, Bessent respondió: “¿Podríamos hacerlo de nuevo? Claro”.
El funcionario presentó así el auxilio al país no sólo como una operación financiera exitosa, sino como una herramienta de la estrategia geopolítica de Trump en América Latina. Bessent ha calificado varias veces a la Argentina como un aliado estratégico y, durante una visita a Buenos Aires en abril de 2025 dijo que Washington quería consolidarse como el “socio de elección” del país.
Ese es precisamente el punto que cuestionan ahora los senadores demócratas al mirar hacia Brasil. Para Shaheen, Kaine y Welch, el apoyo político y económico a gobiernos y candidatos ideológicamente cercanos a Trump corre el riesgo de erosionar la confianza en los procesos democráticos de la región.
En ese sentido, la carta termina con dos preguntas directas a Rubio: cómo coordina el Departamento de Estado sus políticas de democracia y derechos humanos en el hemisferio y, fundamentalmente, si el gobierno de Trump se compromete a reconocer el resultado certificado de las elecciones brasileñas de 2026 y mantener relaciones diplomáticas normales con quien resulte elegido libremente por los brasileños.
«Hoy, en lugar de ayudar a defender la democracia brasileña, Estados Unidos está utilizando la presión diplomática, económica y política de formas que corren el riesgo de debilitar las instituciones democráticas del país, minar la confianza en el proceso electoral de Brasil e infligir más daños a nuestra relación con un aliado estratégico y socio comercial estadounidense.»


