“Muy contento de que se haya dado esta situación. Empezar a trabajar. Estoy sin dormir desde ayer. No va a mejorar esta cara durmiendo y todo. Queda trabajo, porque tenemos que entrenar a la tarde. Y estoy con mucha ilusión. Ahora empieza lo lindo”, había mencionado Eduardo Coudet cuando asumió la dirección técnica de River, el 4 de marzo de este año.
Antes, en el mismo acto, había hecho la introducción el presidente, Stefano Di Carlo. “Una decisión que tomamos con mucha alegría y con enorme convicción. Esperemos que esta nueva etapa traiga éxito deportivo. Hay un consenso generalizado entre todos los que hacemos el club en que es el mejor para este momento de River. Queremos decirle al hincha de River, al que llena la cancha hace 100 partidos consecutivos, que acompañe esta nueva etapa con entusiasmo, porque cuando estuvimos unidos River volvió a ser River. Invitarlos a abrazar este nuevo proceso y que todos juntos volvamos a poner a River en el lugar que todos queremos”, dijo el máximo responsable de la entidad de Núñez.
Más de dos meses después, el 24 de mayo, River perdió la final del torneo Apertura ante Belgrano por 3 a 2, en Córdoba, y el clima empezó a enrarecerse, aunque poco después vendría la pausa por el Mundial 2026, en el que la destacada actuación de la selección argentina hacia el bicampeonato quitó del foco el panorama del fútbol local.
Aquel optimismo inicial se diluyó con la derrota ante el Pirata y mutó definitivamente hacia una profunda incertidumbre, con consecuencias imprevistas. El ciclo del Chacho empezó a torcerse con la cadena de caídas en los partidos del Clausura y la eliminación de la Copa Argentina ante Aldosivi. Hace unos días, Coudet era consciente de la situación y ya dejaba en evidencia el cuadro que enfrentaba: “River no te da margen ni tiempo. Hay que ganar”, sentenció, con un semblante serio y de evidente preocupación. Rosario Central aparecía como una amenaza para su futuro inmediato como entrenador de la institución de Núñez, donde su contrato tiene vigencia hasta el 31 de diciembre de 2027. Finalmente, el Canalla asestó otro golpe para su ciclo.
Ya se sabía que Coudet no hablaría después del partido de anoche de acuerdo con directivas institucionales.. Y después de la reunión que sostuvo con Stefano Di Carlo a las 23.25 del domingo, se retiró con una valija en mano y circunstancialmente sonriente para hacerle un comentario a la pasada a alguien que lo seguía detrás de las vallas, en el anillo del Monumental. Pero interiormente, el técnico daba esa caminata rumbo a su auto con el dolor y la incertidumbre de no poder revertir la situación deportiva de River. Asimismo, cuando le preguntaron al director deportivo Enzo Francescoli si el Chacho seguía, el uruguayo dijo que “sí”, también al pasar.
Con todo, Coudet siente fuerzas para seguir, y está obligado a dar la primera demostración de recuperación en el partido de próximo sábado ante Tigre, en Victoria.




