Boca podría salir de la Bombonera en su próximo partido como local, frente a Estudiantes de La Plata, en el encuentro pendiente de la segunda fecha del Torneo Clausura. La razón es el estado del campo de juego, que se encuentra en pleno proceso de resembrado y que no lució de la mejor manera en el triunfo por 1-0 sobre O’Higgins, el jueves pasado, por la ida de los 16avos de final de la Copa Sudamericana.
Según pudo saber LA NACION, la dirigencia esperará unos días más para evaluar la evolución del césped y, si no muestra una mejora importante en los plazos previstos, empezará a buscar una alternativa para que el equipo reciba al León el miércoles 5 de agosto fuera de su estadio.
Las tareas en la Bombonera comenzaron en abril, durante un período de casi cuatro semanas en el que, por cuestiones de calendario, Boca no tuvo partidos como local. Allí se realizaron trabajos de resiembra y aireación, además de un trabajo de topdressing, una técnica que consiste en esparcir una capa de arena sobre la superficie.
El regreso a la Bombonera fue ante Huracán, en la derrota 3-2 que dejó al equipo de Claudio Ubeda eliminado del Torneo Apertura en los octavos de final. Después llegaron los partidos frente a Cruzeiro y Universidad Católica por la Copa Libertadores y, una vez finalizados esos compromisos, las obras continuaron.
Frente a O’Higgins, sin embargo, el césped volvió a mostrar falencias. Sobre todo en el carril que corre paralelo al sector de palcos, una zona históricamente castigada porque, por la orientación del estadio, es la que menos horas de luz natural recibe durante el día. Incluso, en varios pasajes del partido el piso se levantó y Dylan Gorosito, que atacaba por ese costado en el primer tiempo, llegó a resbalarse y a poner en riesgo su físico. En Boca entendían que era un partido demasiado importante como para cambiar de escenario a último momento y decidieron jugarlo igual en la Bombonera.
Esta vez el contexto es distinto. Se trata de un compromiso del torneo local, que recién empieza, y la idea es aprovechar la oportunidad para darle más tiempo al césped antes de que lleguen los encuentros decisivos. Además, uno de los próximos partidos en la Bombonera podría ser frente a Recoleta de Paraguay, por los octavos de final de la Copa Sudamericana, siempre y cuando Boca consiga este jueves la clasificación en Rancagua. En el club entienden que llegar a esa serie con el campo en mejores condiciones es una prioridad.
Si bien en algún momento se especuló con la posibilidad de trasladar el encuentro fuera del AMBA, hoy la idea es mantenerse cerca de Buenos Aires. En Boca manejan cuatro opciones, todas dentro de la Ciudad o la Provincia: Huracán, Vélez, Lanús y San Lorenzo.
La decisión obedece a dos razones. La primera tiene que ver con el horario del partido, previsto para un día de semana a las 19, por lo que la intención es evitarles a los hinchas traslados largos y facilitar el regreso antes de una jornada laboral. La otra pasa por la capacidad del estadio elegido y, sobre todo, por la ubicación de los abonados a plateas y palcos, que representan un número importante y deberían contar con un sector de características similares al que ocupan habitualmente en la Bombonera. De todos modos, también habrá que esperar la postura de los organismos de seguridad.
La última vez que Boca hizo de local fuera de la Bombonera fue justamente en el Nuevo Gasómetro. Aquella vez igualó 1-1 con Sarmiento de Junín, en febrero de 2024, en un partido que también se mudó por el mal estado del césped, deteriorado después de las elecciones del club, que se habían realizado sobre el campo de juego.
Para Rodolfo Arruabarrena no hay nada como jugar en la Bombonera. Mucho menos en el momento que atraviesa el equipo, después del 0-3 sufrido frente a Riestra en el debut en el Clausura y con la necesidad de empezar a sumar puntos para no quedar relegado desde el comienzo. Sin embargo, puertas adentro entienden que, en este caso, preservar el césped puede ser una decisión que beneficie al equipo en el mediano plazo.
El fixture tampoco da demasiado margen. Después de Estudiantes llegará Vélez, el fin de semana del 9 de agosto, y enseguida, si Boca elimina a O’Higgins, aparecerá la serie de octavos frente a Recoleta. La ida se disputaría en Buenos Aires entre el 11 y el 13 de agosto y la revancha, una semana más tarde, en Paraguay.
Boca no ganó ninguno de sus últimos tres partidos en la Bombonera. Cayó ante Huracán, empató con Cruzeiro y perdió frente a Católica por la Libertadores. El próximo compromiso como local, pese a todos los esfuerzos por recuperar el césped, podría jugarse lejos de casa. Quizá el cambio de escenario también termine siendo un punto de partida para revertir un presente incierto, tanto dentro como fuera de la cancha.




