“El fútbol argentino está roto. Nos sentimos robados. Esto tiene que cambiar, no da para más”. Diego Milito, en los pasillos del Gigante de Arroyito, explotó el 13 de mayo de este año cuando Racing fue perjudicado por el árbitro Darío Herrera y terminó eliminado por Rosario Central, en los cuartos de final del Torneo Apertura. Cuatro meses y medio después de una declaración pública de guerra a la conducción de la AFA, el presidente de la Academia cambió de postura radicalmente: le dio la bienvenida a Claudio Tapia en el predio que el club construye en Ezeiza. Allí, el mandamás de la pelota le hizo un guiño y concluyó que “las obras son un verdadero salto de calidad”.
El día después de la reunión de Comité Ejecutivo de la AFA en la que River volvió a formar parte y se llevó una recepción hostil, Racing sorprendió durante la noche del jueves: en una publicación de Instagram compartida con Claudio Tapia, Diego Milito se mostró como el anfitrión del dirigente al que había criticado con dureza en esta misma temporada. “Chiqui, gracias por la visita. Es un placer recibirte en este predio que estamos a punto de inaugurar con mucho esfuerzo”, comenzó la intervención de Milito frente a las cámaras ante el mandamás de la Casa Madre del fútbol nacional.
El posteo de Tapia
Racing, que el domingo volverá a jugar un partido decisivo en Rosario, tomó el GPS pero no para buscar un camino hacia el Gigante de Arroyito: la Academia decidió recalcular y orientarse hacia la ruta de la reconciliación con la AFA. O, al menos, la de evitar confrontaciones. Lejos de aquella postura beligerante exhibida a mediados de mayo, y a sabiendas de que internamente hay demasiada agitación por la paupérrima campaña del equipo, Milito y el secretario general de Racing, Kevin Feldman, transitaron las obras del club junto con Tapia y Gastón Granados, intendente de Ezeiza.
Durante el recorrido, que duró aproximadamente una hora, Milito y Tapia compartieron datos sobre máquinas y detalles de infraestructura que ambos conocen por haber recorrido predios europeos, según le confiaron a LA NACION fuentes cercanas a los directivos. “El salto de calidad es donde los jugadores y jugadoras puedan trabajar con las mejores condiciones y generen sentido de pertenencia. Que el club esté en nivel de infraestructura europeo y que pueda superarlo, es lo que queremos para el fútbol argentino. Esperemos pronto cortar la cinta”, concluyó Tapia en la publicación en conjunto con Milito.
Aquellos dichos de Milito
El salto de calidad fue, justamente, el lema de campaña que al presidente académico se le había convertido en un motivo de reclamo permanente durante la crisis del equipo. “Cuando hablaba de salto de calidad, me refería a lo institucional”, había aclarado Milito el 3 de septiembre, cuando rompió el silencio tras el cierre del mercado de pases. En una temporada en la que sufrió la eliminación en fase de grupos de la Copa Sudamericana, echó a un emblema como Gustavo Costas y, además, ratificó a Juan Pablo Vojvoda pese a un muy mal arranque en el Clausura (seis derrotas en 10 fechas), Milito entendió que no tenía margen para una guerra con AFA.
En el nuevo predio por el que Racing ya invirtió más de 10.000.000 de dólares, Tapia tuvo una visita guiada para conocer los detalles de qué habrá en cada espacio del mismo, cuya inauguración está proyectada para diciembre de este año. Durante el recorrido, según pudo reconstruir LA NACION, Milito le expresó a Tapia que lo obsesiona tener mejoras edilicias y un lugar de elite, ya que recuerda sus peripecias como juvenil de la Academia, cuando el equipo era echado de diversos predios por falta de pago.
“Si un jugador llega y ve una obra como ésta, ya entiende lo que tiene que ser el domingo: hay que ganar o ganar”, afirmó Milito en varias ocasiones ante el resto de los integrantes de la comisión directiva, convencido de que el predio será un punto de inflexión positivo para la Academia. El espacio de más de 32 hectáreas fue conseguido durante la gestión de Víctor Blanco, el presidente que condujo a Racing desde fines de 2013 –cuando era vicepresidente segundo y asumió en plena crisis institucional- y que logró una estrecha relación con Tapia.
La figura de Blanco, quien se mantiene al margen de las declaraciones públicas en plena hecatombe académica, sigue presente en el debate diario del mundo Racing, que más que nunca construyó una grieta por el resultado electoral de diciembre de 2024 tras el triunfo de Milito. “No hay margen a ninguna pelea con la AFA, Chiqui está muy fuerte y todos lo saben”, coincidieron dos directivos del fútbol argentino consultados por LA NACION sobre las repercusiones del cambio de postura racinguista respecto al liderazgo de Tapia.
A poco más de un mes de la visita del Papa León XIV a la Argentina, hubo fumata blanca (y celeste) para un saludo de la paz entre los directivos: Racing eligió besar el anillo de Tapia, quien el día anterior al cónclave en el futuro predio académico celebró su cumpleaños frente a los dirigentes que estuvieron en la reunión de Comité Ejecutivo. “El diálogo fue fluido, no hubo tensiones entre los dos en ningún momento”, le describieron a LA NACION sobre el inesperado mano a mano en el que Tapia y Milito tiraron paredes en vez lanzarse “piedrazos”.


