El tucumano Rodrigo Fabián Ruiz, 25 años, décimo en el ranking mundial supergallo (FIB), afrontará la pelea mas importante de su vida en cuadriláteros australianos. Lejos de tantas vivencias dispares y calientes repartidas entre los barrios bravos de San Miguel Tucumán y la tranquilidad de su nuevo vecindario: Las Talitas, en las afueras de la capital. Entiéndase: del retumbe metálico de los balazos después de las diez de la noche a la plegaria llena de armonía y fe en la misa dominical.
Boxeará en los primeros minutos de este domingo, hora de la Argentina, en el Win Center de Wollongong, en Nueva Gales del Sur, en un match eliminatorio al mundial de los 55,338 kg ante el local Sam Goodman, quinto en el mismo escalafón, con el objetivo de ganar y retar al campeón mundial unificado: el gran japonés Naoya Inoue, si es que conserva la corona ante su compatriota Junto Nakatani, el próximo 2 de mayo. La pelea, de doce rounds, será televisada por TyC Sports.
De pronóstico reservado y sin favoritos, este combate cobija las esperanzas de uno de los boxeadores argentinos que no decepcionó cuando compitió en el exterior. Tal es así que su única derrota por puntos ante el uzbeco Mukhammad Shekhov, el año último en Rusia, potenció y solidificó su imagen en la industria del boxeo internacional.
Todos los hijos de Ruben Ruiz pasaron por el boxeo. Crecieron en la Villa 90, distante cinco cuadras del club Defensores de Villa Luján, en San Miguel de Tucumán, donde se escribió la gran historia pugilística en esa provincia. Desde aquellas peleas inolvidables de Emilio Ale Alí, Juan Carlos Velárdez, Cirilo Pausa y Horacio Saldaño en los años 60 hasta la bochornosa jornada en la cual Juan Martín Coggi venció al colombiano Eder González, en 1993. Todo acaeció en esa vecindad.
La niñez fue brava; un par de tiroteos por esas calles los llevó a una mudanza prematura hacia Las Talitas y allí se dio el despegue pugilístico de todos los Ruiz.
La madre, Ana, inculcó la fe evangélica en toda la familia. Y del mismo modo que vapuleaban a sus rivales en el ring, participaban del grupo coral del templo local todas las semanas. Y ello los convirtió en cálidos y altruistas.
Darío, el hermano mayor, que a sus 40 años todavía pelea, ganó hace tiempo un par de cinturones regionales del CMB. Diego, 32 años, conocido como “El Profeta”, está aún en actividad, excampeón argentino gallo (2015) y con varias peleas, con buenas actuaciones en Gran Bretaña. Y, finalmente, Verónica, de 28 años, quién perdió recientemente con Camila Zamorano en México por el mundial átomo (CMB).
Un joven disciplinado y enfocado en el boxeo. Es profesional desde 2021 y posee un historial atractivo: 23 victorias (17 KO) y sólo un revés. Ganó la corona sudamericana de los supergallos en 2022 y sumó triunfos ante latinoamericanos de segundo orden. Peleó dos veces en el Luna Park.
Es de boxeo ofensivo. Tiene un ataque raro y personal y eso hace que sus golpes sean difíciles de esquivar para los adversarios. Rindió bien en Rusia y ello le abre chances ante Goodman, de 27 años, y una buena experiencia mundialista ante el inglés Nick Ball. Su estilo es agresivo. Ganó 21 combates (8 KO) y una derrota. Diagnóstico de buena pelea.
Tucumán tuvo un solo campeón del mundo: Pedro Décima, en esta misma división. Ruiz, a quien apodan C4 –un explosivo más poderoso que el TNT-, ya sabe el precio que hay que pagar para llegar a lo máximo. Está en camino.




