Hace un mes, el mundo del tenis se vio sorprendido con el final de la relación labora entre Carlos Alcaraz, el número 1 del mundo, y el entrenador Juan Carlos Ferrero. Se trató de una separación llamativa de una sociedad altamente exitosa. Ahora, mientras el murciano continúa su paso por el Australian Open, en busca de ganar el único título de Grand Slam que aun se le niega, Ferrero encontró un nuevo desafío para su carrera como coach.
Ferrero, que también fue número 1 en su etapa como jugador, encontró otro reto: asesorar y acompañar al golfista Ángel Ayora, un joven jugador de 21 años, nacido en Marbella, y que actualmente está 115° en la clasificación mundial de su deporte. Según informó el sitio tengolf.es, Ferrero se incorporó como coach mental al equipo de trabajo de Ayora, por pedido de Juan Ochoa, el entrenador y caddie del golfista de San Roque. El primer contacto fue la semana pasada en el Dubai Desert Classic, que finalizó el domingo.
En una entrevista con TenGolf, Ferrero explicó los motivos que lo llevaron a comenzar una nueva etapa profesional, pero ahora vinculada a otra disciplina. “El golf siempre me ha gustado, es algo que llevo practicando desde 2000. Empecé con Sergio García, que me dio unas clases, y somos amigos bastante cercanos. He tenido la oportunidad de hacerle de caddie y estar un par de veces en el Máster de Augusta, así que el del golf es un mundo que no me es para nada ajeno. Y después de lo de Carlos, es cambiar un poquito de aires, algo que creo que es necesario, sobre todo durante un tiempo. Está clarísimo que el tenis es mi vida y va a seguir siéndolo, porque sigo trabajando en mi academia de tenis y también estoy recibiendo bastantes ofertas desde el circuito masculino e incluso femenino”.
Juanki, como se lo conoce al extenista valenciano, explicó: “Hablé con Juan Ochoa, el entrenador de Ángel, y me dieron la oportunidad de introducirme un poquito más en el mundo del golf, y ver lo que se necesita y requiere para competir al máximo nivel. Es un periodo de prueba, pero me está gustando. Es un mundo que conozco y creo que la ayuda con Ángel es sobre todo a nivel mental, de gestión de emociones, que en el golf es algo muy importante. Creo que los jugadores están muy acostumbrados a pegar muy buenos golpes, y cuando pegan alguno malo se castigan mucho. Ahí creo que se puede trabajar bastante”.
En el mismo sentido, Ferrero remarcó: “Ángel es muy joven, acaba de llegar al circuito, tiene muchos campos que experimentar por primera vez y muchas cosas que mejorar. Estar aquí con ellos es intentar que mejore en esos aspectos mentales, porque creo que el golf es muy mental. La colaboración será por esta temporada. Iré a varios torneos, unas ocho o diez semanas este año, y cuando no esté, mantendremos contacto desde casa para seguir trabajando el aspecto mental».
Por otro lado, Ferrero también aceptó que sigue viendo los partidos de Alcaraz, su exdirigido. “Es difícil cuando lo ves competir y ves a todo tu equipo que está allí en la silla.. no es fácil lo que se siente. Estoy contento por cómo está jugando y por el hecho de que todavía no ha perdido ningún set en la competición [el Australian Open]. Está en un gran nivel, así que darle la enhorabuena y que siga a tope”.
Del otro lado, Alcaraz ya había dado su punto de vista antes de comenzar su participación en el Melbourne Park. “Mi equipo es el mismo del año pasado, pero sin Juan Carlos. Tengo plena confianza con todos ellos. Con Juanki decidimos no continuar. Es un capítulo que se acabó. Muy agradecido de los siete años, he aprendido mucho y gracias a él soy el jugador que soy ahora. Hemos cerrado el capitulo mutuamente, y los dos seguimos siendo amigos y tenemos una buena relación”, destacó hace unos diez días.
Sobre la decisión tomada de poner fin al vínculo, el número 1 del mundo explicó: “Fue algo interno. Es algo de nosotros lo que decidimos. Al ser un equipo tan profesional y tan unido, no hay un simple movimiento que no pongamos todos encima de la mesa”. Desde el comienzo de 2026, Alcaraz trabaja con Samuel López como entrenador principal. “Todo está prácticamente igual. Cada uno tiene sus pensamientos y su manera de trabajar. Yo vengo trabajando con Samu un año entero, da igual que fuera primero o segundo entrenador. Conozco muy bien su manera de entender el tenis”.



