El nombre de Aaron Anselmino quedó atrapado en una secuencia de decisiones que exponen las tensiones del mercado europeo moderno, que cerró este lunes. En cuestión de días, el defensor argentino pasó de pensar en consolidarse en Borussia Dortmund a ser repescado de manera intempestiva por Chelsea y, cuando todo indicaba que esa maniobra lo acercaba a una nueva oportunidad en la Premier League, apareció un giro inesperado: los ingleses volvieron a cederlo, ahora a Racing de Estrasburgo.
Un video del club francés, sobre el filo del cierre del libro de pases en Europa, le abrió las puertas con un “Bienvenido a casa, Aaron”. El ex Boca aparece colgando su camiseta simbólicamente en el vestuario del Estrasburgo y luego dice unas palabras en francés, para luego apretar el puño en señal de energía e ilusión para lo que viene en el campeonato galo. Es una nueva oportunidad para el defensor, de aparición fulgurante y que después se fue apagando, jaqueado por las lesiones.
La repesca se produjo el domingo pasado, cuando Chelsea activó una cláusula contractual que puso fin anticipadamente al préstamo que Anselmino tenía en Dortmund hasta junio de 2026. El comunicado del club alemán fue escueto, pero el impacto fue profundo. En Alemania no ocultaron el enojo: contaban con el central argentino, lo habían sostenido durante meses de lesiones musculares y celebraban su consolidación reciente como uno de los pilares defensivos del equipo.
El diario Bild describió el clima interno con crudeza. Habló de “shock” en la dirigencia aurinegra y de directivos “furiosos” con sus pares londinenses por una decisión considerada “inusual”. Los periodistas Jörg Weiler y Yannick Hüber detallaron que el Dortmund no había recibido señales previas de una repesca inminente y que el movimiento fue interpretado como una falta de consideración deportiva e institucional.
Pero la historia no terminó ahí. Apenas Anselmino regresó a Londres para entrenarse bajo las órdenes de Liam Rosenior, comenzó a tomar forma una estrategia que explicaría —al menos parcialmente— la maniobra del Chelsea. El club inglés se encuentra inmerso en un verdadero laberinto defensivo a días del cierre del mercado invernal y analiza múltiples alternativas en simultáneo para reordenar su plantel.
Una de ellas tiene como protagonista a Mamadou Sarr, zaguero senegalés de 20 años, capitán del Racing de Estrasburgo y una de las apuestas a futuro de BlueCo, propietario de ambos clubes. Según informó el medio francés RMC Sport, Chelsea evalúa ejecutar la cláusula que le permitiría repatriar a Sarr, actualmente cedido en la Ligue 1, con el objetivo de reforzar su defensa. Rosenior valora su rendimiento y el central acumula 14 partidos en la temporada francesa.
Sin embargo, la operación tiene una condición clave: Estrasburgo no liberará a su líder defensivo sin antes asegurarse un reemplazo de garantías. Y allí aparece el nombre de Anselmino, a quien el italiano Fabrizio Romano (una voz autorizada a la hora de hablar de traspasos) ya lo había dado como nuevo jugador del club francés, hasta que llegó la confirmación oficial poco antes de las 16 del lunes en nuestro país.
La posibilidad que se estudia es enviar al ex Boca al club alsaciano como parte del movimiento que facilite el regreso de Sarr a Inglaterra. Una triangulación que, en los papeles, resulta funcional a los intereses empresariales del grupo propietario, pero que deja al futbolista argentino en una posición incómoda.
La relación entre Chelsea y Estrasburgo excede lo deportivo. Desde 2023, ambos clubes pertenecen al mismo grupo empresario, encabezado por Todd Boehly y Clearlake Capital. Ese vínculo facilita negociaciones internas, aunque también expone a los jugadores a un sistema de cesiones estratégicas donde las necesidades coyunturales suelen imponerse sobre los procesos deportivos individuales.
En el medio, Chelsea también mantiene conversaciones con Rennes por Jérémy Jacquet, aunque sin avances concretos. La propuesta londinense es comprar al defensor y dejarlo cedido hasta junio, pero las diferencias en la valuación traban el acuerdo. Esa falta de resolución acelera otras alternativas, entre ellas la reubicación de Anselmino.
Para el defensor argentino, el impacto fue personal y profundo. Según consignan medios de Alemania, cuando recibió el mail que confirmaba su regreso anticipado a Chelsea, se retiró llorando de las instalaciones del Dortmund. No quería irse. Se había ganado el respeto del cuerpo técnico, el respaldo del vestuario y el cariño de los hinchas, especialmente después de atravesar un semestre complejo marcado por las lesiones. En su mejor momento deportivo en Alemania, la decisión de último momento lo dejó sin margen de maniobra. Al confirmarse esta nueva cesión, el zaguero se reencuentra con su excompañero Valentín Barco y con otro compatriota: Joaquín Panichelli.
Surgido de Boca, Anselmino fue adquirido por Chelsea en agosto de 2024. Primero permaneció cedido seis meses en el club argentino y luego fue incorporado para la temporada 2025 en Inglaterra, donde tuvo pocos minutos. Más tarde emigró a la Bundesliga con la expectativa de continuidad al menos hasta mediados de 2026. Incluso llegó a ser parte del plantel campeón del Mundial de Clubes, aunque sin protagonismo sostenido. Ahora deberá hacerse camino al andar en otro club.



