En Boca, la famosa frase de Carlos Bianchi de que un triunfo llama a otro triunfo parece haber adoptado una nueva versión. Ahora, un empate llama a otro empate, y el equipo, lejos de disfrutarlo, lo vive con frustración. Con el 1 a 1 ante Unión, el conjunto de Claudio Ubeda sumó su quinta igualdad en los últimos seis partidos del torneo Apertura -en el medio, apenas venció a Lanús- y aunque tuvo situaciones para ganarlo y terminó haciendo figura al arquero rival, no logró romper la racha. A dos partidos del debut en la Copa Libertadores, el Xeneize encara la recta final con el panorama prácticamente igual al de las últimas semanas.
Boca, que había empezado mejor, fue perdiendo la forma con el correr de los minutos. Se encontró con un adversario que le cedió la pelota en el primer tercio y se defendió cerrando espacios y tapando líneas de pase, sobre todo hacia Milton Delgado, clave para iniciar el juego, y hacia Tomás Aranda, una de las salidas por afuera. Así, Leandro Paredes tuvo libertad para salir desde abajo, aunque casi nunca encontró opciones para enlazar y que Boca progresara en el campo. Con Adam Bareiro y Miguel Merentiel aislados, el equipo terminó moviendo la pelota de manera previsible, con muchos pases laterales y pocas rupturas por dentro. Lautaro Blanco fue el más incisivo por la izquierda, aunque no estuvo fino en los metros finales y sus centros casi nunca encontraron destinatario.
En ese arranque, en el que Boca manejaba el trámite sin generar peligro, lo más interesante apareció cuando Santiago Ascacibar intentó cambiar el ritmo y logró conectarse con los atacantes. De un pase filtrado del exEstudiantes se construyó la jugada más nítida de Boca: una definición de Merentiel que superó al arquero y fue despejada sobre la línea por Mateo Del Blanco. Boca era más ordenado que profundo, pero ese dominio volvió a durar poco: se sostuvo hasta que cayó el primer gol del rival.
El local terminó más entero la primera mitad y de a poco fue empujando a Boca contra su arco. Con remates desde afuera y las trepadas de sus laterales, empezó a complicarlo con jugadas simples pero efectivas: llegadas a fondo y centros atrás. Lautaro Vargas desbordó por la derecha, apiló rivales y envió el pase al medio para Julián Palacios, que tuvo tiempo y espacio para acomodarse y colocarla junto al palo, ante un Agustín Marchesin que solo pudo seguir la trayectoria de la pelota con la mirada. Como ya le había sucedido en otros partidos, Boca se desplomó después del gol y terminó el primer tiempo apremiado, con el rival llevándolo contra su arco.
Boca salió con otra energía al segundo tiempo, con la intención de imponer condiciones, exigido por el resultado y el contexto: Ubeda en la cuerda floja y la necesidad de sumar en Santa Fe para asegurarse al menos una fecha más entre los ocho primeros, un objetivo mínimo para uno de los presupuestos más altos del fútbol argentino. Ascacibar, más influyente en ataque que en defensa y uno de los pocos revulsivos del equipo, dejó la cancha tocado y en su lugar ingresó Ander Herrera, que volvía de un desgarro. El cambio de actitud fue evidente y Boca tuvo tres chances en los primeros minutos: una tijera de Bareiro que sacó Matías Mansilla, un tiro libre de Paredes por debajo de la barrera que el arquero alcanzó a desviar, y el gol, que llegó tras otra gran pirueta del paraguayo, con Merentiel atento para definir. En la jugada previa, Blanco tomó de la camiseta a Palacios, pero el árbitro Yael Falcón Pérez no lo consideró falta y tampoco intervino Lucas Novelli, a cargo del VAR.
Con Herrera, Boca perdió explosión, pero ganó fluidez y comenzó a decidir mejor. Fue importante para hacer circular la pelota con criterio y sorprender con pases profundos por las bandas, sobre todo con las trepadas de Blanco. Unión también se fue desordenando y dejó espacios que Boca supo explotar, como ocurrió en la corrida de Merentiel, que encontró a Bareiro entrando por el medio y dejó una de las postales de la noche: el achique de Mansilla, que salió a tapar como un arquero de handball y evitó el gol del triunfo. Una atajada fenomenal, que seguramente irá directo a los especiales de fin de año.
En el final, el cansancio se hizo notar y los dos fueron con lo que les quedaba, con más ímpetu que fútbol. En Boca, Ubeda buscó desequilibrio con la entrada de Alan Velasco -retornó después de 49 días- por Aranda y volvió a sorprender con la salida de un nueve en el epílogo, como ya había ocurrido con Bareiro ante San Lorenzo, pero esta vez con Malcom Braida por Merentiel, que todavía parecía entero.
En el balance, el punto fue justo. A Unión le sirvió para sumar. A Boca, para subsistir una semana más y aferrarse a una mejora que aparece por momentos, pero todavía no se sostiene.



