Un par de ejecutores de jugadas de pelota parada que calibran el pie, como Iván Tapia, y a la carga Barracas. No es una fórmula seductora ni que atrapa, pero es un método que cuando se combina la estrategia entre los pateadores y los receptores sirve para diseñar, en un partido con un puñado de emociones, un resultado favorable. Barracas Central se aferró a esa propuesta y derrotó 2 a 0 a Gimnasia y Esgrima La Plata en el estadio Claudio Chiqui Tapia, por la 4ta fecha. El primer festejo en el torneo Apertura 2026, que se suma a la clasificación que logró el jueves para los 16avos de final de la Copa Argentina.
Con el juego aéreo abrió el marcador y con una acción de pelota parada selló la victoria. La solución que descubrió el jueves para revertir la llave con Temperley por la Copa Argentina, después de una desventaja de 0-2 al finalizar el primer tiempo, la replicó con el Lobo. Los intérpretes pueden cambiar, porque 96 horas atrás la potencia de Facundo Bruera para atacar el balón y marcar, la solución en medio de un encuentro en donde en el Guapo estaba todo tan revuelto que Rodrigo Insua retornó del entretiempo con cortes en su mano y brazo izquierdo, después de romper un vidrio en la cancha de Arsenal; antes, en el campo, recibió la recriminación de Dardo Miloc, que pedía al lateral serenidad y que aguardara a sus compañeros para retirarse en bloque. El volante fue uno de los tres jugadores que dejaron la alineación, junto a Gonzalo Maroni y Gonzalo Morales; ingresó en el segundo tiempo para reemplazar al juvenil Iván Guaraz.
El apellido Tapia es sinónimo de Barracas Central. Desde Chiqui Tapia, que lideró a partir de 2001 el club durante 19 años y logró dos ascensos antes de asumir como presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, a sus hijos Matías e Iván. Chiqui fue un mañoso delantero cuando el equipo militaba la Primera D y más tarde el dirigente que hizo escalar al Guapo hasta la Primera B. Matías fue el capitán en la campaña en la que Barracas Central saltó de la Primera B a la Primera Nacional en 2019 y fue el sucesor de su padre en el sillón presidencial, mientras que el menor de los cuatro hermanos llevó la cinta cuando la institución trepó a la Liga Profesional en 2021.
Iván Tapia fue el dueño de las jugadas de pelota detenida en la Primera Nacional y mantuvo esa condición de ejecutor en la Liga Profesional, excepto en la temporada en la que se incorporó a préstamo a San Lorenzo –2023/24-, donde solo jugó seis partidos. Con el Lobo, lanzó el córner que abrió el marcador: la indecisión del arquero Nelson Insfrán y una defensa que no logró despejar la pelota posibilitó a Kevin Jappert destrabar –con un remate de zurda- el resultado. Barracas Central por primera vez en cuatro jornadas se adelantaba en el tablero: perdió sin anotar con River, empató sin goles ante Aldosivi y logró rescatar un punto –en un polémico desenlace- al igualar 1 a 1 con Riestra.
Barracas Central es el espacio de Tapia, que el año pasado fue contactado por Newell’s y en el inicio del actual curso estuvo en el radar de dos clubes del fútbol peruano, Universitario y Alianza Lima. Los partidos y minutos que no tuvo en el Ciclón siempre los tendrá en el Guapo y la estadística lo ratifica: siempre titular en esta campaña, participó en los 17 juego del equipo en el Clausura 2025 y en 15 de los 16 en el Apertura 2025. Ayer sumó el partido 206 con esta camiseta, lejos de la marca de 466 juegos que ostenta Carlos Arce, el futbolista récord del Guapo.
Para Gimnasia y Esgrima La Plata, la visita con tropiezo fue la antesala del clásico con Estudiantes. En el Bosque enseñó sus mejores actuaciones, con las victorias sobre Racing y Aldosivi, mientras que las salidas lo dejaron vacío: perdió con River y ahora con Barracas Central. La pegada de Nicolás Barros Schelotto estuvo descalibrada y los ataques fueron siempre forzados, sin conexiones. El segundo gol del Guapo lo desarticuló y no tuvo energía para remontar.



