Es el goleador histórico del Atlético de Madrid, una efectividad más justificada en la calidad y la sutileza que en la prepotencia de los delanteros que viven con el arco entre ceja y ceja. Se retiró de la selección de Francia y ya no es titular indiscutido en su equipo, pero a Antoine Griezmann, a los 34 años, le alcanza con las oportunidades que le dan para demostrar que su calidad sigue intacta. Y que su preciosismo técnico no es un adorno, sino una herramienta para sacar al Atlético de algunos apuros. Porque el equipo de Diego Simeone no le encontraba la vuelta a Deportivo La Coruña, hasta que un golazo de tiro libre de Griezmann, con un zurdazo combado sobre la barrera, puso un 1-0 que valió la clasificación a los cuartos de final de la Copa del Rey.
La ventaja llegó a los 16 minutos del segundo tiempo, cuando el Cholo ya había hecho cambios, inquieto porque su equipo no terminaba de reflejar en el marcador la superioridad que por momentos plasmaba en el campo. En búsqueda de soluciones ofensivas antes del gol de Griezmann, Julián Álvarez fue reemplazado por Alexander Sørloth.
Fue otro partido de desencuentro de la Araña con el gol. Una sequía que además transmite falta de confianza, lo aleja de la versión de futbolista franquicia con que lo invistió el club desde su llegada. “Es nuestro mejor jugador”, repite cada tanto Simeone, más con la intención de levantarle el ánimo que de cargarlo de presión.
Álvarez tuvo dos claras situaciones, una de cabeza y otra con la pierna derecha, ambas resueltas por el arquero Germán Parreno. Ejecutó un tiro libre por afuera de la barrera que salió un par de metros desviado, y en otra entrada al área se demoró y permitió el bloqueo de un defensor en el momento del remate.
A diferencia del último jueves en la semifinal contra Real Madrid por la Supercopa de España, esta vez Julián estuvo menos participativo. Irreconocible por momentos. En la Liga de España arrastra ocho partidos sin convertir, racha que tampoco cortó en la Supercopa y la Copa del Rey. En la última semana fue padre de su primer hijo, tras un embarazo de su pareja que lo obligó a estar muy pendiente.
La importancia que Atlético de Madrid le dio al compromiso quedaba en evidencia desde la formación. Todos titulares, con la variante de Griezmann por Sørloth. El plantel del “Cholo” Simeone se achicó en los últimos días, con las partidas de Conor Gallagher a Tottenham y de Giacomo Raspadori -había llegado hace un semestre- a Atalanta. El capitán Koke y Nicolás González no entraron en la convocatoria por lesiones. Relegado en la Liga de España y con un horizonte aún incierto en la Champions League, Atlético de Madrid le asigna una especial importancia a la Copa del Rey.
El estadio Riazor palpitó la visita del Atlético de Madrid como un flashback a sus mejores épocas. Dos veces ganador de la Copa del Rey y a 25 años de la obtención del título de la Liga, el conjunto gallego hacía ocho años que no recibía a uno de los grandes de España. Tras tocar fondo en lo deportivo -llegó a jugar en cuarta categoría- y en lo económico -acumuló una deuda de 160 millones de euros-, el Deportivo transita tiempos de resurgimiento, con un quinto puesto en segunda división, a cuatro puntos de los líderes, que lo ilusiona con el ascenso a primera.
Atlético impuso una presión alta desde el comienzo. Salió a ahogar al Deportivo en su campo. A los tres minutos dispuso de la primera ocasión de gol con un cabezazo de Álvarez que contuvo el arquero, tras un buen centro cruzado de Griezmann.
Aun sin mucha fluidez en el juego -aparecían poco por la banda Giuliano y Baena no influía cuando se cerraba-, Atlético conseguía llegar al área rival. Hubo otro cabezazo de Julián y un remate de Ruggeri en un poste. El control del juego que tenía el Atlético se vio alterado con cabezazo de Cristian Herrera que exigió una gran atajada de Juan Musso, el arquero argentino que tiene oportunidades en esta competencia, mientras que Oblak sigue siendo el titular en la Liga y la Champions.
El partido amenazó con complicarse para el Atlético en el comienzo del segundo tiempo. Corría el riesgo de que el Deportivo, empujado por su gente, se agrandase y se viera ante la posibilidad de una victoria resonante. Con la historia abierta, ingresaron Sørloth, el goleador de los últimos partidos; Thiago Almada, sobre quien no hay novedades sobre una probable salida en el mercado de enero, y Barrios, un volante que sabe aceitar el juego.
Pero fue Griezmann, con una notable ejecución de un tiro libre, el que destrabó la historia. Gol 208 en el Atlético para el francés, que se besó el escudo del club impreso en el brazalete de capitán. Fue una clasificación para recordar que al francés no se le acabó la magia.
En el resto de los encuentros de este martes, avanzaron a los cuartos de final Athletic Bilbao (4-3 a Leonesa en el suplementario) y Real Sociedad (4-2 a Osasuna en definición por penales, tras el 2-2 en 120 minutos).



