“Tengo 19 años, no es la gran cosa, tengo energía para jugar otro partido si se puede”, respondió Leonel Flores, la nueva joya de Boca y la selección, cuando le preguntaron por la intensidad de los últimos días: entró el viernes con el Xeneize contra Unión y marcó dos golazos; el sábado ingresó en el segundo tiempo con la celeste y blanca ante Burkina Faso y deslumbró con su velocidad y gambeta, y este domingo tuvo por primera vez a Lionel Messi como compañero en una práctica, ya que el astro se sumó a la concentración en Ezeiza para su despedida del martes frente a Benín.
El joven que se crió en la villa La Cava vive una realidad muy distinta a la de hace apenas unos meses. En solo 76 días pasó de debutar en el fútbol argentino a convertirse, junto con Franco Mastantuono, en el jugador más joven de la primera convocatoria de la nueva era sin Messi, un salto enorme en medio de todo lo que empezó a generarse a su alrededor, tanto dentro como fuera de la cancha.
Esa irrupción lo convirtió además en el segundo futbolista que menos tiempo necesitó para pasar de su estreno en Primera a la selección mayor: solo Marcelo Trobbiani lo había conseguido más rápido, en 63 días. Flores dejó atrás los 122 de Jorge Cecchi, los 124 de Emanuel Mammana, los 129 de Tomás Aranda, los 130 de Diego Maradona y los 305 de Lionel Messi. Todo esto, sin contar el caso excepcional de Javier Mascherano, que debutó con Argentina antes de hacerlo en la Primera de River.
“Es un talento que hay que cuidar”, lo sintetizó Scaloni en la conferencia posterior a la goleada contra los africanos por 7-0. Una frase que también resume el trabajo que hacen Boca y la selección para acompañarlo, aconsejarlo y ayudarlo a alejarse de un contexto que puede condicionarlo en un momento decisivo de su carrera.
La de Flores viene siendo una de las apariciones más rutilantes en el último tiempo. En el club, incluso, algunos encuentran puntos de contacto con la irrupción de Carlos Tevez, también de origen humilde y a quien le costó adaptarse a todo lo que implica llegar al fútbol grande antes de afirmarse y construir una brillante carrera en Europa y la selección.
Sin embargo, puertas adentro el mensaje es otro. Desde el cuerpo técnico de Rodolfo Arruabarrena intentan que el fútbol también lo ayude a alejarse de un contexto difícil y pueda concentrarse de lleno en lo que viene. Llegó a Boca en Novena y, después de ser campeón en Séptima, pasó directamente a Reserva, donde mostró un nivel superlativo que lo llevó rápidamente a Primera.
Entre su primera pretemporada durante el Mundial y sus cuatro goles en 18 partidos -15 como titular-, Flores atravesó de todo. Muchos elogios y también algún llamado de atención cuando en Boca observaron que podía perder el eje. Arruabarrena fue tan elogioso como cuidadoso con él: no le gustó que se hiciera un tatuaje grande en el pecho en plena competencia y también le pidió que se mudara más cerca de Ezeiza, tanto para reducir la hora y media de viaje desde Beccar y aprovechar mejor las tardes para descansar como para que también pueda ordenar mejor su vida diaria.
Su tutor en Boca es Leandro Paredes, el capitán, que también tiene bajo su ala a Tomás Aranda y se encarga junto con otros referentes de marcarles el camino a los más jóvenes. “Ha aprovechado las oportunidades y, por lo que he hablado con él, tiene los pies sobre la tierra”, valoró Arruabarrena, que fue quien empezó a darle lugar en Primera.
En abril, después del triunfo 1-0 sobre River con gol de Paredes, el volante habló de los juveniles que venían desde abajo y, además de elogiar a Tomás Aranda, avisó: “Hay un chico en la Reserva de Boca que se llama Leo Flores, juega muy bien”. Desde entonces se empezó a hablar cada vez más de él, y varios partidos de Reserva hasta tuvieron periodistas y público que iban especialmente a verlo.
El vínculo entre la selección y Boca pasa por Walter Samuel, ayudante de campo de Scaloni, y Diego Markic, asistente principal de Arruabarrena, que fueron campeones del mundo con la Sub 20 en Malasia 1997. También Paredes había sido consultado anteriormente. Las charlas fueron más allá del fútbol y también apuntaron a cómo viene evolucionando Flores en lo personal.
“A partir de ahora, un entrenamiento con la selección lo hace un jugador de selección y debe comportarse como tal”, fue el mensaje que Arruabarrena le dio después de enterarse de la convocatoria para esta fecha FIFA.
El sábado, apenas terminó el partido, Cristian Romero, el nuevo capitán de la selección, cruzó la cancha para felicitar a Flores por su actuación y caminó junto a él hacia el vestuario. El delantero había tenido un muy buen ingreso en el segundo tiempo, generó varias situaciones de gol y estuvo cerca de convertir.
En junio de 2025, cuando tenía 18 años, Placente lo convocó a un ciclo de trabajo de la Sub 20 que preparaba el Mundial de Chile. Estuvo concentrado durante una semana en Ezeiza y formó parte del grupo para dos amistosos contra Australia: uno en en el predio de la AFA y otro en el Pedro Bidegain. Allí conoció a Messi, que se entrenaba en el predio con vistas a los partidos de eliminatorias frente a Chile, en Santiago, y Colombia, en el Monumental. Ahora convivirá unas horas con uno de sus grandes referentes, una lista en la que también aparecen Juan Román Riquelme y Exequiel Zeballos.
Flores también empezó a entender que esta nueva etapa exige algunos cambios. En estas semanas modificó su perfil en las redes sociales: hay menos contenidos con amigos y de su vida privada y más imágenes jugando al fútbol, tanto en Boca como con la selección.
Sin Messi, Scaloni piensa en Flores como una variante de peso para reformular el ataque, que en estos primeros amistosos tuvo a Gianluca Prestianni como tercer hombre por la izquierda, con características más parecidas a las de Thiago Almada, baja por lesión, que a las de un extremo desequilibrante y encarador.
Flores puede darle otra cosa. Tiene velocidad para desbordar y buscar el centro atrás, una de las marcas registradas del ciclo de Scaloni, o bien terminar con un remate a pierna cambiada. Así marcó sus dos goles ante Unión y de esa manera también buscó su primer grito con la selección frente a Burkina Faso, aunque no pudo convertir por poco.
El delantero estará presente en el último partido de Messi con la selección y luego regresará a Boca para afrontar una agenda cargada: la semifinal de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama, la de la Copa Argentina frente a Banfield y la parte final del Clausura.
En menos de tres meses, Flores pasó de debutar en Primera a convertirse en una de las nuevas apuestas de la selección. Boca busca acompañar su crecimiento mientras disfruta de su explosión y Scaloni empieza a observarlo como una pieza para el recambio. Una carrera que avanza muy rápido y que, justamente por eso, quienes lo acompañan intentan que todo llegue a su tiempo.


