El Rally Dakar siempre deja servida la mesa con historias y golpes de escena. El capítulo de este viernes en motos es una de ellos. Porque la estrategia que el jueves pusieron en práctica el estadounidense Ricky Brabec y el equipo Honda para que el argentino Luciano Benavides, de KTM, largara dos lugares por delante (cuarto contra sexto) durante la penúltima etapa en Arabia Saudita surtió efecto: el californiano aprovechó las huellas del camino, fue más veloz y se quedó con el tramo. Este sábado, en la definición de la carrera, el salteño volverá a correr desde atrás y le será muy difícil vencer, pero acelerará y dejará su suerte librada a lo que el desierto de Yanbu imponga.
El norteamericano y su escudería habían planeado todo el jueves. Si bien su moto aventajaba en ritmo a las demás y podía quedarse con una mejor ubicación en la clasificación general tras la 11ª etapa, la instrucción fue que se dejara adelantar por Benavides para que fuera éste quien saliera antes este viernes: el argentino tendría mayores dificultades en la navegación en un día decisivo y limpiaría el paso para sus sucesores en la ruta, que conocerían el camino por tomar y lo harían con mejor ritmo.
En ese sentido, Brabec, que largó seis minutos después este viernes, consiguió ser más veloz en los 311 kilómetros cronometrados entre Al-Henakiyah y Yanbu y recuperó el liderazgo en motos en el Dakar. Porque ganó la 12ª etapa y, tras su jugada táctica, los 23 segundos que lo tuvieron por detrás por propia voluntad se convirtieron en una ventaja de 3m20s sobre el argentino en la general, luego de que resultara 3m43s más rápido. Ya en los primeros 80 kilómetros el estadounidense eliminó la diferencia de Benavides, que trató de llegar lo más adelante posible. Acumuló bonificaciones de tiempo, pero no fueron suficientes.
El cierre de este sábado, de no mediar grandes imprevistos, verá a Brabec ganar su tercer Touareg, tras los de 2020 y 2024. La etapa restante tiene un recorrido total de 142 kilómetros alrededor de Yanbu, de los cuales 108 serán los cronometrados. Pocos como para hacer una diferencia tan grande, de más de 3 minutos.
“No era una especial fácil de abrir, así que he perdido tiempo. Pero lo he hecho lo mejor posible. Había polvo, la navegación tenía su miga, había piedras y dunas blandas bien peleonas… y los que salieron detrás tenían ya marcado el camino. Dicho esto, no pierdo las esperanzas para la etapa de mañana”, explicó Benavides. Claro, a todo eso había jugado Brabec.
“Mañana, dicen, se supone que será más fácil. Me correponderá abrir y, si hago un buen trabajo, puedo conseguir hasta un minuto y medio en bonificaciones. Veremos qué pasa”, dijo más suelto el nuevo líder, con el primer objetivo ya cumplido. Salvo una gran sorpresa de último momento en la competencia, el hermano menor (30 años) de Kevin Benavides (vencedor en 2021 y 2023) logrará su primer podio en nueve participaciones en el Dakar.
Compacto de la etapa 12
El que ya se quedó sin posibilidades salvo graves percances ajenos es el español Tosha Schareina, compañero de Brabec en Honda. Tercero en la general, quedó a 27m51s del líder, aunque podrá consolarse con su segundo podio consecutivo, tras el segundo lugar del año pasado.
Al-Attiyah, a tiro de la coronación en autos
En la clase autos, Nasser Al-Attiyah hizo lo propio en el desierto saudita con su Dacia. Como el motociclista californiano, consiguió la segunda victoria de etapa en este Dakar. El piloto qatarí quedó en la cima global con una brecha mucho más grande, de 16 minutos sobre el Ford del español Joan “Nani” Roma. Una ventaja suficientemente cómoda como para asegurarse este sábado un sexto título de campeón en coches, si no hubiere imprevistos.
Este viernes Al-Attiyah no tuvo que arriesgar. Comenzó con una ventaja de más de ocho minutos y la estiró en los primeros 100 kilómetros a más de diez. La victoria de etapa fue la 50ª de su trayectoria, por lo cual el príncipe iguala un récord del finlandés Ari Vatanen y el francés Stéphane Peterhansel. “Ganar esta etapa y tener una buena ventaja es realmente increíble. Estamos muy contentos. Podríamos haber perdido todo, pero todo parece ir muy bien”, dijo el qatarí.
Roma había comenzado la 12ª jornada por delante de Al-Attiyah, pero terminó octavo y con un eje delantero roto: para llegar al bivouac a tiempo y evitar penalizaciones en el reloj, Romain Dumas le dio un eje para ponerlo en marcha. No era el día del español, que se quedaría sin combustible y necesitaría un remolque de su compañera Laia Sanz. El ex triunfador del Dakar llegó un minuto tarde y recibió una penalización de un minuto.



