Con apenas cuatro prácticas compartidas con sus nuevos compañeros, a Franco Mastantuono le alcanzó hace 11 días para estar en el banco de suplentes y debutar durante 28 minutos en Real Madrid. A esa presentación le siguieron dos titulares consecutivas, en un equipo en el que Vinicius y Rodrygo, pilares de varias conquistas en las últimas temporadas, también fueron carne del banco de relevos.
Xabi Alonso, que no oculta su predilección por el ex-River, lo alineó otra vez desde el arranque en 2 a 1 del puntero sobre Mallorca en el Santiago Bernabéu, por la tercera fecha de la Liga de España. Progresivamente va sumando minutos -28, 62 y 66- en una adaptación que lo muestra participativo y dispuesto a asumir responsabilidades, pero todavía sin ser del todo influyente en los principales movimientos ofensivos, incluidos los goles.
Activo para ofrecerse en el circuito de juego e intentar el cambio de ritmo con un pase o una aceleración, a medida que avanzó el primer tiempo los ataques de Real Madrid se orientaron más hacia el sector opuesto que ocupa Mastantuono. Vinicius, que recuperó la titularidad, pasó a ser desequilibrante cuando encaró con la pelota al pie. El brasileño imantó la pelota en varios pasajes.
Real Madrid se encontró en desventaja a los 18 minutos, luego de un córner que el kosovar Muriqi (1,94m) impactó con la parte superior de la espalda. El empate llegó a partir de un córner sobre la derecha que tuvo en juego a Mastantuono y siguió con un estupendo pase cruzado de Carreras a Huijsen, que de cabeza bajó la pelota para la definición de Güler, con Mastantuono detrás del turco, cerca del gol, de espectador.
Mastantuono se adecua a un contexto de equipo nuevo, en el que sus compañeros no siempre lo buscan, situación que él trata de contrarrestar con continuos desmarques para ofrecerse. Se esfuerza para que crezca su consideración dentro de un equipo con apellidos ya instalados y con galones. Él debe sumar méritos. Nunca parece desconectado. Y también toma la iniciativa para buscar el arco. Se le contabilizaron dos remates desde fuera del área; en el primero, el árbitro no advirtió el desvío en un defensor y el consecuente córner; le protestó. En el segundo tiro, el zurdazo se le fue por arriba del travesaño.
El balance pudo ser más positivo para Mastantuono en una noche en la que el VAR no estuvo del lado de Real Madrid. En la primera etapa, la tecnología no convalidó un gol de Kylian Mbappé por un hombro en off-side. Después le llegó el turno al juvenil argentino sufrir el veredicto del VAR. En uno de sus movimientos más destacados, dentro del área enganchó de zurda para desairar a Darder y sacar un derechazo que rechazó el arquero Román; tras un par de rebotes, uno en el brazo izquierdo recogido sobre el pecho de Güler, el turco definió y junto con Mastantuono hizo una coreografía de festejo en la que el argentino hacía la mímica de cebarle un mate y él se lo tomaba. El VAR dejó en la nada un apunte risueño, que va demostrando algunas afinidades del pibe de Azul dentro del plantel. Güler tiene 20 años, llegó en 2023 y debió tener más paciencia para recibir oportunidades.
Alonso todavía no le da 90 minutos completos a Mastantuono, reemplazado a los 21 de la segunda etapa por Brahim Díaz, el jugador por el que entró el día de su debut, cuando se convirtió en el tercer extranjero con menos edad en presentarse en Real Madrid, detrás del noruego Martin Odegaard y del camerunés Samuel Eto’o.
Sustituido, mientras los hinchas lo reconocían con el ya clásico cántico (“¡Franco, Franco!“) Mastantuono se sentó en el banco y siguió lo que quedaba del partido con rostro serio; se preocupó cuando Mallorca estuvo dos veces muy cerca del empate -tapada de Courtois y despeje sobre la línea de Carreras- y lamentó que su equipo no aprovechara algunas situaciones para asegurar la victoria.
Precoz en llegar a Real Madrid -tambien en la selección argentina que lo volverá a recibir esta semana- y en ganarse un lugar, esa misma vara de apuro y exigencia se utiliza para medir el rendimiento de Mastantuono. Algunos le señalan que en tres partidos no hizo goles -siete remates, dos al arco- no dio asistencias y perdió 14 pelotas. Mejorar en la toma de decisiones y no precipitarse forma parte del aprendizaje. Laborioso hasta aquí, falta el destello de su talento. Con 18 años recién cumplidos, todo parece cuestión de tiempo, más normales, en alguien que se especializó en acortar los plazos.