En el hoyo 15, Rory McIlroy acertó el primer fairway con el tiro de salida en un par 5 en todo el campeonato. En seguida, por pocos centímetros no hizo águila, aunque el segundo birdie consecutivo iluminó su sonrisa más amplia de una tarde complicada. Recuperaba así la punta que había perdido dos hoyos atrás a manos de Cameron Young. Los dos comparten el liderato con -11 y saldrán este domingo en el último grupo, pero la definición del Masters de Augusta está abierta a un amplio espectro de figuras resonantes que aprovecharon las buenas condiciones de la cancha y le hicieron honor al “moving day”, la jornada del sábado. Se presume un día final apasionante.
La ventaja de 6 golpes con que inició McIlroy la tercera vuelta, récord histórico, se redujo a nada 18 hoyos más tarde. La inspiración de los dos primeros días no lo acompañó esta vez, y sólo su ductilidad con el putt le permitió mantenerse competitivo, e incluso embalarse momentáneamente sobre el final. Los 73 golpes del norirlandés (cuatro birdies, tres bogeys y un doble bogey), el campeón defensor, contrastan con el color rojo que tiñó el emblemático tablero de Augusta National en una jornada en la que un nutrido grupo de jugadores, todos de renombre, se lució con tiros brillantes e hizo buenos scores.
Nombres ilustres acechan a los punteros en la parte alta del leaderboard. Un golpe atrás está el paciente Sam Burns, que salió en el último grupo con Rory y, sin estridencias, sigue prendido tras una vuelta que incluyó cuatro birdies y cero bogeys. Saldrá en el penúltimo grupo con Shane Lowry, que registra -9 tras una vuelta de 68 y fue el autor del mejor golpe del día: hoyo en uno en el par 3 del hoyo 6. Es su especialidad; también ostenta aces en el 7 de Pebble Beach, el 17 de Sawgrass (el green-isla) y el 16 de esta misma cancha. Jason Day, Justin Rose (-8), Scottie Scheffler y el chino Haotong Li (-7) también tendrán su chance en caso de hacer buenos scores.
La actuación más resonante fue la de Young (28 años), reciente campeón de The Players Championship, que firmó 65 (-7) y sigue los pasos de Scheffler y McIlroy, ganadores de manera consecutiva en Sawgrass y luego Augusta, en 2024 y 2025 respectivamente. Ocho birdies y un bogey hicieron a una de las tres mejores vueltas del campeonato, a la par de la de Rory del viernes. Antes de salir, como cada domingo, irá a misa con su mujer y sus tres pequeños hijos.
El otro que hizo 65 y aprovechó la quedada de Rory para meterse en la pelea fue el número 1 del mundo y doble campeón del Masters Scottie Scheffler. Después de un viernes problemático (se fue dos veces al agua), reaccionó con una tercera vuelta que incluyó un águila, cinco birdies (tres de ellos, consecutivos) y ningún bogey. Escaló a -7 y, desde la 7ª posición a apenas cuatro golpes, ya se sabe de qué es capaz.
El hoyo en uno de Shane Lowry
“Eso es lo que hacen los grandes jugadores y los grandes competidores: son capaces de estar a la altura de las circunstancias”, respondió Scheffler a una consulta sobre si en los majors se elevaba a otro nivel. “Creo que es difícil encontrar un torneo que sea más grande que éste, especialmente para mí. Es una prueba tan grande porque no solo hay que conquistar este difícil campo de golf y dominar las condiciones cambiantes, sino que también los nervios para ganar aquí. Hay numerosos desafíos por superar en este torneo. Veremos qué sucede a medida que avanza el día”.
Si McIlroy aspira a defender la corona deberá corregir las salidas con el drive. Su eficacia de 50% desde el tee es la peor entre los 54 jugadores que siguen en acción el fin de semana (8/14 el sábado, 21/42 en total). Si son considerados los 91 que salieron a jugar el jueves, supera solamente a Davis Riley, que finalizó último. El acierto en el hoyo 15 es representativo. Ese birdie le permitió recuperar la punta que había perdido dos hoyos atrás a manos de Young, pero el norirlandés volvió a fallar en el 17 y el bogey lo dejó en la misma línea.
Aquella ventaja de 6 tiros con que inició el día se redujo a 2 en un cerrar y abrir de ojos: un bogey de Rory en el 1 contra tres birdies seguidos de Patrick Reed en el comienzo. El campeón de 2018, sin embargo, no mantuvo el envión y terminó en el par de la cancha. Con -6, todavía guarda alguna esperanza. Fue un presagio de la lluvia de birdies que sobrevendría en una jornada en la que la cancha se mostró más accesible, con greens más húmedos y receptivos: 35 jugadores le ganaron a Augusta National y firmaron tarjetas bajo el par.
“Hoy el juego no estuvo conmigo”, reconoció McIlroy. “El campo, obviamente, se dejaba jugar. Hubo muchos buenos scores y está clara la calidad del grupo que viene persiguiendo. Hay muchos con posibilidades el domingo. Sigo empatado en la punta, pero sé que tendré que mejorar si quiero tener una oportunidad de ganar. Queda mucho camino por recorrer. Este campo tiene una forma de hacer sufrir cuando uno no se siente del todo bien. Hay que esforzarse al máximo, y sentí que hice eso en la primera vuelta salvando muchos pares buenos”.
¿La fórmula para la última vuelta? “Mantenerme agresivo, comprometido, arriesgar con los golpes incluso si no me siento cómodo con ellos. Se trata de confiar en uno mismo y comprometerse a hacer el swing que quiere hacer. Me gustaría pensar que jugaré un poco más libre. Como si ya tuviera un saco verde. Que la tengo”.




